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Testimonio de un chaqueño en la base Marambio

Un año en la Antártida

Adrián Gómez, un chaqueño de 34 años que nació en Resistencia, integra la misión argentina en la Antártida Argentina por cuarta vez. Desde la base Marambio comparte con CHAQUEÑA su experiencia en el continente blanco.

Adrián es cabo principal de la Fuerza Aérea Argentina y trabaja en la estación meteorológica del aeropuerto internacional de Resistencia.

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Deslumbrado con la experiencia de su papá Cirilo, desde la infancia Adrián supo que conocería la Antártida.

Con la intención de que los chicos que están en la escuela secundaria “sepan un poco de la Antártida, cómo se vive y qué se hace ahí” comparte su día a día como observador meteorológico y radiosondista en la base argentina.

“Es una lástima saber que haya tanto niños, adolescentes y adultos que no sepan nada de nosotros, los antárticos. Cuando me preguntan si hay shopping, lugares para ir a bailar o para ir a comer, me doy cuenta que no tienen idea de dónde está la Antártida”, ejemplifica.

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El 24 de marzo de 2018 llegó a destino por cuarta vez y reencontrarse con el continente helado asegura que fue emocionante, como la primera vez, por “conocer gente nueva, compartir lo vivido con personas que estaban haciendo su primera experiencia”.

Las otras bases

La tarea de Adrián consiste en contribuir con la logística para científicos del país y extranjeros que llegan con proyectos de investigación como la flora y la fauna o la historia de los pioneros.

“Se trata de proveer los medios para llegar a cada base argentina. A las permanentes como Carlini, San Martín, Belgrano II, Esperanza, Orcadas y a las temporarias como Matienzo, Primavera, Brown, Petrel, Melchior, Decepción o refugios. En cada lugar se brindan los medios de comunicación, alojamiento, alimentación y comodidades”, describe.

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El 23 de mayo se registró la temperatura mas más baja en lo que va de 2019, con 27º bajo cero y una sensación térmica de -50ºC.

La población

En la Base Marambio la dotación anual es de aproximadamente 40 a 45 integrantes de personal militar de Fuerza Aérea que conviven durante un año. En la comunidad hay un jefe de base, un coordinador segundo jefe, el encargado de base, un operador en la torre de control, ocho meteorólogos del Servicio Meteorológico Nacional, cuatro bomberos, cuatro transportistas de máquinas viales, cuatro usinistas, cuatro comunicantes, un oficinista.

La lista de roles y funciones continúa con una enfermera, un médico, dos plomeros, dos electricistas, dos cocineros, un carpintero, un herrero, dos técnicos de informática. A este personal se suman integrantes de la IV Brigada Aérea de Comodoro Rivadavia, tripulación del avión Twin Otter (seis) que se relevan cada tres meses aproximadamente.

También hay personal especializado que realiza trabajos temporales de herrería, carpintería, plomería, electricidad, entre otras especialidades. Es un grupo de trabajo que cumple algún tipo de obra en especial y una vez terminada regresa a su lugar de origen.

La vida diaria 

En la base la vida es similar a la del continente. Se trabaja de lunes a sábado, cada uno en sus servicios, cada especialidad hace lo que le depara el día. Algunos ejemplos: el cocinero prepara el almuerzo y la cena; los bomberos prestan atención a las instalaciones donde se puedan producir incendios y también se encargan del reciclado de la basura.

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Los plomeros se encargan de algo muy importante como el agua potable y la que se usa para la higiene de las instalaciones y la personal. Una enfermera y un médico están atentos a accidentes o incidentes en los que haya alguna persona afectada; así como a síntomas de alguna enfermedad. Cada trabajador en su especialidad se dedica a cumplir una diversidad de actividades diarias.

Terminado el día laboral, cada uno usa su tiempo libre para descansar, ir al gimnasio, compartir una ronda de mate, mirar televisión, algún juego de esparcimiento y comunicarse con familiares y amigos.

Los meteorólogos

Diez meteorólogos se dividen tareas: cuatro en observación de superficie, dos pronosticadores, dos auxiliares de pronóstico y dos técnicos.

Para el Servicio Meteorológico Nacional la misión consiste en desarrollar  actividades científicas dispuestas en planes de labor y proveer información de apoyo a varias áreas de responsabilidad, especialmente a las bases, buques, aeronaves y patrullas terrestres que operan en la zona.

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“El 23 de mayo se registró la temperatura mas más baja en lo que va del año,  -27.3ºC y una sensación térmica de -50ºC, con vientos que superaban los 70 nudos, el invierno está llegando y se hace notar”, describe el meteorólogo.

En esa región del planeta la temperatura más elevada puede registrar hasta 20 grados. Mientras que en el historial de mínimas en 2009 se registraron -35.6ºC, con un viento máximo de 267kilómetros por hora en el mismo año.

Adrián es uno de los cuatro observadores de superficie. Su tarea consiste en actualizar datos del tiempo cada hora, como temperatura, sensación térmica, humedad relativa, vientos, presión atmosférica, visibilidad óptima o escasa por algún fenómeno como nevada, ventisca, niebla, neblina, estado nuboso etcétera. Una vez confeccionado, el informe es estudiado por el pronosticador para elaborar una proyección para las bases antárticas. Los mismos datos se envían al personal que cumple tareas alejados de la base, y se los publica también por internet a través de las redes del servicio.

Con menos de un mes de estadía, Adrián asegura que después de pasar por buenas y malas experiencias; “a las buenas se las disfruta y recuerda para siempre, y las malas te enseñan a madurar”, dice. Y adelantando una despedida agrega que no va ser la última vez que vaya, “la Antártida ya es parte de mí”.

Operación histórica

Los meteorólogos también dan apoyo informativo de las condiciones del tiempo a personal de la aeronavegación, en particular para los vuelos del Twin Otter a otras bases, del Hércules C-130 que proviene desde el continente americano o a cualquier avión extranjero que sobrevuela en esas latitudes.

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Con el fin de abrir una ruta a otros apoyos aéreos, el 10 de febrero se completó un vuelo histórico para la aeronavegación argentina. Foto de Marambio.aq

Una de las acciones destacadas de este año se produjo en febrero con la Operación Polar 2019 que, por segunda vez en 54 años, voló hacia el punto más cercano al polo sur: la Belgrano II, en la latitud 77.90º S, longitud 34.72º W.

En la operación participaron dos aviones Twin Otter, que partieron de la base Marambio y realizaron un recorrido aproximado de 1.600 kilómetros en línea recta con dos escalas -en la base Rothera inglesa y el aeródromo inglés Sky Blue- antes de anevizar en la Belgrano II.

La operación duró cuatro días y fue todo un éxito y el aporte del área donde trabaja Adrián se celebró haber hecho un pronóstico meteorológico impecable.

El sueño cumplido 

Adrián cuenta que su pasión por la Antártida comenzó en 1997 cuando su padre Cirilo Gómez, suboficial de la Fuerza Aérea ya retirado, viajó por primera vez a esas tierras.

En ese momento las comunicaciones eran escasas y sólo había cartas mensuales o llamadas telefónicas semanales y durante unos pocos minutos. “Sólo podíamos verlo cuando mandaba en las encomiendas los rollos para revelar las fotos a través del hércules C-130”, recuerda.

Ya en la infancia se interesó tanto por el continente blanco que consultó por posibilidades certeras: “Le pregunté a mi padre qué especialidad de la fuerza me iba a llevar más rápido a la Antártida, así supe de la meteorología. Con tan solo 12 años, ya sabía lo qué quería para mi vida”, sostiene.

Pasaron 21 años de verlo todo en fotos y por las charlas de su padre que ahora, con 34 años, en su cuarto y largo inverno de un año confirma que espera seguir yendo en ese hermoso lugar: “Tuve la felicidad de compartir esta experiencia con mi hermano Cristian Gómez, suboficial de la fuerza aérea en la especialidad bombero; también para él fue un sueño cumplido”.

Por la ciencia, la paz y la soberanía

En 1959 la Argentina -entre otros países- firmó el Tratado Internacional Antártico que básicamente establece que la Antártida es un continente abocado a la ciencia y a la paz. Esa es la razón por la cual las Fuerzas Armadas sólo dan apoyo logístico a las tareas científicas que se realizan en el sector reclamado por cada país.

Otra finalidad es la de permanecer por la soberanía, como lo viene haciendo nuestro país desde el 22 de febrero de 1904. “Esta es una de las razones que nos permite seguir reclamando nuestro sector antártico frente al Tratado Antártico Internacional”, precisa Adrián.

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