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Tenían 3 ruedas y quedaron por el camino

Los vehículos de tres ruedas siempre cautivaron a la gente pero no lo suficiente para volverse exitos comerciales pese a las muchas ventajas que ofrecen en el segmento de los más chicos. La idea detrás de estos curiosos modelos era hacer coches más sencillos que los tradicionales, pero más seguros que las motocicletas.

Algunas de estas creaciones huérfanas de una rueda gozaron de notable éxito, mientras que otras fueron épicas fallidas. Otros, ni siquiera se llegaron a materializar en un producto final y tan solo existen en los muesos con el más mínimo recuerdo.

Sin embargo, las futuristas líneas de ciertos modelos nos hacen preguntarnos si el cambio de paradigma de cuatro a tres ruedas podría ser una alternativa real al futuro del transporte.

Durante la década de los 70 y 80, estos vehículos fueron muy populares, especialmente en tierras inglesas. En contrapartida, la mayoría eran poco prácticos en cuanto a espacio se refiere, inestables y desastrosos en muchas líneas generales.

Hoy la tecnología ha evolucionado lo suficiente para hacer de estos “triciclos” unas máquinas más seguras, eficientes, rápidas y, sobre todo, divertidas. Estos son algunos ejemplos de autos que hoy se consideran clásicos y otros que solo quedaron en el proyecto.

Elio P5

El Elio P5 es el que más se parece a un coche. Fue presentado en 2015 y sus premisas eran el bajo precio y un consumo de menos de 3 litros cada 100. Debería de haber entrado en producción en algún momento de 2016, pero jamás llegó. La compañía entró en una difícil situación económica que ha impedido a su llegada.

Carver One

Cuando fue revelado en 1997, el Carver One fue el primer automóvil de la historia con tres
ruedas y una carrocería móvil. Tenía dos asientos montados uno detrás del otro, y estaba
impulsado por un motor de cilindros y 660 cc, capaz de entregar 68 CV.

Homologaba un consumo medio de 5,8 l/100 km, lo cual lo hacía bastante competitivo frente a una motocicleta y un coche. Sin duda, el espíritu de conducción estaba basado plenamente en el mundo de las dos ruedas, pero contaba con la seguridad y estabilidad de uno de cuatro. Sin duda, el espíritu de conducción estaba basado plenamente en el mundo de las dos ruedas, pero contaba con la seguridad y estabilidad de uno de cuatro. Se dejó de producir en 2009 tras caer la compañía
en quiebra al no poder cumplir con los objetivos de venta.. Apenas 300 unidades salieron de la fábrica. 

Corbin Sparrow

Está claro que la belleza no fue punto fuerte pero el futuro era la idea que representaba en 1996, cuando se mostró ante el público en el Salón del Automóvil de San Francisco. Este autito era eléctrico, de los pocos que existían hace 20 años.

Corbin se declaró en bancarrota en 2003, víctima de mala administración y problemas con los proveedores. 289 Sparrow salieron de la fábrica y, su motor de 20 kW (27,2 CV) le permitían lograr una velocidad máxima de 112 km/h.

Una pena, pues no sólo sería económico de mantener y adquirir, sino que también contaba con el equipamiento mínimo que esperaríamos de un coche, tales como airbags, aire acondicionado, cierre centralizado e incluso ventanillas eléctricas.

Reliant Robin

El Reliant Robin es, quizá, uno de los más conocidos gracias a su aparición en Top Gear.
Producido en Tamworth, Inglaterra, se ofreció en varias versiones durante un período de 30
años y, de hecho, es el segundo coche con carrocería de fibra de vidrio más popular de la
historia. Si gran contra era su proverbial inestabilidad.

El pequeño motor de 848 cc entregaba 40 CV a las ruedas posteriores a través de una transmisión manual de cuatro velocidades, suficiente para alcanzar una velocidad máxima de 128 km/h.

Mazda K360

Los vehículos de tres ruedas, en su mayoría, son coches de reducido tamaño, poco prácticos
si necesitamos cargarlos. Pero, ¿si se hace un triciclo-camioneta? Eso es lo que pensó Mazda
cuando el K360 llegó a las calles de Japón en 1959. Y fue un éxito.

Pronto se convirtió en uno de los medios de transporte comerciales más populares del país gracias a su excelente maniobrabilidad en las calles estrechas y su elevada capacidad de carga. Su impulso era confiado a un motor de dos cilindros ubicado bajo el asiento de los pasajeros. Con 300 cc, entregaba 11 CV y podía alcanzar los 65 km/h de velocidad máxima.

Morgan Three Wheeler

Este es quizás el más destacado con su estética clásica que evoca a los cazas de la Segunda Guerra Mundial. Lo cierto es que, cuando se presentó el prototipo en el Salón del Automóvil de Ginebra de 2011, no era un concepto nuevo para la casa británica, ya que tantearon esta disposición entre 1932 y 1952.

El tren motriz es un motor de origen motociclistico V-Twin de 1.983 cc desarrollado por el especialista S&S de unos 82 caballos. Con estas cifras, los 525 kg de masa pueden alcanzar los 100 km/h desde parado en seis segundos, y continuar hasta los 185 km/h de velocidad máxima.

¿Lo malo? Su consumo y su precio es sensiblemente alto: 9,3 l/100 km y 53.553 euros respectivamente. En 1968 la película La Fiesta Inolvidable protagonizada por Peter Sellers hizo famosa a la anterior generación del Morgan que equipaba un motor JAP de origen británico también.