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Jóvenes contra la discriminación

El Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo puso en marcha la quinta edición del Parlamento Federal Juvenil que, bajo el lema “Jóvenes por una Argentina Inclusiva”, convoca a estudiantes de 15 a 17 años, de todo el país, para participar de este encuentro de alcance federal que se llevará a cabo en septiembre próximo en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires.

La iniciativa tiene como objetivo generar un espacio para que los alumnos intercambien ideas, dialoguen y propongan leyes inclusivas para prevenir las prácticas discriminatorias en todos los ámbitos de la sociedad. Los interesados en participar deben presentar un ensayo que aborde temas como la discriminación por aspecto físico (específicamente en lo que respecta a discriminación por idealización social de la delgadez y por situación socioeconómica), xenofobia, discapacidad, acoso escolar, acoso a través de redes sociales, violencia de género, embarazo adolescente, diversidad sexual, identidad de género y diversidad religiosa. Cabe acotar que todos los temas deberán ser abordados desde una perspectiva de derechos humanos y no discriminación.

El año pasado más de 1500 jóvenes de todas las provincias presentaron sus ensayos, y en representación del Chaco cuatro alumnas de escuelas secundarias de Las Breñas, Las Palmas, La Escondida y Resistencia fueron seleccionadas para participar del encuentro. Este año, hay tiempo hasta el 30 de mayo para enviar los trabajos y es de esperar que más jóvenes chaqueños se sumen a esta propuesta para generar conciencia sobre la importancia de construir una sociedad más inclusiva.

Uno de los temas más abordados en la edición 2018 del Parlamento Federal Juvenil que organiza el INADI fue el del acoso escolar, también conocido como bullying -por su término en inglés-, que hace referencia a la intimidación física y verbal que padecen niños y los jóvenes en la escuela, y que es ejercida por uno o varios compañeros. La violencia entre pares ejercida por algunos estudiantes en el ámbito escolar es un problema que no debe minimizarse y la escuela, con su capacidad para promover normas, valores y creencias, cumple un papel fundamental a la hora de prevenir este tipo de conductas. Distintos estudios realizados sobre la problemática del bullying señalan que la edad más frecuente de aparición del acoso escolar es entre los 7 y los 14 años; mientras que en niños más pequeños las conductas agresivas son menos habituales, aunque los investigadores aclaran que en esta etapa el fenómeno es más difícil de cuantificar por falta de métodos específicos. Algunos informes dan cuenta que en niños y niñas más pequeños, que concurren a salas de 3 y 4 años generalmente la agresión es física y se presenta por motivos concretos. Los especialistas en esta temática recomiendan a los docentes y adultos a estar atentos ante estas situaciones. Cuando se sospecha que, efectivamente, hay una situación de acoso escolar lo mejor es intervenir y evaluar cada caso en particular y, si es necesario, adoptar medidas rápidas para detener las conductas de hostigamiento y, en ningún caso, dejar pasar el tiempo o continuar con las actividades como si nada hubiera pasado. El INADI señala que el personal de la escuela debe conocer las características de este tipo de conductas, por lo que la capacitación de las personas que trabajan en los establecimientos educativos es fundamental.

En estos tiempos de internet y redes sociales el hostigamiento también es posible mediante la utilización dispositivos informáticos como computadoras, correos electrónicos o servicios de mensajería instantánea. Algunas de las formas más comunes de hostigamiento cibernético son, por ejemplo, mostrar imágenes reales o manipuladas- de una persona con el fin de humillarla o avergonzarla; crear perfiles falsos o crear espacios en los cuales se puede votar para que la víctima sea catalogada de manera ofensiva por sus características físicas o de personalidad.

Frente a este tipo de situaciones la escuela tiene el gran desafío de promover el respeto por los demás y de enseñar a convivir con la diversidad. Las aulas, por lo general, son un espacio de encuentro de chicos y chicas que vienen de situaciones económicas, sociales y culturales distintas. Esas diferencias, más que representar un obstáculo, deben servir como punto de partida para enriquecer el proceso de enseñanza aprendizaje.

Las nuevas generaciones deben comprometerse con la construcción de una sociedad más justa y respetuosa de las diferencias. De lo que se trata, en definitiva, es de comprender que la diversidad humana no es un problema a resolver, sino una oportunidad para enriquecer a todo el conjunto social.

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