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Combustibles fósiles bajo la lupa de ambientalistas

Diversos estudios confirman que la emisión de dióxido de carbono, en su mayoría originado por la combustión de hidrocarburos, incrementa la temperatura en la atmósfera y por lo tanto acelera el impacto negativo del cambio climático en el planeta. En los últimos días, el protagonismo que adquirió la adolescente sueca Greta Thunberg por su discurso en la apertura de la cumbre del clima en las Naciones Unidas volvió a poner en el centro de la agenda internacional la cuestión ambiental y, especialmente, el empleo de hidrocarburos en la economía global.

Tanto Thunberg como los ambientalistas que la acompañan en su cruzada contra el cambio climático plantean la necesidad de dejar de usar hidrocarburos para frenar la extinción masiva de especies en la Tierra y evitar el colapso del clima. Aseguran que la humanidad todavía está a tiempo de adoptar medidas para no llegar a situaciones climáticas límites y, en ese sentido, advierten que una de esas medidas debe ser suspender la quema de combustibles fósiles. Y para eso, proponen dejar de financiar la extracción de esos combustibles. ¿Está preparado el mundo, con una economía global dependiente del petróleo, para avanzar en ese sentido? Para algunos economistas, la propuesta de la adolescente sueca y sus seguidores es, al menos por ahora, inviable. Otras personalidades, como el multimillonario Bill Gates, en tanto, considera que desalentar la inversión en hidrocarburos no tendrá necesariamente un impacto significativo en el clima. El fundador de Microsoft cree que en lugar de quitar financiación a importantes sectores de la industria de hidrocarburos, será más útil que los inversores brinden su apoyo al desarrollo de innovaciones tecnológicas que ayudan a reducir las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera. Sostiene, además, que en todo caso aquellos inversores que quieran emplear su dinero para fomentar el progreso podrán obtener mejores resultados financiando negocios innovadores, como Beyond Meat (una empresa con sede en la ciudad de Los Ángeles, Estados Unidos, que produce alimento sustitutivo de la carne) e Impossible Foods (que compite con la anterior). Se trata, en este caso, de dos compañías de proteínas alternativas a las que el propio Gates ha brindado su respaldo mediante importante sumas de dinero.

Pero los activistas que rechazan el uso de combustibles fósiles insisten con su iniciativa y señalan que de lo que se trata no es de privar de capital a las empresas sino quitarles la ‘licencia social para operar‘ y ayudar a los gobiernos a actuar sobre los problemas del clima poniendo límites al poder que tienen las compañías petroleras para influir sobre las decisiones que toman los políticos. De todos modos, debe señalarse que el debate sobre el uso de los combustibles fósiles sigue abierto.

Por otra parte, cabe aclarar que los ambientalistas a favor de mantener bajo tierra los hidrocarburos reconocen que esa medida, por sí sola, no será suficiente para detener el cambio climático. Por eso proponen, además, una solución que -remarcan- está al alcance de todos. “Hay una máquina mágica que succiona el carbono del aire, cuesta muy poco, y se reconstruye sola. Se llama árbol”, dice la campaña de Greta Thunberg. Según la pequeña sueca, el árbol se presenta como ejemplo de una solución climática natural. “La naturaleza es una herramienta que podemos usar para reparar nuestro clima. Estas soluciones naturales climáticas podrían lograr un cambio masivo pero solamente si mantenemos los combustibles fósiles debajo de la superficie de la tierra”, agregan los seguidores de la joven activista, para señalar luego que en la actualidad se gasta mil veces más en subsidios a los combustibles fósiles globales que en soluciones basadas en la naturaleza, mientras que las soluciones basadas en la naturaleza reciben solamente el 2 por ciento de todo el dinero usado para combatir el calentamiento global. “Justo ahora, cuando más necesitamos de la naturaleza, la estamos destruyendo más rápido que nunca”, advierte Thunberg y recuerda que cada día se extinguen hasta 200 especies en el planeta, mientras gran parte del hielo del Ártico desaparece y amplias superficies de suelo se deterioran por la acción del hombre.

Más allá de la postura que se tenga respecto de los combustibles fósiles, debe haber coincidencia en cuanto a la necesidad de proteger los bosques tropicales que están siendo talados a la velocidad de 30 canchas de fútbol por minuto y, a la vez, en comprender que si bien gran parte de nuestro planeta ha sido dañado, la naturaleza se puede regenerar y ayudar a que los ecosistemas se recuperen.

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