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Transformar la escuela secundaria es posible

La Argentina tiene por delante el desafío de mejorar los indicadores de graduación en la escuela secundaria. 

Según datos del Ministerio de Educación de la Nación la tasa de egreso en el nivel medio es del 51 por ciento; mientras que solo el 27 por ciento de los alumnos finaliza sus estudios secundarios en la edad correspondiente, de acuerdo con un estudio realizado por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento.

Frente a este panorama, es necesario dedicar un espacio central de la agenda pública a la cuestión de la renovación de este importante tramo de la enseñanza con el objetivo de revertir la baja tasa de graduación, pero también para garantizar contenidos de calidad para los alumnos. Algunos especialistas sostienen que para alcanzar esas metas, y otras no menos ambiciosas como alcanzar la equidad y lograr que todos los alumnos logren los saberes básicos, una de las cosas que se deben hacer es mejorar la trayectoria educativa de los estudiantes.
Por otra parte, el doctor en Ciencias Sociales y ganador del Premio Konex en Educación Axel Rivas, autor del libro “Revivir las aulas”, considera que, efectivamente, la escuela secundaria necesita cambios profundos. “Su matriz selectiva y enciclopédica fue diseñada para unos pocos, a diferencia de la primaria que fue concebida para todos. Su formato tradicional se basó en muchas disciplinas, profesores y exámenes: un régimen meritocrático donde el fracaso dependía de las posibilidades de los alumnos”, sostiene. Observa, además, que el nivel medio fue cambiando con los años, ampliando su frontera a los sectores populares, adoptando también ideas de inclusión que en algunos casos, señala Rivas, se tradujeron en prácticas pedagógicas. “Pero esto no alcanza. Los alumnos viven una experiencia de aprendizaje fragmentaria, desligada de la vida real, superficial y memorística. Por eso se debate la renovación de la escuela secundaria” advierte el experto.
Debe recordarse que el Consejo Federal de Educación (que reúne a los ministros del área de todo el país) también puso la lupa sobre la escuela secundaria y lanzó, ya en 2017, el programa Secundaria Federal 2030, a la que se define como una política pública de implementación federal para transformar la escuela de nivel medio que pone el foco en la organización de la misma. Sus principales objetivos son erradicar el fracaso escolar, alentar la permanencia de los estudiantes en la escuela y vincular al nivel secundario con el mundo universitario y laboral. De lo que se trata, explican las autoridades educativas, es de renovar la secundaria para que se oriente al desarrollo de capacidades y de proyectos de vida que los estudiantes puedan asumir de manera responsable y comprometida.
El nuevo modelo de escuela secundaria propone seis capacidades, que fueron definidas en el marco de la Red Federal de Mejora de los Aprendizajes. Son una combinación de saberes, habilidades, valores y disposiciones, y se alcanzan como resultado de tareas complejas en las que se ponen en juego tanto el “saber” como el “saber hacer”. Cabe destacar que los ministros de todos los distritos del país acordaron aplicar este programa antes del año 2015.
Es de esperar que se cumpla con ese compromiso, ya que está claro que el nivel medio necesita cambiar. Así lo advierte también un estudio realizado por la organización no gubernamental Argentinos Por la Educación que reveló que, desde que se estableció la obligatoriedad para la escuela media en el año 2006, en todo el país se ha registrado un incremento en la cantidad de alumnos que cursan estudios en este nivel, pero a la vez, uno de cada cuatro estudiantes adeuda materias previas o reprueba asignaturas del último año, de manera que no puede completar el ciclo para poder continuar su formación en institutos terciarios o la universidad. La comunidad educativa debe sumarse a este esfuerzo para erradicar el fracaso escolar y para que los alumnos accedan, con sentido crítico, a nuevos aprendizajes que serán fundamentales para la vida y los nuevos trabajos en las sociedades de este siglo que recién comienza. Las aulas de la escuela secundaria deben transformarse en el mejor lugar para aprender a aprender, donde se fomente la responsabilidad y el compromiso social, se aprenda a resolver problemas y a compartir el esfuerzo con otros.