La Casa Garrahan se hace realidad
Llegó, finalmente, el día más esperado por muchos. Esta noche, cuando formalmente quede inaugurada la Casa de la Madre y el Niño Chaco, se hará realidad el sueño de contar en la provincia con una similar a la Casa Garrahan que funciona en la ciudad de Buenos Aires para brindar un lugar especial a los niños que, acompañados de sus madres, deben recibir atención médica pediátrica.
La fecha elegida para la esperada inauguración no es casual. En esta jornada en el país se celebra el Día Nacional de la Solidaridad en conmemoración al nacimiento de la religiosa, ganadora del premio Nobel de la Paz, madre Teresa de Calcuta, reconocida en todo el mundo por su valioso trabajo humanitario en favor de las personas más vulnerables. Y solidaridad es la palabra que mejor describe la tarea que llevó adelante todos estos años, con enorme esfuerzo, la Fundación Ciudad Limpia con el impulso de su presidente, Carlos Alabe, un quijote con mayúsculas (que hace honor al héroe cervantino) y del grupo de voluntarios y colaboradores que apuestan a éste y otros proyectos no menos importantes como el Primer Centro de Enfermedades Raras de la Argentina, que se levanta en Barranqueras con el apoyo de toda la comunidad, y la Casa de los Chaqueños en Buenos Aires, otros de los objetivos ambiciosos que, contra viento y marea, avanzan para el bien de muchas familias.
Desde aquel sábado 17 de abril del año 2010 cuando se colocó el primer ladrillo en el terreno ubicado en calle Capitán Giachino 1722, de la ciudad de Resistencia, hasta este día de la inauguración de la Casa, muchas manos solidarias han acompañado al proyecto, en un proceso que ha permitido superar contratiempos y sinsabores de todo tipo, para lograr una transmutación maravillosa e increíble de pesimismos y desconfianzas en este nuevo edificio de tres plantas y 27 habitaciones que estarán disponibles para los niños que procedan de los hospitales pediátricos de toda la región. De esta manera, la Fundación Ciudad Limpia que se presentó oficialmente en una conferencia de prensa brindada en un hotel céntrico de la capital chaqueña allá por el año 2004, logra vencer muchos obstáculos y mostrar a toda la comunidad el resultado de 15 años de esfuerzo comunitario ininterrumpidos. “Que la gente sepa, que la gente puede”, suele repetir el arquitecto Alabe para remarcar que es posible concretar grandes proyectos si existe el compromiso de toda una comunidad, que no duda en aportar al bien común. Y eso es, precisamente, lo que ocurrió en este caso con empresas y particulares que donaron hierros, hormigón, ladrillos, artefactos sanitarios y todo tipo de materiales necesarios para avanzar en la construcción de la Casa, sumándose así a aportes realizados también por el Estado provincial.
Según se señaló desde la Fundación Ciudad Limpia, la Casa Garrahan Chaco originalmente se iba a construir solo en planta baja con una capacidad de diez habitaciones para rehabilitación de pacientes ambulatorios sin recursos, provenientes del Hospital Pediátrico Avelino Castelán. Pero, por una sugerencia del creador de la Fundación Garrahan, el doctor Fernando Carlos Matera (quien recordaba siempre que la salud “es un derecho que debe concretarse”), se decidió avanzar con la primera ampliación y la Casa pasó a contar, como se dijo, con tres plantas y 27 habitaciones, más locales anexos al edificio. Vale detenerse un momento en la figura del doctor Matera, fallecido en noviembre de 2015, que supo inspirar a hombres y mujeres de buena voluntad de todo el país para trabajar en favor de la salud integral de los chicos, conjugando la participación comunitaria con el trabajo de los equipos de salud.
Hoy se inaugura en la ciudad de Resistencia la Casa de la Madre y el Niño Chaco o, como la llaman también, la Casa Garrahan Chaco. Miles de pequeños y grandes gestos solidarios se fueron sumando todos estos años, de a poco, a la ambiciosa propuesta inicial de los quijotes de la Fundación Ciudad Limpia que, ojalá, sigan sorprendiendo gratamente a propios y extraños, a incrédulos y a distraídos, demostrando que, como afirma el arquitecto Carlos Alabe, que la gente sepa, que cuando se quiere y hay voluntad, se puede.










