La sal, no sala
La sal, antiguamente, era cosechada por lo población hebrea mediante la técnica de verter el agua del mar en hoyos en la tierra, hasta que el agua se evaporase y solamente quede una capa fina de sal para luego utilizarse.

Su uso se daba como elemento necesario en la dieta, al servir de condimento y preservante. También tenía un uso medicinal como desinfectante de heridas.
Las provincias del Norte Argentino, que producen soja, porotos, caña de azúcar, algodón, maíz, girasol, productos forestales, la miel y también legumbres y carnes, siente que a pesar de anuncios y algunos logros de gestiones, siguen quedando aisladas de Buenos Aires.
La distancia de los puertos, que encarece la logística que traslada al flete-principal enemigo de la rentabilidad del productor—y el número de votantes que aporta a la canasta nacional, deja la sensación que como cien años atrás, o doscientos tal vez, el federalismo sigue siendo la materia pendiente de los argentinos.
El plan Belgrano, tan ambicioso en los papeles, terminó siendo sola una expresión de deseos, con algunas concreciones – como el ramal ferroviario C12 – que terminan beneficiando solo a los grandes acopios. La sal, no le dio el sabor de lo que se esperaba.
Sin embargo, ante este cuadro de situación, el Chaco no debe cometer el mismo error de no unificar criterios y deberá —necesariamente—despojarse de individualismos, egoísmo y, de lo que es peor, el rencor político partidario, y poner manos a la obra. ¿Cómo?. Uniendo la cadena de producción. De nada sirven eslabones separados. La sal, debe salar en este sentido.
Y la sociedad, en tanto, deberá usar su arma letal: el voto, para colocar en los lugares de decisión a personas con capacidad de producir los cambios que urgen en áreas claves para volver a creer que es posible hablar de una provincia en crecimiento, en la búsqueda de la independencia de poderes, con más Educación, para que haya más trabajo y salud.
Los jóvenes -y es triste decirlo- van perdiendo los sueños. Se lee poco, se profundiza poco, y se banaliza mucho, con un efecto multiplicador que puede ser impensado.
La sociedad, demandará, a no dudarlo, candidatos competitivos. Y también lo hará en cada uno de los municipios, en muchos de los cuales se observa la necesidad de impulsar reformas profundas, participativas y apuntando a una suerte de autonomía en la cual se conjugue la puesta en marcha de políticas atractivas a la inversión, alejada del clientelismo y fortaleciendo la vida institucional.
La sal, es para salar, para darle sabor a la vida en democracia. Es lo que esperan todos los chaqueños, a 36 años del regreso del sistema que nos rige.










