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Siguen las dificultades en el acceso a vacunas

La Argentina cuenta con uno de los calendarios de vacunación más actualizados y completos del mundo. Sin embargo, en los últimos años el acceso efectivo a las vacunas evidenció serias limitaciones, fundamentalmente por la falta de presupuesto, lo que provocó que en todo el país se dejen de aplicar cerca de 700.000 dosis de alguna de las vacunas del calendario obligatorio durante el primer año de vida. Así lo advierte un informe de la Fundación Bunge y Born, que señala que el año pasado se aplicaron casi 1.100.000 menos dosis que en 2017.

Según el estudio, conocido como Informe de Confianza y Acceso a las Vacunas (ICAV), la falta de dosis disponibles es el principal problema: el 73 por ciento de los consultados dijo que no encontró la vacuna que necesitaba cuando acudió al centro de salud u hospital de su zona. Por esa razón, una de las conclusiones del informe es que es que, si bien Argentina tiene uno de los mejores calendarios de vacunación, la cobertura está por debajo de lo que es considerado óptimo por la Organización Mundial de la Salud. Se estima que, por la falta de dosis, casi 75.000 niños que el año pasado debían ser vacunados no completaron el calendario. El informe de la Fundación Bunge y Born advierte también que en 2018 se aplicaron 1.084.279 dosis menos de vacunas que en el año precedente, lo que revela un serio incumplimiento del Estado nacional.

En junio pasado se conoció un documento en una reunión celebrada por la Comisión Nacional de Inmunizaciones, el organismo que asesora a las autoridades del gobierno nacional sobre aspectos relacionados con la inmunización de la población, donde ya se advertía que se produjeron demoras en el abastecimiento y la distribución, desde la Nación hacia las distintas jurisdicciones, de las vacunas que forman parte del plan obligatorio de vacunación. En ese momento, las autoridades nacionales de salud aseguraron que solo persistían los problemas con la vacuna contra el meningococo; sin embargo, especialistas observaron con preocupación el reconocimiento de las mismas autoridades respecto de que, efectivamente, existieron problemas financieros —entre otras cuestiones, como las dificultades en el ingreso al país de nuevas dosis— que derivaron en una sensible falta de vacunas. También la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología expresó oportunamente su preocupación por la provisión irregular e insuficiente de las vacunas incluidas en el Calendario Nacional de Vacunación y cuya responsabilidad está en manos del ex Ministerio de Salud de la Nación, que es el organismo que debe garantizar que todos los sistemas sanitarios públicos del país puedan llevar adelante el programa de vacunación. Según denunciaron legisladores nacionales de la oposición, una de las principales razones de la falta de dosis es la política de ajuste que aplicó en estos últimos años la administración nacional, que no incluyó a la vacunación en los ejes centrales de su programa de gobierno.

Debe señalarse, una vez más, que las vacunas, junto con los servicios de agua potable y saneamiento básico, siguen siendo las herramientas más efectivas que tiene la comunidad para prevenir enfermedades infectocontagiosas y proteger la salud de todos los argentinos. Si bien es cierto que la vacunación es una responsabilidad del conjunto de la sociedad, también es cierto que el Estado tiene la obligación de asegurar la disponibilidad y el acceso gratuito. Por eso es preocupante que, en pleno siglo XXI, en la Argentina, que cuenta con un calendario muy completo de vacunas, se ponga en riesgo la salud de la población por la falta de dosis. El gobierno nacional debe adoptar las medidas que están claramente establecidas por la ley para poder cumplir con el Calendario Nacional de Vacunación.

Las vacunas, como se dijo, siguen siendo las herramientas más eficaces para prevenir enfermedades infectocontagiosas. Debe recordarse que en el caso de las enfermedades que se transmiten de persona a persona, es más difícil que se propague la infección cuando gran parte de la población está vacunada. Es así que cuanto mayor sea la proporción de individuos inmunes, menor será la probabilidad de que una persona susceptible entre en contacto con una persona infectada. Gracias a la vacunación, muchas enfermedades fueron controladas y en algunos casos incluso erradicadas, como es el caso de la viruela o el de la poliomielitis en países desarrollados. Es imperdonable que se ponga en riesgo a la población por la decisión de mantener un fuerte ajuste, sobre todo en sectores sensibles como es la salud pública.

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