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Ocuparse, el antídoto para la incertidumbre que sufre el campo

Tratando de sobreponerse al Día Después de las inundaciones, es decir, después que el agua bajó, y comenzaron a aflorar los problemas, el aparato productivo chaqueño no puede esperar que la clase política tenga tiempo para escuchar planteos ante la grave situación que dejaron las inundaciones, sino lo que es peor, la incertidumbre reinante.

Tractores que al pasar, dejan huellas de las cuales aun brota agua, como pasa en Hermoso Campo e Itín, o en zonas de Gancedo, o en Du Graty o Las Breñas. Las fotografías que los productores nos enviaron son mudos testigos de lo que estamos diciendo. “Que incertidumbre con el futuro de la agricultura en gran parte de la zona del Sudoeste de nuestra provincia”, reflexionó Ernesto Ivan, agricultor de La Tigra. Seguramente brotará el salitre —añade- y considera que hay mucha agua todavía y aun con lluvias normales a lo largo de la próxima campaña agrícola podemos correr el riesgo de tener dificultades con el piso”. Todo esto pensando en cultivos de verano y para esto será muy importante de qué manera llegarán las lluvias en el inicio de la primavera.

No baja los brazos el productor

Sin embargo, como el productor no baja los brazos, insiste y sembró trigo más de lo esperado en superficie. Se estima que se podrían alcanzar entre 90.000 y 100.000 hectáreas.

A la par, Chaco tomó la delantera y ya sembró los primeros lotes de girasol, en Las Breñas los hermanos Kobziar y en el Lote 3 entre Villa Angela y San Bernardo, Claudio Cybart. A la par, se avanza con la cosecha de algodón, retrasada, debido a las condiciones adversas del clima. Hay marcadas expectativas por los resultados del trigo y se espera mejores para el girasol.

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Una ayuda nominal

Nada alcanzará si de ayudar al campo con recursos se habla. Es que el volumen de pérdidas es cuantiosa. Es millonaria. Por lo tanto ni para empezar a hablar con 200 millones ni mucho menos con tasas subsidiadas en el Banco Nación porque es mínimo el porcentaje de productores de media y pequeña escala que operan con esta entidad.

“Todo lo que nos pasó, ya se olvidaron y lo futuro es sálvese quien pueda”. Con los subsidios pasó cualquier cosa y el que siembra 500 según lo dicho, no necesita, cuando es el que más se endeudó, por eso digo que esto es irreversible mientras no tiremos todos parejo”, resumió Sergio Struss, productor agrícola de la zona de Las Breñas.

“Cuando llovía sin dar tregua todos los proveedores se solidarizaban con el productor y ahora están mandando a cobrar las deudas como si no supiesen lo que pasó, cuando acá hay productores que no tienen ni para pagar las boletas de la luz, mucho menos van a tener para pagar las deudas”, acotó otro productor de la zona de Mesón de Fierro.

La deuda del ferrocarril

“Contra todo lo que se dice, contra todas las bibliotecas, contra todas las promesas de los políticos, el ferrocarril no ha aportado todavía una reducción significativa de los costos de flete para los productores del norte del país. ¿Y por qué sucede esto si debería ser lo normal?”. Así comienza una nota publicada por Matías Longoni en su sitio Bichos de Campo.

“Estamos en un país en donde todas las medidas económicas agropecuarias están vistas con la mirada de la zona pampeana, cerca de los puertos, en donde la performance es diferente de la del norte argentino, que sólo representa el 10% de la producción nacional de granos. Nosotros estamos a 1.000 kilómetros del puerto. Entonces llevar toda la producción por camión se hace muy caro”, explicó a Bichos de Campo Roberto Palomo, vicepresidente de Apronor (Asociación Civil de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte). Como todos en esa región, lo que más desea es que los trenes abaraten el costo de trasladar las cosechas, como todos prometen. Palomo, en la nota, dio el ejemplo con el pago por una tonelada de maíz. “El productor del norte recibe 6.000 pesos por esa tonelada, mientras que el camión se lleva 1.800 pesos”.

Es allí que el ferrocarril debería aparecer como una opción para abaratar los costos. Pero Palomo remarca que eso no sucede todavía. Dijo que “el uso del tren, aunque tiene una tarifa más baja, implica hacer un arrime hasta una planta de acopio a la vera de las vías del ferrocarril, con un costo extra de 400 pesos. Recién ahí se suma el costo del flete del ferrocarril, y si sacamos cuentas, nos acercamos casi al mismo precio que pagamos si mandamos la producción vía camión”.

Esta situación es la que se viene diciendo por parte de los productores chaqueños, en el sentido que no les sirve, así como está planteado, el servicio de cargas ferroviario. Es más, hay un pronunciamiento de las siete filiales chaqueñas de la Federación Agraria Argentina que sostiene que “nuestros afiliados no se han visto beneficiados por las obras del ferrocarril, ni por el abaratamiento de los costos del flete”.

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