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La página del lunes

Siempre lo mismo, siempre los mismos

El Congreso de la Nación, dividido en las Cámaras de Senadores y Diputados, se conforma con los representantes de todas las provincias. Tres por cada una en el caso del Senado y en forma proporcional al número de ciudadanos, en la otra. En el caso del Chaco hay tres senadores, dos por el oficialismo provincial y uno por la oposición y siete diputados, cuatro y tres respectivamente. En total, diez legisladores.

Estos diez -cuatro hombres y seis mujeres- deben representar nuestros intereses, y tienen una voz muy débil si actúan solos ante el todo, que son 359 miembros. Hay 72 senadores y sólo tres son chaqueños y hay 257 diputados y solo siete de esta provincia.

De esto se desprende que para llamar la atención del todo resulta muy difícil cuando se trata de impulsar proyectos o acciones que beneficien a la provincia, es decir a sus representados. Hubo tiempos -después de la recuperación de la democracia- en que para tener fuerza se habían formado bloques regionales que se apoyaban unos a otros y legisladores de Misiones, Formosa, Chaco, Corrientes, parte de Santa Fe y de Santiago del Estero y aún de Entre Ríos hacían oír su voz en conjunto, y sonaba de otra manera por el número de las voces.

Divididos entre ellos

Hoy -hace bastante- no se ve un actuar de esta manera. Peor aún, dentro de ese exiguo número de siete diputados chaqueños existen dos bloques, uno de tres y otro de cuatro que ni siquiera operan por su partido sino por un sector de él. De los cuatro diputados nacionales del Partido Justicialista: Elda Pértile, Juan Mosqueda, Lucila Masín y Analía Rach Quiroga, dos son incondicionales a un líder y las otras dos, a otro. De los tres restantes dos son radicales, Aída Ayala y Horacio Goycoechea y la tercera, Alicia Terada, responde al ARI. En el Senado, los oficialistas Eduardo Aguilar y María Inés Pilatti Vergara tienen intereses distintos y Ángel Rozas actúa en soledad.

En consecuencia, más que actuar en beneficio y por el interés de todos los chaqueños, actúan por el de supuestos líderes locales y es muy poco lo que pueden hacer. De hecho, sus cargos son más testimoniales que otra cosa.

Una beca

Además, gozan de muchos beneficios que rodean a su misión, algunos excesivos. La dieta que perciben (sueldo) es importante, además de una bonificación por desarraigo por tener su residencia a mil kilómetros de la sede parlamentaria y se agregan los pasajes para ir y venir a la sede de su trabajo. En una palabra, una beca total para no lograr nada concreto para sus mandantes, más allá de insulsas declaraciones de vez en cuando en los medios, con proyectos presentados que nunca se tratan. Y sin la obligación de rendir cuentas a nadie y sin que nadie les cuestione, si faltan a las sesiones y a las reuniones de comisión

Si no actúan en conjunto con los otros legisladores de la región, y ni siquiera lo hacen con los de su propio partido, ¿qué se puede esperar de la eficacia de sus gestiones? Hoy, en vez de tener la camiseta del Chaco, tienen la de su partido y en algún caso la de una facción o caudillo. Tampoco se ve que coordinen sus gestiones con el Ejecutivo provincial, con los representantes de sus partidos, con el Ejecutivo Nacional, con instituciones gremiales y de todos los sectores. No se recuerda una reunión de los diez legisladores nacionales con el Ejecutivo provincial. No se ve que se multipliquen para aunar criterios, para llevar sus propuestas a instancias nacionales. No se los ve prodigarse en sus actividades, ni muy preocupados por cumplir con su labor.

Todo se repite

Y todo tiende a repetirse. En estos días de presentación de listas para las PASO nacionales, en las que hay que elegir a los reemplazantes de los tres senadores y de tres de los siete diputados, se ve que nada ha cambiado. Están los mismos nombres, en algunos casos reciclados de otros cargos y, peor aún, hay algunos con candidaturas testimoniales, para asegurarse un cargo si se pierde en otro. El “quiero ser diputado nacional para defender los intereses del Chaco” pronunciado por alguno de los que integran las listas de estos días suena a hueco y a más de lo mismo, sobre todo si procede de la boca de alguien que viene hace años usufructuando otros cargos provinciales.

Por lo que se ha visto hasta ahora y, que se repetirá cuando haya que presentar las listas provinciales y municipales -quién lo duda-, todos los que ostentan cargos quieren repetir porque “no les alcanzó el tiempo” para lo mucho que hay que hacer. Los ideales políticos y la vocación de servicio han quedado como un buen eslogan, pero que nada tiene que ver con esta democracia que tanto se pondera. Cada vez más, siempre lo mismo y siempre los mismos. Y cada vez estamos peor.

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