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Una proeza que cambió la historia de la humanidad

Se cumplen hoy 50 años de la llegada de la misión Apolo 11 a la Luna, una aventura sin precedentes en la historia de la humanidad, que convirtió al astronauta estadounidense Neil Armstrong en el primer ser humano que logró caminar por la superficie de otro cuerpo celeste.

Aquel 20 de julio de 1969, millones de personas en todo el mundo siguieron con atención los minutos cruciales de la misión, pegados a los aparatos de radio y televisión que informaban sobre la suerte del cohete Saturno V que llevó a Armstrong y a sus compañeros Edwin Aldrin y Michael Collins a la Luna. En la Argentina, Radio Nacional transmitió en vivo aquel momento histórico y hoy, gracias a los avances tecnológicos que tienen como antecedentes las investigaciones y trabajos realizados durante la carrera espacial, puede escucharse en YouTube el audio grabado por la emisora. “Y ya el astronauta Armstrong pronto para caminar sobre la superficie de la Luna, y está descendiendo ahora la escalerilla”, relataba el locutor, con el audio de fondo de las comunicaciones entre los astronautas, en el instante mismo en el que Armstrong, de 38 años, nacido en la pequeña localidad de Wapakoneta, Ohio, pronuncia la histórica frase “es un pequeño paso para un hombre, pero es un salto gigante para la humanidad”. Aunque parezca increíble, poco más de dos meses después de haber protagonizado aquella epopeya espacial, el 2 de octubre de 1969, el primer hombre en pisar la Luna llegó a la Argentina, en el marco de una gira promovida por el gobierno de Estados Unidos, junto a su colega Michael Collins, segundo en pisar la superficie lunar. La breve visita de los astronautas a Buenos Aires formó parte de una estrategia de política exterior de la potencia del norte para reafirmar su liderazgo en la región, tras imponerse en la carrera espacial que disputaba con la Unión Soviética con la llegada de sus astronautas a la Luna. De esa manera, Estados Unidos exponía ante el mundo su decisión de avanzar a paso firme en la exploración del espacio. El trabajo de más de 400.000 técnicos, científicos e ingenieros de la Nasa que, tras nueve años de enormes esfuerzos, lograron que la Apolo 11 completara con éxito su misión en la Luna, sirvió a Estados Unidos para mostrar a la comunidad internacional su capacidad tecnológica, en una carrera por conquistar el espacio que tenía también a la Unión Soviética como protagonista, que logró hitos como la exitosa puesta en órbita del primer satélite artificial, el Sputnik 1, lanzado por los soviéticos el 4 de octubre de 1957; y luego, el 12 de abril de 1961 cuando Yuri Gagarin se convertía en el primer ser humano en viajar al espacio.

La disputa por llegar primero al espacio generó innumerables investigaciones que dieron paso luego a gran parte de la tecnología de punta que tuvo fuerte impacto en la vida cotidiana de las personas en todo el mundo, con nuevos materiales, dispositivos electrónicos y programas de computación que, con avances formidables, llegan hasta nuestros nuestros días. Así, por ejemplo, el horno de microondas, las sartenes con material antiadherente o los termómetros digitales, que hoy se utilizan a diario en millones de hogares, tuvieron su origen en aquellos años. Cincuenta años han pasado del día en el que el ser humano llegó a la Luna. La epopeya marcó un antes y un después en la historia de la humanidad y abrió las puertas a la exploración espacial, una aventura que hoy escribe nuevos y sorprendentes capítulos con historias que parecen extraídas de una película de ciencia ficción, como el de la sonda Cassini, un proyecto conjunto de la Nasa, la Agencia Espacial Europea y la Agencia Espacial Italiana, que en 2004 logró llegar a Saturno, luego de recorrer 3.500 millones de kilómetros, en un viaje que demandó siete años; o el de la misión espacial Curiosity que llegó a la superficie de Marte en agosto de 2012.

La proeza de los astronautas norteamericanos que pisaron por primera vez la Luna fue un logro de toda la humanidad; pero también enseñó hasta dónde pudo llegar una nación que no dudó en poner todos sus esfuerzos detrás de un ideal.

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