La contaminación es más letal que el tabaquismo
Distintos informes de la Organización Mundial de la Salud ya habían confirmado que la contaminación del aire en los grandes centros urbanos actúa como un factor que aumenta el riesgo de padecer enfermedades respiratorias agudas, como la neumonía, y crónicas, como el cáncer del pulmón y las enfermedades cardiovasculares. Pero ahora, gracias a nuevos estudios científicos, se sabe que la contaminación atmosférica mata cada año de forma prematura a 8,8 millones de personas en el mundo, es decir, el doble de lo que se creía hasta ahora, superando a las que mueren por los daños provocados por el tabaquismo.
Un grupo de investigadores alemanes advirtió que la contaminación atmosférica provoca anualmente más muertes que el tabaco, responsable de 7,2 millones de fallecimientos en el mismo período de tiempo, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Uno de los especialistas que trabajó en el estudio, el profesor Thomas Münzel, de la Universidad de Maguncia, Alemania, observó que a diferencia de lo que ocurre con los que mantienen el hábito de fumar y que pueden dejarlo si tienen voluntad de hacerlo, escapar de los efectos del aire contaminado es mucho más difícil, por no decir imposible. Según la OMS, la contaminación del aire afecta de distintas formas a diferentes grupos de personas, pero los efectos más graves se producen en las personas que ya están enfermas.
Además, el organismo mundial advierte que los grupos más vulnerables, como los niños, los ancianos y las familias de pocos ingresos y con poco acceso a los sistemas sanitarios son más susceptibles a los efectos nocivos de este fenómeno ambiental.
Los investigadores alemanes, en tanto, estiman que solo en China se produjeron 2,8 millones de muertes en el año 2015 debido a este serio problema. En los 41 países del continente europeo, que es donde se enfocó el estudio, los fallecimientos totalizaron 790.000 y en los 28 de la UE, sumaron 659.000. Expertos de la Organización Mundial de la Salud, por su parte, explicaron que la exposición a corto y a largo plazo a ambientes con aire contaminado, produce efectos sobre la salud de la población. En ese sentido, indican que los pacientes que padecen asma tienen riesgo más alto de sufrir una crisis asmática los días en que las concentraciones de ozono a nivel del suelo son más elevadas, mientras que las personas expuestas durante varios años a concentraciones elevadas de material particulado (MP) tienen un riesgo mayor de padecer enfermedades cardiovasculares.
El organismo internacional, además, sostiene que las ciudades pueden determinar cuáles son las fuentes principales de contaminación del aire y poner en práctica políticas que mejoren la calidad del aire, como son la promoción del uso del transporte público, o alentar a los ciudadanos a desplazarse a pie y en bicicleta, en lugar de hacerlo en automóvil, con la consiguiente emisión de gases contaminantes. También propone incentivar las mejoras en la eficiencia energética de los edificios y las industrias, dos medidas que bien aplicadas permiten reducir el consumo de energía proveniente de fuentes que pueden generar algún tipo de contaminación. La OMS también destaca la necesidad de promover la concientización en la población sobre la elevada carga de morbilidad relacionada con la contaminación atmosférica urbana y sus fuentes principales, y poner de relieve la importancia de actuar sin demoras para poner en práctica intervenciones adecuadas para cada región. Frente a estos datos, es necesario que los municipios impulsen políticas públicas para reducir la concentración de contaminantes en las ciudades y, de esa manera, evitar que las personas estén expuestas a los riesgos de respirar aire con altos niveles de contaminación. Cuanto menor sea el nivel de contaminación atmosférica de una ciudad, más protegida estará la salud de sus ciudadanos. Esta es una regla básica que debe estar siempre presente a la hora de adoptar medidas que apunten a mejorar la calidad de vida en aquellas comunidades que registran un importante movimiento de vehículos que generan gases contaminantes.
Es necesario avanzar con un marco normativo que, acompañado de campañas de concientización, generen las condiciones para reducir las emisiones contaminantes y ayuden a mantener un aire limpio y más saludable en las ciudades.










