R33 el biodiésel del futuro europeo
Argentina lucha contra los intereses de otros países a la hora de exportar su biodiesel pero sigue siendo un combustible primitivo que se usa para el corte y que puede perder mucho mercado gracias al empeño puesto en Europa en desarrollar combustibles similares pero más eficientes.
Ese es el caso del Diésel R33, un nuevo producto que ya está listo para dar el salto comercial a todas las estaciones de servicio del viejo continente. El biodiésel lleva años en aquel mercado pero el nuevo R33 de color azul pretende mejorar aún más sus posibilidades prometiendo reducir el impacto medioambiental de conducir un coche diésel.

Su denominación comercial es BlueDiesel R33, un biodiésel muy similar al que ya se carga con mucho contenido del producto argentino y que cumple con la normativa DIN EN 590 para asegurar su compatibilidad con cualquier tipo de mecánica diésel, ya sea vieja o moderna.
Según los desarrolladores el objetivo del Diésel R33 es reducir aún más las emisiones de los biocombustibles actuales, aprovechando para ello una formulación con la que se promete reducir en un 20% las emisiones de CO2.

Este menor impacto ambiental del Diésel R33 es posible gracias al uso de hasta un 33% de residuos y parafinas procedentes de aceites de cocina usados, un porcentaje que permite reutilizar esos compuestos y así conseguir mitigar el impacto medioambiental.
El reuso de aceite de cocina no es una idea nueva, en nuestro país se intenta a muy pequeña escala gracias a iniciativas privadas sin apoyo de un Estado empeñado en exportar materia prima en bruto dejando el valor agregado a los compradores. El restante 67% del combustible europeo es gasoil común junto a diferentes aditivos para mejorar sus prestaciones.

Las primeras pruebas del BlueDiesel R33 comenzaron en 2013, en Wolfsburgo, como parte de un programa experimental de 280 coches participado por Volkswagen, Coburg University y otros socios. Ahora, tras el éxito de las pruebas iniciales, este nuevo R33 amplía sus horizontes con nuevos acuerdos para flotas de pruebas junto a Bosch, otras plantas de la propia Volkswagen para uso por parte de sus trabajadores y el suministro por parte de Shell, Neste y Tecosol.
Por el momento se desconoce cuándo el Diésel R33 dará el salto a gran escala a los surtidores de Europa, pero dado el interés de la Unión Europea por aumentar el uso de biocombustibles como el etanol y el biodiésel, podría esperarse un aumento de la exportación argentina pero los países involucrados buscan otros caminos favoreciendo -como corresponde- su industria local.










