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10 AÑOS DE MYSPACE SE ESFUMARON

El desastre informático acecha

Myspace es una red social un año más ‘vieja’ que Facebook. En 2011 alcanzó su pico de éxito con más de 33 millones de visitas sólo en EEUU y hasta 2006 era la más popular.

Comenzó a perder terreno lentamente y el número de usuarios fue declinando en forma constante a pesar de varios rediseños. En septiembre de 2011, Myspace se encontraba en el lugar 91 de tráfico total en la red. 

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No bien se supo del desastre miles de memes saturaron las redes burlándose.

Uno de sus principales problemas fue que surgió como un negocio y no fue consecuencia de una pasión como Facebook y Twitter, lo que terminó siendo un condicionante, ya que no pudo evolucionar tecnológicamente al mismo ritmo que crecía.

Otro elemento fue la decisión de permitir que los usuarios fueran anónimos, adoptando cualquier identidad que quisieran. Esa estrategia funcionó al principio, pero cuando los contactos y amigos comenzaron a aparecer con sus verdaderos nombres en Facebook, millones de personas decidieron que esa era una mejor forma de relacionarse.

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Justin Timberlake concibió a Myspace para impulsar a nuevos artistas pero no le puso la pasión de los ‘nerds’ que dieron origen a Facebook o Twitter.

Una de las características que mantiene a Myspace vigente aún es la popularidad que tiene entre los creadores de música independientes que pueden subir sin costo hasta seis pistas en formato MP3, para ser agregadas al perfil del usuario como música de fondo. Y el usuario que las suba o use en su perfil debe de tener en cuenta los derechos de autor para su uso (ser su propio trabajo, tener permiso, etcétera). Los nuevos cantantes o músicos pueden inscribirse para promover y vender su música, que es una práctica bastante popular entre los usuarios de MySpace. Al menos así fue hasta ahora.

El desastre

Myspace tenía hasta la semana pasada unos 53 millones de canciones y videos de unos 15 millones de artistas que permanecían allí, congelados en el ciberespacio, hasta que la empresa -uno de cuyos dueños es el artista Justin Timberlake- anunció hace diez días que en una “mudanza de servidores” (SIC) perdió de manera irrecuperable una vasta cantidad de datos, entre ellos más de una década de música, por un problema sin especificar en sus servidores.

En la práctica, la falla, descrita por medios especializados como catastrófica, hace que cualquier video o pista MP3 subido a MySpace antes de 2015 se haya perdido para siempre. Concretamente el desastre afecta el periodo entre 2003-2015, lo que supone la pérdida de cerca de 50 millones de canciones. La red social fue la plataforma de lanzamiento de numerosos artistas. Se le atribuye haber jugado un papel en el comienzo de las carreras de Artic Monkeys, Panic At The Disco e, inclusive, Adele.

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Aunque en declive, la red social se sostenía gracias al aporte de millones de artistas que subían sus creaciones en formato MP3.

Lo peor es que los afectados no tienen demasiadas esperanzas de obtener respuestas o soluciones de la compañía, que no ha trinado en su cuenta oficial de Twitter desde 2017 y no emitía un comunicado oficial desde 2015.

¿Puede seguir Facebook?

Imaginemos que un día la empresa de Mark Zuckerberg anuncia que perdió los últimos (o los primeros)  diez años de archivos que hemos subido a Facebook. La dimensión del desastre sería épica y aunque es casi imposible que suceda por la dispersión de servidores y la fortaleza económica de la compañía, el espacio cada día es más costoso y el fantasma de Myspace siempre estará presente.

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La web permaneció sin cambios en su diseño durante mucho tiempo. El anonimato obligatorio tampoco ayudó a sumar seguidores.

Hasta no hace mucho cualquier obra cuya propiedad intelectual nos perteneciese por autoría o adquisición tenía existencia en un soporte físico (las hojas de un libro, un rollo de negativos, discos de vinilo, etcétera) que requerían cierto esmero en su cuidado para garantizar su longevidad. Esto cambió con la digitalización y aparición de la nube: nuestro material favorito ya no sólo no ocupa espacio físico, ni corre el riesgo de quemarse o romperse, sino que está siempre disponible a toda hora desde cualquier lugar donde nos encontremos.

Pero esta comodidad nos volvió negligentes y olvidamos que eso que llaman 'la nube' no es más que una suma de servidores físicos, no menos susceptibles a sufrir daños (o una gestión negligente) que las computadoras de nuestro propio hogar. Lo ideal es tener varios respaldos en diferentes plataformas, algo imposible con Facebook por lo que bien haríamos en guardar lo verdaderamente importante en soportes físicos que podamos tener a mano sin intermediación de Internet.

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