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Manos Abiertas: una fundación con responsabilidad y compromiso social

Toda esta “locura”, como ellos mismos la llaman, nació en Buenos Aires – más precisamente en Villa de Mayo, en 1992- , en un barrio que tenía un contexto muy pobre y duro. 

Fotos de Bettiana Negriz y Franco Riobóo

Allí el padre Ángel Rossi celebraba siempre las misas los domingos, y si bien cada vez la situación de los vecinos era más cruel por la realidad en que vivían, este sacerdote colmo de amor sus vidas. 

Mario Negriz y René Cornu dos grandes voluntarios que siempre están dispuestos para ayudar.

Hace 25 años  

Se organizaron varias reuniones para ver quiénes podían ayudar y comprometerse con las necesidades de esta localidad bonaerense. De aquellas convocatorias, nació un grupo que todos los sábados salían a recorrer el barrio junto a otros voluntarios que ya eran parte del lugar. Así, con mucha esperanza y amor, pero con compromiso y timidez es que comienza Manos Abiertas.

Durante las primeras épocas se repartía mercadería, ropa y remedios, visitaban a las familias que tenían necesidades más graves y luego comenzaron a brindar apoyo escolar a los que estudiaban. Así nace la primera obra de Manos Abiertas, el Centro Hurtado.

Los mates, las risas y el compañerismo son las claves para que esta gran familia siempre esté unida.
Fueron años de muchas satisfacciones y decepciones para quienes eran parte de la fundación, pero siempre con la confianza puesta en Dios.

Sábado tras sábado, los voluntarios recorrían la zona viendo y viviendo las necesidades que allí vivía. Y algo que conmovió y realmente les impactó fue la cantidad de personas mayores, sobre todo mujeres, que se encontraban abandonadas. Y, como todo lo que se hace con amor y compromiso funciona, nació la primera casa de la fundación: el Hogar Santa Ana.

Son cientos de historias que intentan reflejar, relatos que se aparecen en cada sede, en cada obra que marcando este camino de servicio y voluntariado.

En el Chaco también dicen presente

En 2002 Manos Abiertas llegó al Chaco de la mano de un matrimonio y amigos que comienzan sus primeros pasos en Villa Facundo de la capital chaqueña. Durante siete años allí se brindó ayuda escolar, talleres de formación de oficios y de capacitación en informática en el Hogar Santa Teresita dependiente de la parroquia San Francisco Javier; además se llevaba a cabo la obra “De la mano de los niños”, que consistía en el acompañamiento a niñas en situación judicializada con espacio de recreación y contención.

En Manos Abiertas no hay distinción de edades, son una gran familia.

En 2011 el grupo de misioneros San Francisco Javier llegó a la provincia con un gran acompañamiento de voluntarios de distintos puntos del país y comenzaron a dar fuerza y forma a la misión de Manos Abiertas Chaco.

Durante tres años este grupo regresó y siguió uniendo lazos con la comunidad de Villa Don Alberto. Se abrieron tres nuevas obras, merendero, taller de arte y recreativo mensual. Desde allí, fueron surgiendo nuevas obras con el fin de ir sumando nuevo voluntarios y acercándose cada vez a los patroncitos.

Antonela y Luján, dos voluntarias que forman parte de la obra Madre Teresa.
En la actualidad, Manos Abiertas tiene 174 voluntarios y está bajo la dirección de Elizabeht Salto. Se rigen bajo la consigna católica con el acompañamiento jesuita pero las puertas siempre están abiertas a todos, sin importar la religión, siempre y cuando respeten al otro pero siempre bajo la guía de Dios.

La fundación trabaja en obras fuertes, que requiere de mucha entereza, dedicación y sobre todo amor como ser:

•             Voluntariado en los barrios. Bajo la invitación de la Congregación de las Pequeñas Obreras de los Sagrados Corazones aceptaron la invitación para poder empezar a trabajar en el barrio Don Bosco, luego siguieron en el barrio Zampa y ahora están próximos a abrir uno nuevo en el barrio Los Aromitos, en una comunidad qom.

•             Tallercito de arte. Funciona en el barrio Don Bosco, donde los más chicos pueden acceder a conocimiento y recreaciones basadas en las distintas disciplinas del arte, el cuidado del ambiente, higiene personal y salud.

•             Equipo buscadores. Obra que funciona los días miércoles en la plaza 25 de Mayo, donde un grupo de voluntarios se encarga de brindar comida, alimentos y contención a personas en situación de calle que tienen necesidades urgentes. 

•             Peque 1, 2 y 3. Funciona en hogares de bebes y niños judicializados, dependientes del Ministerio de Desarrollo Social, donde los voluntarios realizan actividades lúdicas y le festejan los cumpleaños a los patroncitos que cumplen durante ese mes.

•             Madre Teresa. Se trata de la obra de acompañamiento a las personas de la tercera edad, esos abuelos que se encuentran en el Hogar Nazaret. Funciona dos veces al mes de 17 a 19.

•             Madre de la ternura. Es la obra más fuerte que tiene la Fundación, se trata de la contención psicológica y espiritual que le brindan a padres y familiares de niños y niñas internados en las diferentes áreas del Hospital Pediátrico. Son tres visitas: lunes, jueves y sábado de 15.30 a 17.30.

•             Grupo misionero. Funciona en varios sedes del país, se trata de un grupo de voluntarios que van a misionar a los lugares que próximamente se abrirá una nueva sede de Manos Abiertas. La última misión se trató de Uruguay y se realizó durante Semana Santa.

•             Tiendita. Esta obra es el sustento económico de la fundación. Se realizan ventas de garaje con artículos con los que cuentan y se lleva a cabo en la sede. 


“Ser voluntario, es elegir un estilo de vida”

Eli Salto, es la presidenta de la fundación. Es una mujer que te invita a vivir el voluntariado de una manera distinta, no se trata de empezar una obligación sino más bien una acción de amor y compromiso. Es como esa madre que te acompaña abrazada al amor y la sabiduría, con la confianza puesta en la fe y sobre todo en Dios. Describirla parece ser difícil, sería poner adjetivos calificativos uno tras otros, pero que quedan plasmados todos en la mirada de estos más de cien voluntarios cuando hablan sobre Eli.

“Fundación es un estilo de vida, es una gran familia, un equipo que no tiene horario ni tiene días de trabajo. Es un grupo que anda en jeans y zapatillas, y golpea puerta. Son personas que andan con manos abiertas y con los ojos puestos en el patroncito y sobre todo que confía en el otro”, explica. 

La presidenta agrega que quienes están dentro de Manos, no tienen religión, profesión, edad: “No hay prejuicios y siempre buscamos mirar para adelante para realizar un trabajo sólido, concreto, real, simple sencillo”.

“Peleamos por nuestros sueños; es un equipo itinerante que nace de trabajar bajo un árbol, a cielo abierto, da de comer a niños en una villa, a gente sentada en una cuneta. Es un equipo que tiene manos y pies pero tiene un solo corazón que dice Manos Abiertas”, describe Eli ante la mirada atenta de sus voluntarios, con lágrimas de emoción en los ojos.

Con respecto a que es una fundación con bases católicas, Eli agrega: “Manos Abiertas fue creada por el sacerdote jesuita Ángel Rossi, pero como en toda familia cada uno tiene sus ideales y no por eso le cierra la puerta a quien viene a compartir con nosotros. Manos abiertas es eso, tiene un carisma e un ideario católico pero bienvenido sea aquel que quiera laburar con nosotros, basta que tenga sólidas bases morales e humanitarias. Nuestro único eje es el patroncito, estamos por y para ellos”. 

“El voluntariado es esa persona que se levanta y dice ‘hoy quiero ser mejor persona que ayer ayudando donde sea y haciendo lo que puedo con lo que tengo’”, continúa Salto y añade: “El que viene acá no sabe lo que va a hacer ni dónde ni cuándo ni cómo y hoy todos te pueden decir que es un estilo de vida”.

Eli deja en claro que uno no puede ser voluntario en una oenegé o en una fundación si no lo es en su ‘metro cuadrado’. “Si vos en tu casa no ayudas a poner la mesa, en las cosas más mínimas, no podes venir a la a Manos Abiertas a decir ‘yo quiero ser voluntario’. El voluntariado se debe vivir y ejercitar todos los días”.

A Manos Abiertas la gente se acerca por los testimonios de los voluntarios, cuando los chicos cuentan su experiencia. A partir de ahí van a la convocatoria, que es como una presentación de lo que realizan pero sin fingir nada, la palabra clave es la transparencia.

Sede del encuentro nacional

El Chaco será anfitrión del Encuentro Nacional de Manos Abiertas que se realizará el 12 de octubre, en el Colegio Itatí; los voluntarios se alojarán en el Ñu Porá y en la Escuela Aeronáutica.

 Somos un caballito que galopa y corre, somos un grupo que va al trote, entonces ojalá que podamos despertar algo, tanto en los chaqueños como en todos los que vendrán a visitarnos. Somos un semillero de solidaridad y todavía hay muchos que no entendieron que la solidaridad es lo que debe motivarnos”, apunta la presidente de la fundación.

“Este año es muy importante para nosotros, queremos mostrar lo mejor de nuestra casa y para eso necesitamos la colaboración de entidades que puedan ayudarnos. Van a venir aproximadamente entre 250 y 300 personas. Ellos merecen venir y ver lo mejor de nosotros”, añade Salto.

Algo que remarca Eli es que todos los voluntarios van a trabajar y esa es la gran obra de este año, simplemente eso. “Por ahí mucha gente no sabe pero el Chaco solidariamente va a mostrar lo que somos como sociedad y es por eso que Manos Abiertas va a necesitar de un montón de instituciones para formar parte del encuentro”, afirma Eli y hace un pedido al Instituto de Turismo o al Municipio de Resistencia ya que se necesitarán folletos, bolsas, souvenires.

Manos abiertas convoca a voluntarios a través de dos palabras: compromiso y responsabilidad.

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