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Después del agua: el diagnóstico será la clave para un plan de recuperación

La situación de los suelos, el eje para recuperar cultivos, no romper máquinas y que los herbicidas y fertilizantes sean eficientes. Recomendaciones de técnicos del INTA, con barbechos largos y expectativas sobre el girasol.

CHARATA - Mientras el agua baja, en gran parte de la región del sudoeste afectada por las inundaciones, el productor y los técnicos trabajan en el qué pasará después. La situación de los suelos, es el eje donde se moverá el resto.

¿Por qué?, porque de ello dependerá recuperar cultivos, no romper máquinas, que los herbicidas y fertilizantes sean eficientes, y principalmente le dará al productor una idea de cómo comenzar la recuperación. En NORTE Rural, hemos hablado de la situación de suelos, y de las recomendaciones que los técnicos del INTA han brindado, y en esta oportunidad la clave ronda por barbechos largos, y las expectativas que hay puestas sobre el girasol. Sin embargo, la clave principal será el diagnóstico de cada lote, y de cada realidad productor, por productor.

Desde las experimentales del INTA, se han presentado recomendaciones para que el productor tenga en cuenta a la hora de encarar la recuperación de su lote, tras la emergencia, la clave sin dudas está en la evaluación de la situación particular y en la recuperación del suelo. “Cuando ocurren eventualidades como inundaciones, las condiciones de suelo cambian drásticamente y esto tienen consecuencias en el funcionamiento del suelo y por consecuencia la producción de cultivos y pasturas”, señalan los investigadores (*).

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El uso de tractores no es un tema menor, para cuidar el suelo y la maquinaria tras el agua.

“La situación ha sido muy grave, tenemos los perfiles saturados y las condiciones de los suelos se han degradado. Arrancamos la cosecha de maíz con expectativa en los precios, pero con un alerta sanitario, pero cada campo tiene su situación y hay que analizarlo uno a uno, saber en qué estado están los lotes para poder seguir”, sostuvo el ingeniero Fernando Derwidue, consultado por NORTE “Es necesario saber qué calidad de suelo tenemos, el estado de las napas y de ahí ser estratégicos a la hora de ver qué cultivos implantar y saber que esto condiciona el manejo de algunos agroquímicos, dado que muchos de ellos los herbicidas pre emergentes, o residuales interaccionan en el suelo- y no tienen el mismo comportamiento en una u otra condición, también considerar la parte sanitaria, debido a la susceptibilidad de algunos cultivos a patógenos de suelo, como así también en el cultivo seleccionar el híbrido o variedad adecuada”, agregó.

En sus recomendaciones, los técnicos de INTA sugieren que una consideración a criterio general seria ocupar el suelo la mayor parte de tiempo posible y luego se debe cortar el ciclo del cultivo al momento en que alcanza su máxima producción de materia seca (MS), que ocurre próximo a floración, evitando que siga consumiendo agua y nutrientes, y procurando recargar el perfil durante los meses de noviembre y diciembre.

En caso de considerar la altura de napa freática alta por tiempo prolongado, y se decide sembrar cultivos de cobertura, se podría optar por una especie que pueda consumir el agua del perfil procurando su descenso y así habilitar mayor espesor de perfil para la exploración de raíces.

Los beneficios que aportarán los CS (cultivos de servicio) son ayudar a un rápido consumo de agua de los primeros centímetros de suelo si ocurriesen eventos de precipitaciones posteriores, mejorarán la aptitud física del suelo, provocarán cobertura verde que recuperará a mediano plazo la fertilidad química, aportando MO. Otra alternativa, la cual se puede utilizar en áreas con suelos salinos es la incorporación de residuos de desmote de algodón (“cascarilla”) con la finalidad de incorporar MO al suelo posibilitando el lavado de las sales en superficie; esta práctica podría emplearse en zonas de lotes con “manchones” salinos.

De no existir la posibilidad de realizar este tipo de prácticas por atrasos en la fecha de siembra óptima, napas freáticas muy elevadas, costos operativos altos, suelos muy lavados sin fertilidad, y que requieran de una fertilización para desarrollarse, la alternativa será dejarlos en desuso por un tiempo. Además, en éstos casos si se tiene pensado realizar cultivos de verano se deberá realizar un plan de manejo de malezas.

¿Qué pasa con el girasol?

La crisis climática que vivió el sudoeste chaqueño, no fue la única para el girasol. En Europa las altas temperaturas amenazan con una gran reducción, pero la aguja de los precios, no será esta vez el salvavidas, e incluso puede empujar a tomar malas decisiones “La situación de los lotes y en paralelo el costo de producción, en este caso, hay que analizarlos en función de la información que tenemos y no de expectativas; porque los costos no son los mejores. Hay que analizar los márgenes, y si bien hay una expectativa por una suba en el mercado, es una especulación que nos puede hacer cometer errores. Hay que tomar decisiones en base a la realidad”, recomiendo Derwuidue.

“El consejo primario es tener un buen diagnóstico de la situación, porque partiendo de allí uno puede tomar buenas decisiones, partiendo de allí y la escala y el esquema productivo que tenga conformado el productor. Lo aconsejable será diversificarse, no concentrar los riesgos”, remarcó.

La maquinaria

Los suelos serán la clave, y no solo la decisión de qué cultivo utilizar para recuperarlos, sino también cómo utilizar la maquinaria será clave para no generar complicaciones mayores. La recomendación de los técnicos de INTA es cuidar la compactación de suelos por maquinaria agrícola. Los efectos del tránsito de la maquinaria sobre el suelo originan sectores compactos con restricciones de desarrollo radical, deficiente aireación y pobre drenaje, generando condiciones de anaerobiosis. Esta compactación altera el volumen y la estructura de los poros del suelo reduciendo el tamaño y el número de macroporos, afectando su forma y continuidad, y modifica el estado de agregación y las interacciones existentes entre las fases sólida, líquida y gaseosa, disminuyendo la conductividad, permeabilidad y difusión del agua y aire, a través del sistema poroso. Así, la compactación afecta las propiedades de transferencia produciendo alteraciones perjudiciales en la dinámica del agua y del aire.

Pero, este problema no solo afecta al suelo y al cultivo sino también a la eficiencia de tracción del conjunto tractor-implemento produciendo aumentos del esfuerzo de tiro del tractor y por ende incrementos en el consumo de combustible. Cuando un rodado se desplaza sobre un suelo desnudo produce tensiones muy diferentes a las generadas en uno cubierto por lo tanto se deberá evitar la entrada de maquinaria a lotes con falta de piso, esperando la oportunidad y evitar problemas posteriores.

Algunas recomendaciones

“Será una campaña dura, y habrá que tener cuidado en las decisiones, sobre todo las que tomamos por necesidad. Para un productor medio, de la zona, el consejo es que trate de incorporar gramíneas porque necesitamos oxigenar los suelos, recuperar niveles de materia orgánica, de fertilidad, elegir muy bien qué gramíneas incorpora para que tangan comportamientos aptos, para anegamientos futuros, y desde allí ir escalonando los cultivos para tener un buen ingreso económico hasta la campaña que viene, que será el momento en que la zona se pueda reactivar “, resume el ingeniero Derwidue.

Por su parte, los técnicos de INTA, recomiendan para barbechos químicos largos tener en cuenta que la utilización de herbicidas de acción residual es una práctica que deberá realizarse con extrema precaución ya que los cambios en la constitución física y química del suelo, provocados por el anegamiento prolongado modificarán las respuestas sobre la acción de las malezas como así también sobre la toxicidad que puedan causar sobre los cultivos. Las situaciones de manchones de sales, los bajos naturales de los lotes y las zonas con pendientes pronunciadas tendrán efectos que bajo estas circunstancias son predecibles.

Los cambios de pH de suelo a extremos alcalinos o ácidos afectan la hidrólisis química de los herbicidas, la disminución de MO por lavado del perfil, la baja temperatura de estos meses que preceden al fenómeno los dejará más disponibles para las plantas, el cambio de microorganismos o su ausencia en situaciones de anaerobiosis modificará la descomposición microbiana de algunos herbicidas. En las zonas anegadas el riesgo se incrementa a medida que la descomposición natural se acorta.

Las manifestaciones más severas sobre un cultivo por sobredosis de herbicidas es la falta de plantas logradas con respecto a una zona normal. Para evitar esta situación deberán tenerse especial atención en evitar superposiciones al momento de aplicación de herbicidas. Deberán rotarse los ‘modos de acción‘ para minimizar el riesgo de residuos.

Además, esta práctica y es una herramienta útil para evitar la aparición de resistencia a herbicidas. La guía de productos fitosanitarios CASAFE presenta todas las restricciones de rotaciones de cultivos con dosis de aplicación recomendadas para disminuir los riesgos de daños por acumulación ‘’carryover’’.

En los herbicidas conocidos como Sulfonilureas están dos principios activos muy utilizados para estos tratamientos largos: Clorimuron o Metsulfuron duran más en el suelo a pH por encima de 6,5 y se degradan por hidrólisis química (reacción química en el suelo) son herbicidas que se podrán utilizar luego de las cosechas de los cultivos que en éste momento están en pie, aprovechables o no y se tengan condiciones de piso para hacer ambas prácticas.

En el mismo grupo están las imidazolinonas: imazapir, que duran más en pH bajos y su forma más común de degradación es por metabolismo microbiano en los que por sus características se podrán utilizar teniendo en cuenta las restricciones. Los mencionados hasta aquí se podrán utilizar en mezclas con herbicida glifosato y 2,4 D y los lotes podrán ser destinados a cultivos de verano como soja y gramíneas.

Si los períodos se retrasan hasta mediados de agosto por todas los factores mencionados, otros grupos de las Imidazolinonas (imazetapir) y sulfonamidas (diclosulam) son alternativas en mezclas con glifosato y 2, 4 D, con las salvedad de que éste último 2,4 Diclofenoxi Acético en su forma de éster butílico o sal dimetilamina, herbicidas a base de picloram, 2,4DB, Dicamba y otros de acción hormonal en cualquier concentración aplicado en forma aérea o terrestre están prohibidos en la provincia desde el 1º de agosto al 31 de marzo.

Sin lugar a dudas que cada acción, por más mínima que sea deberá ser sumamente estudiada por el productor, los factores no solo son económicos, sino también productivos, y aquí estará la clave para remontar en las próximas campañas, sabiendo también que el clima ha cambiado, que estos serán los factores que el hombre podrá trabajar para lidiar con ello, de aquí en más.

(*) Autores: Ingenieros agrónomos Ledda Alejandra, Etelvina Gesualdo, Rojo Guiñazú Héctor, Sauer Verónica, Elías Brest, Ulises Loizaga;, Oscar Marcón y Carlos Simón.

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