Corcho Benítez, gestor de toda la cancha
De la escena independiente pasó a la gestión cultural en el Instituto de Cultura. Dirige el Cecual, industrias culturales y brinda capacitaciones dentro y fuera del país.
Hace 20 años, en Resistencia, la gestión cultural era un concepto de bordes difusos. No existían carreras de gestión, los interesados en el área eran pocos y el aprendizaje era intuitivo, autodidacta.

En esa Resistencia, integrando el colectivo La Ronda que coordinaba Coqui Ortiz, se inició Corcho Benítez, uno de los gestores culturales más prolíficos y destacados de la escena regional. Actualmente coordina el Centro Cultural Alternativo del Instituto de Cultura, un espacio de referencia dentro y fuera del país y la Dirección de Producción Cultural y Economía de la Cultura del organismo, con proyectos que van de la música y los audiovisuales, a la cultura sustentable, inclusión a la discapacidad, infancia y participación comunitaria.
En esta nota nos cuenta su trayectoria, el paso de la escena independiente a gestionar en el ámbito público y cómo se forma un gestor cultural.
“Antes que nada, mis viejos” responde cuando se le pregunta por sus referentes. “Mi papá, -que también era Corcho Benítez- creó 6 cines en Resistencia, y también bares culturales… fue una gran inspiración, tenía una mirada épica del aporte que podía hacer la cultura en la ciudad. Y también mi vieja, y su compromiso incansable con el trabajo, el interés por la política y la cosa pública.”
El amigo de todos, Coqui Ortiz
Inmediatamente, agrega a Coqui Ortiz. “En éste y en cualquier trabajo, son claves las personas que te dan confianza y espacios reales para el hacer. Coqui venía desarrollando desde hace muchos años un trabajo de lo que ahora se conoce como gestión cultural, y nos invitó a participar de eso que para mí fue un descubrimiento, un mundo de experiencias: el colectivo La Ronda.”
“La Ronda abrió un universo musical y de afectos, y también un hacer: el de generar espacios de expresión para otros, para disfrutar en la ciudad una música que no era frecuente. Y nos permitió conocer y estar en contacto con artistas muy importantes.”
Allí adquiere, además de sus primeras competencias como gestor, otras que hacen a lo humano: el trabajo colectivo, los vínculos, “que son tan importantes como lo técnico de la gestión.” Fue una experiencia enriquecedora de la que salieron gestores valiosos que hoy trabajan en lo público como Carolina Sampor.
Tras la experiencia independiente, Corcho acompañó a Coqui Ortiz cuando éste asume la dirección del Cecual en 2009, y tres años más tarde lo sucede en ese cargo. Con una impronta forjada en La Ronda, comienza una etapa muy rica del Centro Cultural.
Un recolector de conocimientos
“En esta década trabajé intensamente para poder hacerme cargo y estar a la altura de ese legado y desarrollar el proyecto” –comenta- “y fue también una etapa de formación específica en el área”.
Si bien antes cursó materias de música, cine y filosofía, “todo eso confluyó en una formación específica en gestión cultural; con Posgrados de Cultura y Comunicación y en Políticas Culturales de base comunitaria, becas en el país, en España y Brasil, y además la enseñanza permanente de gestores enormes, como Pancho Marchiaro, que me dieron herramientas para el rol de gestor”.
Además, con instancias como los MICA, pude recorrer el país, conocer cientos de proyectos y hacedores que me hicieron conocer la gran diversidad de proyectos y contextos. Y surgieron vínculos, que posicionaron al Cecual como lugar de referencia en el país.” Finalmente destaca en esta línea “el aprendizaje permanente con mis compañeros de trabajo”. Todas estas instancias de intercambio, confluyeron en una mirada amplia de la cultura y su poder transformador.
Transformación en obra
“Hay que destacar que la gestión cultural es un hacer político y todo este trabajo es posible por el acompañamiento institucional que en mayor o menor medida tuvo el Cecual, y el renovado impulso y confianza de la nueva conducción del Instituto de Cultura, en nuestra manera de pensar la gestión cultural pública” dice Benítez.
Los proyectos que ideó y produjo revelan su mirada de la cultura: los numerosos ciclos de música, letras, ciencias, cine, teatro y filosofìa, conviven con propuestas de inclusión, participación comunitaria, cultura sustentable, infancia y arte en contexto de encierro.
Por destacar sólo algunos: Oficios Culturales Inclusivos, programa que permite que personas con discapacidad realicen entrenamientos laborales en organismos culturales; Festival Ancestral y Contemporáneo, festival multidisciplinar en clave intercultural; Salida transitoria, talleres de radio y filosofía en contexto de encierro; Resistencias Colectivas, encuentro de colectivos culturales independientes; Soberanía Cultural, programa de fortalecimiento en la zona sur de Resistencia; Cultura como Resistencia, encuentro de cultura y política; La Región Encendida, Mercado de la música y el diseño del Nea; Bicicleteando, turismo cultural en bicicleta; Pensar en Casa, Charlas abiertas de filosofía; La Alternativa, radio online con una grilla íntegramente cultural; ChaRock TV, programa de TV dedicado exclusivamente al rock chaqueño.
Reflexión final: “cultura es vida pura”
Para finalizar, Corcho nos convida una última reflexión, una apuesta por “una concepción de política cultural hecha desde la vitalidad, desde la vida cotidiana, que ensanche las hendijas y que genere estructuras cada vez más porosas por donde se pueda respirar con más fuerzas y que esa respiración sea principalmente el aliento de un esfuerzo colectivo. Que alumbre y rastree lo que esta vivo afuera, en la calle, que genere tramas, vínculos y espacios nuevos y abiertos. Cultura en estado de hospitalidad permanente, que cuide que proteja e inste a generar una comunidad que proteja a otros, que problematice, que los conflictos y tensiones sean materia viva para emprender un viaje muchas veces incierto, que interrogue y no tenga miedo de lo que no controla o desconoce... Cultura es vida pura.”
Fotos: Emmanuel “Q`ra Leguizamon”










