Las pymes son la columna vertebral de la economía
En la Argentina y en casi todos los países del mundo, las pequeñas y medianas empresas son un factor clave para mantener el dinamismo y la vitalidad de las economías. También desempeñan un papel fundamental en la generación de empleo genuino, tanto en las ciudades como en las zonas rurales, contribuyendo así a erradicar la desigualdad y promover el desarrollo.
A nivel nacional las pymes aportan, según datos oficiales, el 64 por ciento de empleo privado formal. Vale aclarar aquí que se trata de empresas que tienen menos de 200 trabajadores. A nivel global, en tanto, representan más del 90 por ciento del total de las empresas y generan entre el 60 y el 70 por ciento del empleo, además de ser responsables del 50 por ciento del PBI mundial. Estas cifras dan una idea de la importancia que tienen y por eso no resulta exagerado afirmar que son la verdadera columna vertebral de las economías y un actor clave a tener en cuenta en las políticas de desarrollo. Así lo entendió la Asamblea General de las Naciones Unidas que, reconociendo la importancia de estas compañías, decidió declarar el 27 de junio el Día de las Microempresas y las Pequeñas y Medianas Empresas para concienciar acerca de su contribución al desarrollo sostenible.
Es que, justamente, entre los Objetivos del Desarrollo Sostenible 2030 que adoptó la ONU en septiembre de 2015, se destaca la necesidad de fomentar el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo, y el trabajo decente para todos. Se trata de metas que no podrían ser cumplidas sin la participación de las pequeñas y medianas empresas. En Europa, por ejemplo, un informe sobre competitividad y oportunidades comerciales en las pymes, presentado ante el Parlamento Europeo por el legislador austríaco Paul Rübig, se observa que en el viejo continente representan el 90 por ciento de las empresas y constituyen el 58 por ciento de la facturación total de la Unión Europea. “Su desarrollo y crecimiento es esencial para mejorar la competitividad de Europa y reforzar su atractivo como lugar para invertir y producir”, remarcó el autor del informe.
En nuestro país, en cambio, no parecen tener el reconocimiento que merecen y así es que en la Argentina de estos días sólo de cada diez pymes tienen rentabilidad positiva, según un relevamiento realizado por la Asociación de Empresarios Nacionales, como resultado del informe del segundo trimestre de 2019, elaborado a partir de consultas a 752 empresas de 19 provincias. Según este sondeo, solo un 21 por ciento de los responsables de los emprendimientos respondió que tiene rentabilidad positiva, es decir dos de cada diez empresas, mientras que tres de cada diez consultados manifestaron encontrarse en un punto de equilibrio es decir ni ganó ni perdió. Los casos más preocupantes son los que revelan que el 13 por ciento de los emprendimientos no pueden determinar su rentabilidad debido al desorden de la economía y al movimiento de precios permanente. Además, un 35 por ciento de los responsables manifestó que sus empresas tienen rentabilidad negativa, es decir que pierden dinero, pese a que continúan trabajando. “Esto configura un colectivo de empresas en situación de vulnerabilidad económica que se sitúa en el orden del 48 por ciento del total, es decir, una de cada dos empresas está en riesgo su continuidad”, advierte el informe de la Asociación de Empresarios Nacionales que, más adelante, revela que un 18,6 por ciento de las empresas empleadoras despidió personal en el segundo trimestre del 2019 mientras que un 13,75 por ciento incorporó personal en el mismo período; de manera que se sostiene así el saldo neto negativo de destrucción de empleo en el sector de las pequeñas y medianas empresas.
En rigor, estas cifras no debieran sorprender si se tiene en cuenta que en los últimos años se privilegió la especulación, por sobre el desarrollo de las propuestas productivas nacionales. La apertura indiscriminada de las importaciones y las políticas contra la industria, impulsadas por el gobierno nacional, contribuyó también a deteriorar la situación de miles de pymes de todo el país, a tal punto que en este año electoral se estima que se produce el cierre de casi 50 pymes por día.
Es de esperar que dirigentes de los distintos sectores y el conjunto de la sociedad reconozcan el papel que deben desempeñar las pymes para avanzar en la reconstrucción del tejido productivo nacional que necesita hoy el país, para poder crecer y desarrollarse con equidad social.










