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Hace más de tres meses tiene más de un metro de agua en su campo

“Creo que la Provincia y la Nación no tienen idea de los millones que van a perder”, sentenció el productor José Gómez.

CHARATA (Por Mariana A. Alegre). José Gómez es productor, propietario del campo lindero a la Ruta 89, en la zona que la semana pasada estuvo interrumpido el tránsito por el proceso de socavado que el agua inició en la alcantarilla del kilómetro 276, que terminó con la colocación de un puente Bailey. Pero Gómez lleva más de tres meses con el agua en su campo, y asegura que las obras se pidieron meses atrás.

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José Gómez, tiene en su campo, desde hace tres meses agua en 700 de sus mil hectáreas.

“Hace 115 días que está pasando el agua por mi campo, desde el 27 de diciembre, y casi nos llega a la casa ahora. El martes pasado pasó la ruta, y luego bajó, pero apenas unos centímetros”, comienza relatando Gómez, a quien encontramos alistando combustible para las máquinas, ya que muchos han comenzado con la cosecha de soja.

Del total de mil hectáreas, que posé en este sector, 700 están bajo agua, y el sector cercano a la ruta, donde aún se pueden observar la cabeza de los girasoles tiene, aproximadamente, un metro y medio de agua. “Tuvimos que cortar la vía, porque hacía de dique. Como es una vía muerta cortamos en varios lados, pero la alcantarilla es chica”, comentó el productor.

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El agua, que cubre las 700 hectáreas, genera el mismo paisaje a lo largo de 70 kilómetros hacia El Palmar.
Gomez relata los momentos previos a la lluvia de hace dos semanas que aumentó las complicaciones que de por sí ya tenían. “Hace 15 días, fui al campo lindante y el camino vecinal que nos divide estaba seco. De mi casa a la alcantarilla hay unos seis metros de diferencia, el viernes –previo a la última gran lluvia- el agua escurría despacio- pero el domingo llovió 180 milímetros, y de ahí hacia arriba, 200, 230, 300 en San Antonio, Torrielli, Tres Estacas, y eso viene todo acá”, detalló.

Gómez tiene su campo en ese lugar, desde el año 63, y en el 86’ (la última gran inundación que sufrió la región), el sector que hoy tiene más de un metro de agua, llegó a tener como máximo 50 centímetros. Pero, no fue solo el agua, en diciembre del 2018 había sufrido el paso de un fuerte viento que tumbó dos silos (hoy en proceso de desarme), y la piedra sobre el girasol, donde el agua llegó más tarde.

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Una sola alcantarilla sigue drenando el agua, que en ese sector tiene más de un metro y medio, y continúa bajando.

Hacia el otro lado de su campo, Gómez sembró soja en 570 hectáreas, tuvo que resembrar dos veces el cultivo, y una tercera vez en cien hectáreas. “Y veremos, esta agua no se irá pronto, así que ahí recién para diciembre del 2019, poco más podremos volver a sembrar. Mientras, vamos a dividir las hectáreas que tenemos secas entre trigo y girasol”, nos cuenta, pensando en el futuro.

Tiempos que vuelven

Si bien muchos aseguran que el paisaje de la zona ha cambiado (menos montes, más hectáreas sembradas), Gómez cuenta algo que resulta importante para lo que está pasando. “La ruta se terminó en el ‘75, y faltan alcantarillas. Un señor que vivía acá en esta casa, al que le compramos el campo, me contaba que en el año ‘33 iban en canoa, desde este lugar a un boliche en los Santos Coria. Hoy les creo, al principio les decía me están mintiendo, pero ahora que veo esto, quizás acá tenemos un rio muerto. Los tiempos vuelven”, relató.

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En la zona donde pudo sembrar soja, Gómez debió resembrar tres veces.

Obras necesarias

Al igual que otros productores de la región, Gómez manifestó que el puente no es la solución, ya que el agua sigue pasando por una pequeña alcantarilla. “Lamento que los Gobiernos que tenemos, provinciales y nacionales, no nos escuchen. En febrero, le pedimos una obra, colocar unos tubos, para hacer un desvío, y varias alcantarillas, era algo que en tres días se hacía. Nos dicen que son cifras millonarias, pero  no se dan idea de los millones que van a perder de percibir en soja, tanto la provincia y la nación”, manifestó.

“También hay que tener en cuenta lo que perdieron pequeños productores, de 200 -300 hectáreas, animales, cultivos. De la ruta hacia el campo de Belich, tenemos por lo menos 70 kilómetros de campos inundados, y del otro lado  hacia Hermoso Campo también”, agregó.

El agua se mantiene amenazante sobre la ruta, en varios tramos, y algunos profesionales aseguran que la estructura de la misma sufrirá daños estructurales, que podrían generar graves problemas. Salvo la colocación del  puente, nada más cambió. Toda la región reclama obras a largo plazo, y se mantienen expectantes a las respuestas que los organismos provinciales y nacionales puedan brindarles, en los próximos meses, sobre el pedido.

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