Democracia para garantizar derechos fundamentales
Una reciente encuesta realizada por una fundación alemana consultó a más de 175.000 personas de 54 naciones de los distintos continentes para conocer la percepción que tiene la ciudadanía de la democracia en sus respectivos países. El sondeo reveló que solo la mitad de los encuestados cree que su país es democrático, aunque la mayoría considera que la democracia es la forma más efectiva de gobierno.
Se trata de la encuesta anual del Índice de Percepción de la Democracia que llevó a cabo, por segundo año consecutivo, la Fundación de la Alianza de las Democracias, con sede en Dinamarca, con la colaboración de la consultora Dalia Research. Según los responsables de este trabajo, es la encuesta sobre democracia más completa que se ha realizado hasta ahora y la muestra que se tomó para el sondeo representa el 75 por ciento de la población mundial. Es, también, el mayor estudio global de este tipo, y el único de esta envergadura que mide la confianza de los ciudadanos en los gobiernos. Los resultados de la misma, que se dieron a conocer en el inicio de la Cumbre de la Democracia de Copenhague, muestran que los ciudadanos que viven en las democracias occidentales en general tienden a ver las plataformas de redes sociales y a la industria financiera global como amenazas a la democracia; mientras que, a nivel mundial, la mayoría de los ciudadanos sienten que la democracia es la forma más efectiva de gobierno, pero no creen que haya suficiente en su país.
La encuesta, además, pidió a los encuestados que indicasen si creían que Estados Unidos había tenido un efecto positivo o negativo en la democracia en todo el mundo. Cabe destacar que los ciudadanos de países aliados tradicionales más cercanos de los Estados Unidos fueron los más críticos: Austria (66 por ciento negativo), Alemania (62 por ciento), Dinamarca (59 por ciento), Suiza (58 por ciento) y Canadá (58 por ciento) mostraron fuertes objeciones al papel de la potencia del norte en el escenario internacional. Por otra parte, el sondeo reveló que los países donde la gente piensa que las redes sociales tienen el mayor impacto negativo en la democracia son: Austria (43 por ciento negativo), Canadá (43 por ciento), Estados Unidos (42 por ciento), Países Bajos (41 por ciento) y Australia (41 por ciento); mientras que los países donde la mayoría de los consultados percibe que los bancos y la industria financiera han tenido el mayor impacto negativo en el sistema democrático son: Grecia (64 por ciento negativo), Italia (61 por ciento), Alemania (56 por ciento), Francia (55 por ciento) y Bélgica (53 por ciento). Según este sondeo global, la mayoría de las personas en cada país encuestado (79 por ciento en promedio) piensa que es importante tener democracia en lugar donde vive, mientras que, a nivel global, el 41 por ciento piensa que no hay suficiente democracia en su país.
Por lo general, el ciudadano asocia el valor de la democracia a la posibilidad de elegir a sus representantes, pero también están los que sostienen que fortalecer la democracia implica reducir las desigualdades. Respecto de esta última cuestión, llamó la atención en los últimos días la postura asumida por un grupo de multimillonarios estadounidenses que pidió a los candidatos que compiten para ganar las elecciones presidenciales del año próximo que se pronuncien a favor de cobrarles más impuestos. “Estados Unidos tiene una responsabilidad moral, ética y económica de gravar más nuestra riqueza”, señalaron en una carta abierta que lleva las firmas de Abigal Disney (sobrina de Walt Disney y heredera del imperio que lleva su apellido) y del inversor financiero George Soros, entre otros, cuya fortuna los convierte en los más ricos del planeta. En la misiva, los multimillonarios sostienen que un impuesto a la riqueza, además de ser justo, fortalecería la democracia en el país del norte, al contribuir con la lucha contra la desigualdad, un mal que crece en muchas sociedades donde el sistema democrático no ha logrado resolver este problema. Y la Argentina, lamentablemente, no es la excepción. Según el Indec, en los últimos 12 meses aumentó 20 veces la brecha entre los argentinos más ricos y los más pobres. Es necesario avanzar en un nuevo contrato social y político para reducir la desigualdad en nuestro país. En ese sentido, la democracia es el mejor sistema para alcanzar ese objetivo, y para eso también es necesario que existan instituciones que garanticen su funcionamiento en el marco del Estado de derecho, el respeto de los derechos humanos y la protección de las minorías.










