Es inadmisible no poder proyectar
‘El problema es que no hay política a largo plazo... en un mismo año te cambian las reglas. No hay forma de proyectar nada. Este último año no se para dónde apuntar. Ya me cansé de reconvertirme todos los años‘.
La expresión es de un productor agropecuario de la zona de Las Breñas, que duele, pero que es real. Entre el 70 y el 75% de la población laboralmente activa del interior depende de la actividad privada. Sólo el 25 % tiene relación de dependencia con el Estado, cumpliendo funciones, más allá de los miles de beneficiarios de los planes sociales.
Esto indica claramente que la actividad económica en el interior de la provincia depende de las pymes y de microemprendimientos familiares. Es el sector más castigado por el impacto negativo de la política económica implementada desde el gobierno central, que incide en forma directa ante la ausencia de créditos blandos, la caída de ventas por el menor consumo, por la presión fiscal y por el mar de incertidumbre reinante.
La agroindustria, en la que podríamos inscribir a pequeños talleres metalúrgicos y los centros de acopios y desmotadoras que generan empleo por una cantidad limitada de tiempo, algunos fabricantes de maquinarias y repuestos agrícolas, pero no tenemos el agregado de valor del cual tanto se habla. Urge que las plataformas de los partidos políticos contengan este aspecto de la actividad económica.
Este recupero, nace de la faz productiva primaria, pero ordenada. Con errores y con aciertos, pero ordenada y bajo el asesoramiento de técnicos en cuyo marco el INTA extiende su mano de apoyo en este fin. Igual tarea les compete a los municipios, impulsando la producción hortícola, y de cría de ganado a corral y aves para consumo y venta en el mercado local.
Las expectativas son interesantes y a pesar del mal momento económico del país, el campo sigue produciendo: Ya se sembraron 1.000 hectáreas de cártamo; 2.000 de garbanzos; 253.000 de girasol y 130.000 de trigo. La intensión de siembra de algodón es de 181.000 hectáreas, 108.500 de maíz, 69.000 de sorgo y 310.000 de soja.
¿Pero qué pasa? Casi toda esta producción marcha en camiones por las rutas chaqueñas hacia los puertos sin dejar agregado de valor en la provincia y, por ende, sin posibilidad de generar empleo genuino. Este es uno de los desafíos.
Lo mismo sucede con la ganadería. Hay dificultades pero el productor no baja los brazos. No contamos en el Chaco con un frigorífico exportador y el mundo está abriendo sus puertas y nos estamos quedando afuera. Prohibido no tener en cuenta esta situación para la clase política, tanto la que gobierna como la oposición










