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Implementar para cambiar: claves para renovar tu pyme

Lo invito a hacer esta prueba amigo lector. Ponga en su motor de búsqueda en internet las siguientes palabras: “cambio e innovación”. El que usé yo me devolvió 171 millones de resultados al momento de escribir este artículo.

Ahora, le propongo que escriba “implementación” en el mismo buscador. A mí me aparecieron cerca de 4 millones de sitios webs que hablan de este tema. Tal vez a usted le pasó lo mismo.

Está claro que está última cifra es considerable pero, al momento de comparar ambas búsquedas, no puedo dejar de sacar la conclusión de que para escribir sobre el cambio y sus necesidades estamos todos al asecho. Sin embargo, solamente el 2% de quien publican cuestiones referidas al cambio, está interesado en llevarlo a cabo y predicar con el ejemplo.

Es que mucho se habla hoy en día de la importancia de cambiar, de adaptarse, llegando tal vez a ser el leimotiv, la razón de ser en el mundo empresarial. Así, al cambio y a la innovación se los pone en un altar, como cuestiones determinantes en la vida laboral diaria.

Pero, si te toca promoverlos, como demuestra nuestro pequeño experimento con el que comencé el artículo, puede ser que estos que se desgarran las vestiduras hablando de él, no te acompañen como esperabas. En palabras simples, las mismas personas de tu entorno empresarial (empleados, clientes, socios, etc.) que se la pasan quejándose de que las cosas están mal, y que te exigen que cambies, luego pueden sabotear todas tus ideas trasformadoras.
Entonces ¿Qué hacemos ante esa situación?

Partamos de entender que un cambio es cualquier modificación de una realidad y que, para que sea realizable, tiene que ser percibido como necesario mínimamente por quienes se vean involucrados. A su vez, deben ser acordes al contexto y a las personas que lo van a “sufrir”.

Si usted amigo empresario pyme no tiene en claro este concepto e intenta alterar algo en un contexto en el cual usted no posea el consenso suficiente, o si lo que usted va a proponer no es concebido como imperioso en el entorno y en su equipo, considere seriamente antes de comunicarlo. No digo que se arrepienta, sino más bien que plantee una estrategia para obtener todos los elementos para un cambio exitoso, es decir, para que el resto de los implicados en vez de resistirse a lo nuevo y distinto, lo acompañen.

Le propongo entonces que elabore una propuesta clara, trabaje para que su equipo confíe en usted, no lo presione para ese cambio y trate de alinear la compatibilidad de los objetivos personales de cada uno con las metas de la organización que lidera.

Tengamos en claro algo: el cambio, cualquiera sea, nos iguala y nos pone a todos en similares condiciones. Ejemplo: si la AFIP lanza una nueva resolución, esta última será algo novedoso para todos los contadores que liquidan impuestos, así sean Gerentes de un estudio contable con 30 años de experiencia, o pasantes de ese mismo estudio, con sus últimas materias por ser aprobadas pero sus primeras armas en la universidad de la calle.

Por lo tanto, ante la realidad de que la capacidad de adaptación a los cambios debe ser una competencia esencial en el mundo de los negocios, debemos siempre tener la conciencia de que, aunque el camino para implementarlo puede ser más que adverso, uno está dispuesto a llevarlo a cabo, pero con las estrategias adecuadas.

La última reflexión viene de la mano de Mahatma Gandhi, quien dijo “Se el cambio que quieres ver en el mundo”.

Esto nos recuerda que es fundamental que nuestra pyme lidere esos cambios que anhelamos para el mundo de los negocios, y que cada uno de sus miembros los viva como modelo e inspiración para otras empresas.

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