Avance genético del INTA: Plantas de algodón resistentes al picudo
Desarrollo inédito en el país. Por primera vez se disminuirá el impacto de la plaga en el cultivo.
SAENZ PEÑA (Agencia) - “Es un orgullo argentino, y de la mano de los técnicos del INTA, ya que estuvimos trabajando nueve años para alcanzar este logro”, dijo a NORTE Diana Piedra, titular del Centro Regional Chaco-Formosa del INTA, luego de darse la noticia en forma oficial que se lograron plantas transgénicas de algodón resistentes al picudo.

Esto significa que, por primera vez, la Argentina podrá disminuir el daño que provoca cada año la plaga ataca los cultivos de algodón. Este proceso lo hace mediante la aplicación de silenciamiento génico.
Los científicos obtuvieron variedades resistentes al picudo del algodonero (Anthonomus grandis) mediante la estrategia de ARN de interferencia (ARNi). Esta técnica consiste en lograr que en la planta se genere una secuencia muy pequeña de ARN para bloquear específicamente la funcionalidad de un gen esencial en el picudo y, de esta manera, disminuir su capacidad de daño, explicaron los técnicos.
La ingeniera Piedra recordó que es el resultado de un convenio que se inició el 29 de abril de 2009, cuando cuatro provincias algodoneras y el INTA acuerdaron comenzar a trabajar líneas de investigación buscando alternativas para el control del picudo.
“Pensábamos en mejoramiento genético, en transformaciones de plantas que nos lleven a un algodón transgénico, en insecticidas en base a hongos y bacterias o plantas nuestras mutantes que de alguna manera favorecieran el control de la plaga”, dijo, añadiendo que se avanzó en una estrategia integrada en donde no fuimos por un solo camino si no buscamos distintas alternativas que nos permitieron potenciar el control del picudo.
El hecho de obtener una transgénica que facilite el control del Picudo tiene un impacto muy significativo. Brasil lo viene anunciando desde el año 2004 y año a año vienen diciendo que lo van a presentar. No es fácil, cualquier variedad generada convencionalmente lleva 10 años y acá estamos trabajando con ocho años de convenio. Es digno de destacar que cuatro gobiernos provinciales y un Instituto nacional se hayan puesto de acuerdo buscando lo que en definitiva definimos como soberanía tecnológica. Una tecnología nuestra, para nosotros y para nuestros productores, indicó la titular del Centro Regional del INTA.
Qué es el silenciamiento génico
El picudo algodonero es un insecto que se alimenta de los pimpollos de las plantas de algodón y provoca grandes pérdidas económicas al sector. Debido a su capacidad de reproducción, corto ciclo biológico y excelente sobrevivencia, científicos evalúan nuevas estrategias de control mediante el uso de silenciamiento génico.
Con este nombre o el de ARN interferente (ARNi) se define al mecanismo celular por el cual el ARN regula la expresión de ciertas regiones del ADN, y determina qué proteínas serán sintetizadas. Este proceso puede ser inducido en las células de un organismo mediante la administración -oral o por inyección- de ARN doble cadena (ARNdc), que es la molécula capaz de desencadenarlo.
La amenaza constante
En la Argentina, la presencia del picudo del algodonero representa un desafío para la producción de algodón debido a las pérdidas productivas que provoca. “El desafío que teníamos por delante era generar un sistema de transformación y ajustarlo para comenzar a transformar con el gen de interés, lo que nos llevó años de investigación”, explicó Dalia Lewi, responsable del Módulo Transformación Genética de Algodón del INTA que logró generar plantas transgénicas de este cultivo.
Hoy, el INTA no solo cuenta con un sistema ajustado, “sino con las plantas con el gen de interés”, indicó Lewi y agregó: “Las plantas de algodón están creciendo, tenemos que multiplicarlas y empezar a hacer los desafíos en los invernáculos de bioseguridad, desafíos in vitro y a campo”.
Desde el grupo de transformación de algodón, el primero en el país en alcanzar un desarrollo de estas dimensiones, que también integran Laura Maskin, Mariana Turica y Ariela González, de la Estación Experimental Agropecuaria Sáenz Peña –Chaco–, esperan contar el año entrante con las líneas de multiplicación. “De todas las líneas que se obtengan evaluaremos cuáles son las mejores”, indicó Lewi.
Las investigadoras esperan que “la planta transgénica exprese una secuencia que genere el ARN de interferencia y que el picudo del algodonero, cuando pique el botón floral, lo tome para que este interfiera en su metabolismo celular”, explicó Lewi, quien se mostró cautelosa con los resultados que esperan obtener, y agregó: “Si no se logra que muera, al menos que tenga una disminución en la capacidad reproductiva y de daño”.
Resultados preliminares
Todo se inició en el INTA a partir de contar con el transcriptoma del intestino medio del picudo del algodonero. Esta información sirvió para establecer qué secuencia del insecto había que tomar para expresar en la planta y generar ARN de interferencia específico para el picudo.
El estudio de las secuencias y sus pruebas “en distintos soportes in vitro, permitió conocer cuáles eran las más efectivas. Una vez armadas estas construcciones genéticas los tomamos para introducirlas dentro de las células de algodón para generar las plantas transgénicas”, indicó Lewi.
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