La región quiere sembrar 1 millón de hectáreas de algodón en el 2030
Todos los esfuerzos están orientados a obtener una mayor área de siembra de cultivos en el Chaco, desde maíz, girasol, trigo, sorgo, soja y también algodón, que se estima pueda crecer y todos sabemos que el textil genera mano de obra y moviliza la economía.
Días atrás, en Sáenz Peña, el empresario Teddy Karagozian comparó a la producción algodonera con el litio, que tendrá cada vez más valor y demanda.

En este sentido, cabe señalar, que mientras existe un tema de discusión por el uso de la semilla con tecnologías no aprobadas en el país y en el cual el organismo responsable tiene tomada posición—el INASE—el productor solo piensa en seguir apostando al cultivo.
En este marco, desde Agroindustria de la Nación en forma conjunta con las provincias algodoneras, establecieron una meta extraordinaria para el 2010: Alcanzar una superficie de 1 millón de hectáreas de algodón, con un promedio de rinde nacional de mil kilos de fibra por hectárea, achicando las brechas de uniformidad en cuanto a calidad.
Las medidas
En este desafío, se expone lo que está en manos del Gobierno, para alcanzar estos objetivos: como es el Control de la informalidad (desde la semilla hasta la prenda), el control sanitario; Créditos / Financiamiento; implementación BPAs; Política impositiva (impuestos, aranceles, etc.), la necesidad de fijar estándares de calidad Incentivar la creaciòn de una càmara arbitral; armar normativa que regule una Red Nacional de Laboratorios HVI (INTI); Zonificar por regiones agroclimàticas (ORA).
Los gobiernos provinciales, como Chaco y Santiago del Estero, deberán “pelear” ante la Nación para que se declare al algodón como cultivo estratégico, y formar parte de la gran agenda nacional.
La incertidumbre
La situación de incertidumbre económica y financiera que vive el país y que arrastra a las provincias, es más preocupante de lo que aparece. Allí, está el Chaco, que quiere, pero no puede. No obstante, y no basado en el optimismo solamente sino en el análisis de la capacidad que tienen la provincia, es posible pensar que esta crisis, puede ser una oportunidad para salir a flote.
Pero, eso va a implicar no solo cambios profundos en un nuevo paradigma de producción con agregado de valor, sino también de una enorme capacidad de gestión que debe ir, necesariamente, de una reestructuración y mayor eficiencia en la distribución de los recursos.
Precisamente, este último propósito no goza de la aceptación del quehacer de la dirigencia política. Pero es, no solo importante, sino imprescindible hacerlo si que pretende salvar a la provincia.
Los problemas son nuestros
Votar no es poner simplemente el voto en una urna. La Educación, la responsabilidad, y el deber como ciudadano de preocuparse por saber a quién vota para que le administre su ciudad, su provincia y su país, es crucial.
Los problemas son nuestros, no de los de afuera. Por esto, es necesario emprender la búsqueda de las soluciones en forma integral. A modo de ejemplo veamos: la producción hortícola local-como el caso de Sáenz Peña- no supera el 10% de todo lo que se comercializa en los supermercados locales. El 90% viene de otras provincias. La feria franca municipal es un claro ejemplo de que se puede potenciar la producción para este segmento de productores y de familias agrícolas. Pero no alcanza, y es una necesidad reorganizar estos esquemas con una gran participación del INTA y de empresas privadas, a los fines de orientar a sostener activos a este segmento de productores.
A la par, el necesario esfuerzo político por integrar—y no dispersar—apunta a que se deben unir estos esfuerzos para garantizar producción y trabajo. Eso le dará mayor dinamismo a una provincia que necesita estar activa y no depender de las arcas cada vez más flacas del Estado provincial, hoy en situación complicada.










