Motos: Una ley sin sentido
La gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal promulgó el pasado día 12 la ley que tiene como objetivo combatir el accionar delictivo de los denominados “motochorros”. Dicha norma habilita a los municipios a fijar zonas y horarios en los que estará prohibida la circulación de dos ocupantes en una moto.

Inmediatamente surgió un movimiento convenientemente invisibilizado por la prensa dominante llamado “Las Personas No se Patentan” surgido de manera espontánea en las redes sociales y sin ningún fondo político pero sin que nadie se tomara el trabajo de analizar la cuestión, como tampoco se hizo cuando el gobierno había anunciado la iniciativa que incluye el grabado de cascos y el uso de chalecos con la patente legible, iniciativa puesta en vigencia en Colombia que fue dejada de lado este año.
La ley fue sancionada en la sesión del 30 de mayo en la Legislatura bonaerense y ya se publicó hoy en el Boletín Oficial provincial. Contempla la prohibición de circulación de dos ocupantes en una moto en las zonas y horarios que cada uno de los 135 municipios deberá definir. Además, se busca establecer que también pueden fijar un perímetro en el que será obligatorio el grabado del dominio en el casco y el uso de un chaleco reflectante para el acompañante que contenga esos datos en el frente y en el dorso.
El pasado 18 se realizó en Capital Federal una enorme manifestación que contó con la asistencia de miles de ciudadanos en moto, trabajadores y gente común que usa el vehículo por diferentes motivos, entre ellos abaratar el transporte de la familia. La marcha, pacífica, estuvo rodeada de un impresionante dispositivo de seguridad demostrando una vez más como –por desconocimiento- se estigmatiza a las personas que usan motocicletas. Por supuesto, la marcha fue reflejada brevemente por algunos medios y al ser un movimiento inorgánico y espontáneo algunos canales no encontraron alguien a quien sentar frente a las cámaras ni tampoco alguien que pueda justificar con argumentos válidos la existencia de ese mamarracho legislativo.

Patentar las personas
En la polémica ley, que hace agua por todos lados, se estigmatiza a un enorme sector de la sociedad con el uso de la palabra motochorro cuando en realidad lo que hay son delincuentes en moto.
No se tipificaron nunca de esta manera a los “autochorros”, o a los “bicichorros” ni se pidieron patentes pintadas en el techo o patentes para bicicletas, pero con el sector de las motos si se avanzó de manera peyorativa. La ley es claramente electoralista y efectista y está inspirada en sectores que claman por “que se haga algo” de manera inorgánica, sin mayores conocimientos y apuntalada por un abundante ejército de los llamados “trolles” pidiendo “justicia”.

Existe un factor agregado a la inseguridad general y es que de ahora en más los “chorros” no solo se llevarán las motos que precisan para cometer delitos sino que se apoderarán de cascos y chalecos con lo que la víctima pasará a ser el primer sospechoso cuando se consulten las cámaras de vigilancia con las consecuencias que es de imaginar. Otro aspecto que revela la ignorancia de los autores de la ley es la existencia de severas normas de homologación de cascos que son aprobadas por el INTI donde se avala la leyenda del fabricante recomendando no pintar ni pegar cosas sobre los mismos por el riesgo de crear puntos de fractura en esas zonas. El INTI solo homologa los cascos decorados por el fabricante.
Los legisladores ignoraron estos aspectos básicos de ese instrumento que ahora suma un factor más a la inseguridad donde ya no solo está en juego un bien de valor como la moto de las víctimas de robo sino insignificancias como el chaleco pintado o –de mayor importancia.- los cascos.










