El calentamiento global y los incendios forestales
¿El fenómeno del calentamiento global es un factor que, realmente, aumenta la probabilidad de incendios forestales en distintas partes del planeta? Para algunos científicos, la respuesta es sí.
Si bien es cierto que en el caso de los incendios en la Amazonia brasileña el desastre se explica también por los fuegos intencionales que inician productores agropecuarios con el fin de ganar tierras para la agricultura y la ganadería, no ocurre necesariamente lo mismo en las regiones árticas de Siberia, en California, o en amplias zonas de África central.
En una reciente publicación del periódico The New York Times, el periodista Max Fisher, señala, por ejemplo, que cada vez es mayor el número de científicos que creen que la crisis climática, combinada con los incendios y otras intervenciones que dejan la huella del hombre sobre los ecosistemas podrían desencadenar un cambio significativo en las condiciones meteorológicas de la Amazonia. Si esto ocurre, advierten, podría ponerse en marcha un peligroso ciclo de extinción paulatina del bosque.
Por otra parte, el joven investigador del Departamento de Geología en la Universidad de Idaho, Estados Unidos, John Abatzoglou, consideró que si la curva del calentamiento global sigue subiendo en los próximos años, lo más probable es que aumente el riesgo de grandes incendios en distintas partes del mundo. Lo que llama la atención de la comunidad científica internacional es la mayor severidad de la acción de las llamas que se observa en algunas de las zonas afectadas, y por eso no descartan que el calentamiento global esté actuando como catalizador del fuego que destruye grandes extensiones de bosques. Se trata de un ciclo peligroso, ya que los incendios forestales, a su vez, contribuyen a agravar la crisis climática, en primer lugar porque liberan a la atmósfera una mayor cantidad de dióxido de carbono, uno de los principales gases de efecto invernadero, y también porque arrasan con todo a su paso, destruyendo árboles y vegetación, que son los que eliminan del aire las emisiones que elevan las temperaturas.
Según The New York Times, desde julio pasado, los incendios redujeron a cenizas unos 2,4 millones de hectáreas de bosques siberianos, mientras que en Alaska, las llamas consumieron más de un millón de hectáreas de tundra y bosques de nieve. El problema es que a medida que el área afectada por el fuego es más grande, mayor será la cantidad de emisiones de dióxido de carbono. En ese sentido, el periódico norteamericano señala que sólo durante los primeros 18 días de agosto, los incendios en el Ártico emitieron 42 megatoneladas de dióxido de carbono. Eso hizo que el total para junio, julio y la primera mitad de agosto sumara más de 180 megatoneladas, lo que equivale a casi tres veces y media más de lo que un país como Suecia, con una población de poco más de 10 millones de habitantes, emite en un año.
Los científicos advierten, además, que el fenómeno del calentamiento global aumenta la probabilidad de incendios forestales, y también su intensidad. Sobre ese tema, citan como ejemplo lo ocurrido el año pasado en California, cuando las llamas provocaron una enorme destrucción dejando un saldo de 29 muertos y miles de casas arrasadas por el fuego, en lo que es considerado el incendio más destructivo en la historia de ese estado norteamericano. También señalan el caso de los incendios en Grecia, donde las autoridades se vieron desbordadas por los focos de fuego que provocaron daños en Atenas y otras localidades griegas.
Con respecto al daño provocado en la Amazonia brasileña, las organizaciones ambientalistas señalan al presidente Jair Bolsonaro como el principal responsable de no haber detenido a tiempo la tala indiscriminada y de haber alentado, incluso, la minería a cielo abierto y la explotación ganadera sin controles. Pero el fuego también afectó a una amplia extensión de la selva que está en territorio boliviano, donde las llamas arrasaron, según las primeras estimaciones, más de 740 mil hectáreas de bosque, pastizales y cultivos. En Paraguay, en tanto, el gobierno declaró emergencia ambiental en los departamentos de Alto Paraguay y Boquerón por la expansión de los incendios forestales.
A nivel regional, debe tenerse en cuenta que en los próximos meses con la llegada de las altas temperaturas puede aumentar el riesgo de que se registre un incendio forestal o rural, por lo que será necesario generar conciencia en la población sobre la necesidad de extremar las medidas de precaución para evitar el inicio y la propagación de focos ígneos que puedan provocar serios daños.










