El lunes no laborable se hizo sentir en una peatonal semivacía
El epicentro de la actividad comercial de la capital chaqueña tuvo un movimiento muy moderado. Los potenciales clientes, afuera de los locales.
A pesar de que técnicamente fue un día no laborable, ya que el feriado propiamente dicho se cumplió el sábado 17 de agosto, el lunes mostró una actividad muy moderada en la peatonal de Resistencia, con buena parte de los locales cerrados.

En una recorrida por la principal zona comercial de la capital provincial, NORTE pudo comprobar que el último día del fin de semana “largo” impactó de manera notable en el “movimiento” de clientes.
A primera vista, la peatonal y las manzanas que componen el microcentro tenían un look dominguero. La falta de actividad en la administración pública e incluso en los bancos, hizo que en la postal de ayer resalte la presencia de vendedores callejeros y trabajadores de sectores que no suspenden sus tareas durante los días feriados o no laborables.

Trabajaron con normalidad los bares y cafés, los kisocos, y los locales comerciales en su mayoría de grandes dimensiones, básicamente los que se dedican a la comercialización de indumentaria deportiva y a la venta de electrodomésticos.
También cumplieron con sus tareas habituales los empleados de empresas que distribuyen mercadería o encomiendas de distinta índole que, en algunos casos se encontraron con los negocios de destino cerrados.
SALIR A MIRAR
“En general, la gente pasa por la vidriera, mira los precios y no entra; la verdad está complicada la mano”, describe Rubén, encargado de un negocio de electrodomésticos ubicado en la peatonal, entre Santa María de Oro y Vedia.
La tendencia es fácilmente comprobable. La poca gente que circula por las veredas recorre los locales observando los precios, o pasa el tiempo en los bancos, aprovechando las bondades de un sol pleno que entibia una mañana en la que el fresco volvió para recordar que al invierno aún le quedan algunas cartas por jugar.

Sólo en los cajones de saldos estratégicamente ubicados, en general en la entrada de los locales, se agolpan algunos clientes a la espera de que la diosa fortuna los encuentre con una prenda o calzado de su talla.
Por lo demás, al interior de los comercios, los vendedores charlan o superan el aburrimiento mirando el celular, mientras que esperan que los potenciales compradores se decidan a concretar la operación.
“La devaluación de la semana pasada nos impactó a todos, tanto a los que vendemos productos con componentes importados, que están muy atados a la cotización del dólar, como a los demás porque los precios fueron remarcados en origen; entonces no nos queda otra que pasarlos a los precios, lamentablemente son muy pocos los que tienen espalda suficiente como para aguantar estos avatares”, le explicó a NORTE la misma fuente consultada.













