El peligro del deslumbramiento
Los conductores convivimos con circunstancias a las que pocas veces le damos debida atención y entrañan un riesgo a la Seguridad Vial más que importante.
Es el caso del deslumbramiento, un fenómeno de la visión que produce molestia o disminución en la capacidad de diferenciar objetos a raíz de la aparición repentina de una fuente de luz muy fuerte. Este fenómeno actúa sobre la retina del ojo en la que se produce una reacción fotoquímica, insensibilizándola durante un tiempo, transcurrido el cual vuelve a recuperarse.

Se nota este fenómeno al salir de túneles y sus riesgos quedan demostrados en la cantidad de accidentes ocurridos en la Formula 1 en el circuito de Mónaco hace algunas décadas al salir del túnel debajo del hotel.
Los efectos que originan el deslumbramiento pueden ser de tipo psicológico (molestia) o de tipo fisiológico (perturbación). En cuanto a la forma de producirse, puede ser directo como el que proviene de fuentes luminosas (lámparas o ventanas) que están dentro del campo visual, o reflejado por superficies de gran reflectancia (especialmente superficies especulares como las de los vidrios o los metales pulidos).
Zonas complicadas
En las cifras de siniestralidad año tras año se aprecia que un gran porcentaje de los hechos fatales se registran durante la noche a pesar de que el tráfico es menos. También se habla de alrededor de un 5 % del total de accidentes durante el amanecer y el atardecer, que suponen apenas unos minutos al día. Con esos datos queda claro que hay que extremar precauciones con los deslumbramientos mientras se conduce, pues pueden generar situaciones de verdadero peligro. En nuestra región las rutas 11, 12 y 16 son escenario de fuertes deslumbramientos a la mañana y durante la caída del sol, especialmente la ruta 16.

Al fin y al cabo, aproximadamente un 90 % de la información que recibimos al conducir nos llega mediante el sentido de la vista y de ahí la importancia. Ya hablamos de la importancia de hacerse revisiones periódicas de la vista y de algunas directrices para mejorar la visibilidad. Lo peligroso del deslumbramiento es que –dependiendo de la velocidad- se pueden recorrer cientos de metros a ciegas sin saber prácticamente lo que pasa por delante.
Porque el deslumbramiento es precisamente eso, cuando el ojo está adaptado a una luminosidad y de repente recibe un nivel muy superior de luz no es capaz de gestionarlo correctamente. Pasa de forma más acusada de noche, cuando la pupila está dilatada para ver mejor en la oscuridad y recibe una fuente de luz directamente que obliga a contraer la pupila perdiendo un gran porcentaje de la visión momentáneamente.
Es asi que la noche y los momentos del alba y el ocaso son donde los conductores son más susceptibles de sufrir un deslumbramiento. Cuando se conduce de noche las principales causas podrían ser algunas como cruzarse con un coche con las luces altas o con los faros mal alineados. Aunque a veces pueda ser difícil de evitar, se puede reducir con recomendaciones como intentar no mirar directamente a la luz y centrar la vista en el lado derecho, centrándose en carril por el que se circula.

Durante el día las causas son diferentes. Como hay mayor cantidad de luz, el problema suele darse con los grandes contrastes y en esas horas cuando el sol está bajo. Una situación muy típica se da a la salida de un túnel, cuando la vista está acostumbrada a las luces artificiales y a una oscuridad parcial y recibe una fuerte luz natural a la salida en milésimas de segundo. En este caso es clave llevar unos lentes de sol que puedan mitigar ese efecto. También mantener la velocidad y la dirección para evitar impactos contra otros vehículos.
Otra situación casi inevitable es cuando se conduce con el sol bajo de frente, cuando también el uso de lentes de sol se hace casi obligatorio y también se puede recurrir al parasol del coche. Aunque el sol esté en otra posición tampoco hay que descuidarse, pues pueden afectarnos los reflejos lugares como edificios u otros coches. Con el sol por la espalda también nos puede llegar el reflejo a través del retrovisor, por lo que es recomendable colocarlo en su posición nocturna si no se cuenta con uno antideslumbramiento.










