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El coche autónomo: fin del sueño

La industria y los medios llevan años hablando de coches autónomos. Se llegó a decir que el nivel 5 de autonomía estaría disponible en 2020 o 2021. Pero la realidad les ha hecho replantearse el calendario. Parece que ver coches circulando sin conductor es una tarea bastante más compleja de lo que habían pensado.

En abril, el CEO de Ford, Jim Hackett, reconoció a Bloomberg que habían sido demasiado optimistas respecto a la llegada de los vehículos autónomos. Aseguraba también que “sus aplicaciones serán limitadas, lo que llamamos geo-cercado, porque el problema es muy complejo”.

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Era sabido, el mundo de la conducción autónoma está muy lejos aún. El desarrollo se choca con factores como el clima y el costo de seguir desarrollando.

Esta definición reduce a los vehiculos autonomos a lugares concretos, como las minas o fábricas, entornos muy controlados y en los que ya existen esperimentos funcionando. Pero ver vehículos autónomos entre el tráfico de la ciudad o rutas es otra cosa.

Incluso un directivo de Waymo (la unidad de vehículos autónomos de Google) aseguraba a finales del pasado año que era mucho más complicado de lo que imaginaban, que era “muy muy difícil” y que la industria nunca podría producir un automóvil capaz de conducir en cualquier momento del año, en cualquier clima, bajo cualquier condición.

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Posiblemente el futuro se parezca más a esto. Un conductor relajado pero siempre atento al camino. Lejos de la previsión de ir durmiendo o leyendo en el viaje.

“La autonomía siempre tendrá algunas limitaciones”, agregó. Estas declaraciones contrastan con lo que los mismos CEOs contaban hace apenas tres años. En 2016 Mark Fields (ex CEO de Ford) auguraba que en 2021 desaparecerían el volante, el acelerador y el freno… “y, por supuesto, no se requerirá un conductor”.

No solamente Ford erró el cálculo. En Honda hablaban de que se verían coches sin conductor en los Juegos Olímpicos de 2020 en Tokio. Y fabricantes como Volvo, Hyundai, Daimler, Tesla, Fiat Chrysler, Renault-Nissan… apuntaban fechas desde 2018 hasta 2025. Sí, algunos diferenciaban la conducción autónoma en cruta (que llegaría primero) de la urbana… pero todos apostaban por que a medio plazo el mundo disfrutaría de ella.

¿Qué pasará ahora?

Seguiremos viendo prototipos, la investigación no se detiene  y el futuro será de vehículos autónomos. Pero las cosas seguirán un ritmo totalmente diferente. Hay que ir poco a poco, logrando pequeños hito tras el impulso inicial ahora se habla de comenzar por instalar sistemas de frenado de emergencia en todos los coches. Luego la entrega de paquetes y vehículos autónomos en áreas muy concretas. Al principio incluso habrá que contar con un conductor con las manos en el volante. El nivel 4 puede que llegue… pero el nivel 5 de autonomía, que permite ir a cualquier lugar en cualquier momento es otrto cantar.

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Los Volvo XC90 autónomos de Uber y Google. Mientras la primera insiste en que su proyecto será realidad en breve Google es más conservadora y acuerda con Ford de reducir el sistema a entornos más cuidados.

¿Porque se prueban coches autónomos en California, Arizona o Nevada simplemente porque allí nunca hay nieve… que tapan las cámaras, los LiDAR y radares… elementos que precisan “ver” y también las líneas de la calzada. Con lluvia y granizo existe el mismo problema. Pero además de las condiciones climáticas hay un número infinito de factores con los que un humano sabe lidiar… pero una máquina debe aprender. Mediante simulaciones… o con pruebas dinámicas, para encontrarse con circunstancias que a veces no podemos ni imaginar (pero que ocurren). Y esas pruebas dinámicas implican invertir tiempo. En Toyota hablan de más de 15.000 millones de km de pruebas para desplegar vehículos autónomos seguros.

También el dinero

La industria gasta ingentes cantidades en inversiones tecnológicas sobre todo en este tema porque el reto de la conducción autónoma es algo que nunca antes se había abordado en semejantes volúmenes. Son necesarios miles de ingenieros… y de los mejores. Por ese motivo se está rebajando la euforia y ya no se cree posible llegar a hacer algo a corto plazo: no hay dinero suficiente.

Solamente Tesla mantiene las fechas previstas. El CEO de Tesla Inc., Elon Musk, ha mantenido su predicción de que su compañía conseguirá plena autonomía en 2020. “Creo que estamos muy cerca de llegar a un entorno seguro para alguien se pueda quedar dormido y despertarse en el destino, probablemente hacia fines del próximo año”, aseguraba el año pasado.

Tesla y Uber planean contar con medio millón de taxis autónomos en 2020. Los expertos dudan de esta afirmación tan tajante. Saben que la conducción autónoma llegará… pero nadie más que Tesla se atreve a marcar una fecha concreta en el calendario.

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