La seguridad radiológica y las normas de protección
Debido al gran incremento de la utilización de fuentes radiactivas en diversas áreas de la medicina, resulta cada vez más necesario que se actualicen las normas de protección, a fin de evitar que tanto los pacientes como los profesionales estén expuestos a riesgos. Por esa razón, diversas entidades que nuclean a médicos especialistas reclaman que revisen periódicamente las reglamentaciones de salud pública que regulan el empleo de equipos y la práctica de intervenciones.
Los estudios que exigen el empleo de un tomógrafo o un equipo para realizar una mamografía, por ejemplo, son cada vez más comunes, como lo son también el uso de sustancias radiactivas para diagnóstico y la radioterapia. Pero el avance tanto de los conocimientos médicos como de los equipos empleados en estos casos no siempre está acompañado de una actualización de las normas de protección. De hecho, especialistas de las distintas disciplinas que trabajan con estos dispositivos y técnicas vienen reclamando a las autoridades sanitarias de la Nación que se actualicen las normativas de seguridad que regulan el uso de equipos y la práctica de intervenciones de estas características. Ya desde el año 2009 los representantes de la Sociedad Argentina de Radiología, de la Federación Argentina de Sociedades de Radiología, la de Diagnóstico por Imágenes y Terapia Radiante y la Sociedad Latinoamericana de Radiología Pediátrica, entre otras entidades, vienen planteando a Salud Pública de la Nación la necesidad de garantizar que las normas que regulan este tipo de equipos y prácticas médicas, estén convenientemente actualizadas. En otras palabras, la formación de los médicos y el control de los equipos, es fundamental para evitar riesgos o reducirlos al mínimo. Las entidades nacionales que manifestaron su preocupación por el tema coinciden en señalar que en la Argentina no se controlan cada año, como debería ser, los equipos que se utilizan en diagnóstico y en procedimientos no invasivos. Se trata de un tema serio, ya que lo que está en juego es la seguridad de los usuarios de fuentes radiactivas y radiaciones ionizantes en todos sus campos de aplicación.
Los expertos en estas temáticas advierten que los estándares internacionales indican que corresponde realizar una evaluación de seguridad antes de iniciar una práctica; y después adoptar una serie de medidas que permitan optimizar la práctica, para lo cual se establecen ciertas restricciones de dosis. En todo este proceso, también es importante que se lleve a cabo un monitoreo de la radiación que reciben los que operan con estos equipos. En ese sentido, también plantean la necesidad de hacer un seguimiento de la radiación recibida por cada persona que se expone a este tipo de procedimientos. De lo que se trata, en definitiva, es de adoptar medidas efectivas de prevención.
Es evidente que la aplicación de la radiación ionizante y el empleo de material radiactivo en diagnóstico, intervencionismo y procedimientos terapéuticos en medicina resultan beneficiosos para muchos pacientes. Sin embargo, el uso de equipos de radiación en medicina tiene que estar guiado por un cuidadoso balance entre los beneficios de mejorar la salud humana y el bienestar, y los riesgos relacionados con la exposición a radiación de las personas. Por eso resulta sumamente importante que los equipos estén funcionando correctamente, que los operadores estén entrenados y capacitados y que de adopten todas las precauciones que sean necesarias para garantizar la seguridad tanto de los pacientes como de los profesionales que intervienen en los procedimientos. Es necesario que se lleven a cabo controles anuales de los equipos y que se promueva una cultura de la seguridad en este tipo de intervenciones, y para eso es fundamental que se actualicen las normas de protección.
Cabe recordar que ya en la Conferencia Internacional de Protección Radiológica en Medicina, que se realizó en Bonn, Alemania, en diciembre del 2012, se propusieron acciones para mejorar la protección en estas áreas, entre las que se destacan las siguientes: reforzar la protección radiológica de todos los pacientes y trabajadores de la salud; lograr el mayor beneficio con el menor riesgo posible para todos los pacientes con el uso apropiado y seguro de la radiación ionizante en medicina; colaborar con la plena integración de la protección radiológica dentro del sistema de cuidado de la salud; ayudar a mejorar la ecuación beneficio-riesgo con los pacientes; mejorar la seguridad y calidad de los procedimientos radiológicos en medicina y priorizar la educación y entrenamiento de los profesionales de la salud en temas de protección radiológica.










