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“Escribir es una mediación”

Este fin de semana se realizará el Festival Mulita y una de las poetas invitadas es Silvina Giaganti. La cita es el sábado por la tarde en el Fogón de los Arrieros.

“Escribir es una mediación y una toma de distancia de la realidad. No es la experiencia. La experiencia en sí puede ser una fuente para la escritura. La característica de cualquier disciplina artística es la mediación. Mi libro “Tarda en apagarse” es un una autobiografía en versos. Puede ser que haya tardado en publicar o escribir, pero no hay para empezar”, expresó Silvina Giaganti en una charla con Pedro Mairal, en el programa Tachame el Nobel. En esta sección palpitando su presencia en Resistencia compartimos cuadro de sus poemas.

Silvina Giaganti

Meterte en el mar

Pienso que escribir

es como meterte en el mar:

primero el agua

está helada,

pero a medida que te metés

y permanecés

se va poniendo calentita.

Pienso que también

es una forma de pasar

sin mucho dolor

por este barro.

Y también pienso

que escribir

es hablar de amor

cuando se termina.

Me dijo que amor tuve

A mi mamá le cuesta abrazarme

y preguntarme en qué ando.

Creo que no sabe qué estudié

ni de qué me recibí

pero me hace comida

para que traiga a casa

y hasta hace poco me ayudó

a pagar la obra social.

Ahora gano más

que las dos jubilaciones

juntas de mis padres

y me da una vergüenza enorme.

Mi psicóloga me dijo

que seguramente mi mamá

no hablaba mucho

conmigo ni con nadie

porque le pasaron cosas

que la metieron para adentro.

Y que si no me hubiera querido

ni me hubiera dado

los cuidados

que de bebé necesité

no hubiera sobrevivido.

Que amor tuve, eso me dijo.

El instinto de un perro

La noche del 29 de mayo

cociné pastas que comí

al lado del fuego

que mantuve encendido

con pericia por horas.

Era la primera vez

que hacía fuego en un hogar

y me gustó aprender algo nuevo

el día de mi cumpleaños.

Después salí a caminar por el campo

me prendí un cigarrillo

un perro me siguió dos cuadras

hasta que otra cosa lo distrajo y se fue.

Y me quedé pensando

que me gustaría tener

el instinto de un perro:

saber cuántas cuadras acompañar

y cuando tener que irme.

Las mujeres que me volvieron loca de verdad

Las mujeres que más amé

las que me volvieron loca de verdad

las chicas con las que quise todo, escribían.

Mi mamá hizo hasta segundo grado y no

me miró los cuadernos ni pudo

colorear un mapa conmigo o ayudarme

en un ejercicio de contabilidad.

El colegio y casa eran

una cadena rota en mi cabeza.

Cada vez que la veía firmar algo,

el boletín de la primaria,

un documento en el banco,

notaba que lo hacía lentamente

como alguien recuperándose de un golpe.

Me pregunto si las mujeres que amé

las que me volvieron loca de verdad

las chicas con las que quise todo

fueron mi movilidad intelectual ascendente,

si elegir mujeres que escriben

es disimular eso que me falta

cada vez que las dejo

o que me dejan.