La aplicación que desnuda murió víctima de su éxito
Cuestionada ferozmente desde todos los sectores, la app que desnuda desapareció de Internet tan rápido como llegó. Sus autores no quisieron mudar el servicio a otro país marginal de la red pese a la promesa de ganancias millonarias.
Se trata de Deep Nude un software que fue lanzado hace varios meses para para ‘entretener’ y que ‘subestimaron de una manera enorme’ la demanda de la aplicación.

“Nunca pensamos que sería viral y que no podríamos controlar el tráfico”, escribieron en Twitter los creadores de la app, que listaron su ubicación como Estonia. “A pesar de las medidas adoptadas (marcas de agua), si 500.000 personas la usan es muy alta la probabilidad de que la gente haga un mal uso. No queremos hacer dinero de esta forma”, añadieron.

Artículos en The Washington Post, Vice y otros medios mostraron que la app podría ser usada para tomar una foto de una mujer vestida y transformarla en una imagen desnuda, provocando indignación y un renovando debate sobre la pornografía no consensuada. “Esta es una invención horriblemente destructiva y esperamos ver que sufras pronto las consecuencias de tus acciones”, tuiteó el grupo Cyber Civil Rights Initiative (CCRI), que busca proteger a los usuarios contra la pornografía por no consensuada y por ‘venganza’.
Mary Anne Franks, profesora de derecho y presidente de CCRI, dijo en Twitter que “es bueno que haya sido cerrado, pero este razonamiento no tiene sentido.

Deep Nude ofrecía una versión gratis como una versión paga, y era lo último en la tendencia de la tecnología deepfake, que puede ser usada para engañar o manipular, solo había que cargar una foto ‘normal’ de una mujer y la inteligencia artificial se encargaba de desnudarla tras un cuidadoso análisis de sus líneas físicas al igual que sucede en la vida real con la imaginación. Para crear esta tecnología extremadamente machista su desarrollador había elaborado a un algoritmo con 10.000 imágenes de mujeres desnudas con el fin de que su herramienta pudiera aplicar desnudos a cualquier retrato femenino y en cualquier circunstancia.

El resultado no era fotorrealista, y al examinar de cerca las imágenes eran fáciles de detectar como falsas. La piel generada por la IA es borrosa y pixelada, y el proceso funciona mejor en imágenes de alta resolución cuando el objetivo ya lleva ropa reveladora como un traje de baño.
Pero a resoluciones más bajas, o cuando se ven brevemente, las imágenes falsas son fáciles de confundir con las reales y podrían causar un daño indecible a la vida de las personas.
Lo cierto es que la app dejó de existir aunque sus creadores probaron un punto importantísimo: la inteligencia artificial tiene miles de aplicaciones y su mal uso depende de los usuarios, no de los creadores.










