AMIA, 25 años sin justicia
Un día como hoy, hace 25 años, una bomba estallaba a las 9:53 frente a la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en la ciudad de Buenos Aires. Se supo después que un vehículo utilitario que contenía la brutal carga explosiva había sido utilizado para provocar la voladura del edificio, que dejó un saldo de 85 muertos y más de 300 heridos. A pesar del largo tiempo transcurrido, el conjunto de la sociedad argentina todavía espera que se haga justicia y se condene a los culpables de lo que fue el peor atentado terrorista perpetrado en el país.
A horas de recordarse el aniversario del ataque, el oficialismo en la Cámara de Diputados de la Nación logró un dictamen de mayoría en la comisión de Legislación Penal para el proyecto que habilita la posibilidad de juzgar sin la presencia de los acusados en la causa que investiga el atentado. Se trata del llamado ‘juicio en ausencia‘, que se utiliza en los casos en los que un imputado no se presenta ante la justicia. Debe señalarse que no existe unanimidad en el cuerpo legislativo en cuanto a lo que podría aportar este tipo de juicio al esclarecimiento del atentado, aunque, claro está, el debate en torno a este tema recién comienza.
Los familiares de las víctimas, en tanto, mantienen en alto sus reclamos de justicia para que se ponga fin a tantos años de impunidad y, en ese sentido, debe remarcarse la importancia que tiene que la ciudadanía acompañe esos reclamos exigiendo a todos los poderes del Estado un fuerte compromiso en la lucha para que este crimen no quede sin castigo.
El atentado contra la AMIA, perpetrado dos años después del ataque a la Embajada de Israel en la ciudad de Buenos Aires que dejó 29 muertos, tuvo una investigación que, lamentablemente, no logró lo que se esperaba de ella, es decir que todos los culpables sean juzgados y sentenciados, respetando todas las instancias dentro del derecho.
Lo que se sabe, en base a lo que consta en la causa judicial abierta por el ataque, es que fue un coche bomba el que estalló frente al edificio de la mutual judía en la mañana del 18 de julio de 1994. Del expediente judicial se desprende, además, que el atentado fue planeado por la organización política y militar Hezbollah, que surgió en el Líbano; lo que llevó a que el actual gobierno nacional emita un decreto para incluir a ese grupo en el registro de entidades terroristas a las organizaciones ‘con presunciones concretas‘ de haber realizado atentados en el país.
Imposible olvidar a los que perdieron la vida en aquella trágica mañana de julio y por eso hoy se realizarán actos recordatorio en la ciudad de Buenos Aires, aquí en Resistencia y también en otras ciudades del país para rendir homenaje a todas las víctimas y reiterar, una vez más, el reclamo de justicia. En un país como la Argentina, que durante la última dictadura cívico militar padeció graves violaciones a los derechos humanos, sería imperdonable que la justicia no logre una condena efectiva de la conducta criminal, tanto de los autores materiales como intelectuales de este salvaje atentado. Las graves falencias que exhibe la administración de Justicia en el orden nacional impide ser optimistas, aunque no se deben perder las esperanzas ante la posibilidad de que, dentro del mismo sistema judicial, exista voluntad para evitar que se prolongue esta situación de impunidad. No se debe desconocer tampoco que el ataque colocó a la Argentina en un escenario internacional donde se entrecruzan fuertes intereses geopolíticos y que todavía existen archivos secretos relacionados con la investigación que permanecen fuera del alcance de la luz pública, tal como lo denunció la Agrupación Por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA, que propone constituir una comisión investigadora independiente, conformada por legisladores, familiares de las víctimas, personalidades con trayectoria en el ámbito de los derechos humanos, con acceso sin restricciones a los archivos del Estado nacional relacionados con el ataque a fin de esclarecer las circunstancias políticas, jurídicas, nacionales e internacionales que hicieron posible o facilitaron la perpetración del atentado. Por último debe señalarse que también puede ocurrir que en un año electoral como éste se utilice el atentado con fines electoralistas. Sería un grave error y es de esperar que, por el bien de todos, eso no suceda.










