Luz de alerta por aumento de adicciones a drogas
Un informe de la Sedronar, con datos de relevamientos realizados en todo el país, confirmó el aumento en el consumo de sustancias psicoactivas. Según el documento del organismo nacional, también se incrementó el número de personas que llegan a los centros de tratamiento de adicciones en busca de ayuda para poder salir de la dependencia a las drogas.
La Organización Mundial de la Salud define como sustancias psicoactivas a aquellas que, introducidas en el organismo humano, por cualquier vía de administración, producen una alteración del funcionamiento del sistema nervioso central y son susceptibles de crear dependencia, ya sea psicológica o física, o ambas.
Según los expertos, estas sustancias tienen además la capacidad de modificar la conciencia, el estado de ánimo o los procesos de pensamiento de la persona que las consume. Cualquier incremento en el consumo de estas drogas debe ser, entonces, motivo de preocupación para la sociedad en general.
En ese sentido, se debe prestar mayor atención a los resultados que arroja el estudio realizado por la Sedronar, que se llevó a cabo en 1028 centros de tratamiento, de gestión pública, privada y mixta, y que revelan que en 2017 fueron 196.781 personas las que solicitaron atención, tanto ambulatoria como residencial, por el abuso en el consumo de sustancias psicoactivas.
A esto deben sumarse las advertencias realizadas por los responsables de los centros de tratamiento de adicciones, quienes en su mayoría (un 82 por ciento) aseguraron en la encuesta que notaron un aumento del consumo de droga en los dos últimos años. Esta percepción, explicaron, se basa en el incremento en el número de personas que solicitaron ayuda en los centros asistenciales especializados en esta temática.
Cabe recordar que las sustancias psicoactivas tienen diferentes formas de clasificación, según los efectos que tengan en el sistema nervioso central (pueden ser estimulantes, depresoras o alucinógenas), según su origen (pueden ser naturales o sintéticas), o según su situación legal (pueden ser lícitas o ilícitas).
Según el informe de la Sedronar, en la Argentina se registró un aumento en el consumo de drogas ilegales. Tal afirmación se basa en el hecho de que, por día, cerca de 500 personas, que se reconocen como adictas a alguna sustancia psicoactiva, buscan asistencia en centros de tratamiento.
El consumo desmedido de alcohol es uno de los problemas más frecuentes que afectan a estas personas (84,4 por ciento), pero lamentablemente el abanico de adicciones es más amplio. La encuesta de la Sedronar habla también de pacientes que reconocen ser víctimas del consumo de cocaína (74,1 por ciento) y de depender de la marihuana (73,3 por ciento), además de detectar un nuevo fenómeno que es el consumo múltiple de drogas.
La única droga que registró una caída en el consumo es la pasta base de cocaína, más conocida con el nombre de “paco”. Pero este indicador queda eclipsado por los datos que confirman que muchas personas dijeron consumir varias drogas ilegales a la vez durante períodos prolongados, junto con el consumo de alcohol, lo que representa una peligrosa mezcla que pone en peligro la vida del adicto.
Debe señalarse, además, que el consumo de sustancias adictivas genera preocupación no solo en los grandes centros urbanos. Tal como se señaló en esta misma columna en ediciones anteriores, en los últimos años el drama de las adicciones se desplazó también hacia zonas rurales y comunidades indígenas del norte argentino, comprometiendo el futuro de niños, adolescentes y jóvenes que viven en situación de alta vulnerabilidad social.
La pobreza, la marginación y la falta de oportunidades para los integrantes de los pueblos originarios actúan como un caldo de cultivo que facilita el avance de las adicciones a las drogas y el alcohol. El aumento del consumo de sustancias psicoactivas es un problema grave que debe abordarse con políticas públicas que promueven la prevención, el tratamiento y el cuidado de los grupos más vulnerables que son víctimas de este flagelo.
También es necesario redoblar los esfuerzos en la lucha contra las organizaciones que distribuyen y comercializan estas sustancias ilegales; así como las campañas de prevención de adicciones a fin de reducir la demanda y el consumo de drogas. La dependencia a estas sustancias debe ser tratada desde la perspectiva de la salud pública.
En ese sentido, es necesario adoptar medidas de prevención en las edades más tempranas, ya que, según distintos estudios, es alrededor de los 13 años cuando se producen las primeras experimentaciones con drogas de fácil acceso como el tabaco, el alcohol y también el paco y la marihuana.
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