Argentina se volvió un país menos saludable
La agencia de información financiera Bloomberg evalúa cada dos años a 169 economías del mundo, analizando y comparando factores que contribuyen a la salud de la población en general, para poder elaborar un índice global. De acuerdo a los resultados de ese estudio, que entrecruzó datos provenientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Banco Mundial y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Argentina es hoy un país menos saludable.
Se trata del denominado Bloomberg Healthiest Country Index, que analiza indicadores como expectativa de vida, tabaquismo y obesidad, y que en esta última edición mostró que la Argentina se ubicó en el puesto 54, retrocediendo un lugar respecto a la medición anterior del año 2017. En la región de las Américas, Canadá -ubicado en el puesto 16- es el mejor posicionado, seguido por Cuba (30), Chile (33), Costa Rica (33), los Estados Unidos (35), Uruguay (47), Panamá (50) y México (53). Según el mismo sondeo, la Argentina está décima entre los países americanos que tienen predominancia de glucosa en sangre (9,7%); octava, entre los países con mayor sobrepeso (62,7%); cuarta, entre los mayores consumidores de cigarrillos (22%); y segunda -junto con los Estados Unidos y sólo después de Uruguay- en consumo de alcohol (9,8%). El informe explica que este índice clasifica a los países según variables que incluyen la expectativa de vida, riesgos sobre la salud como el tabaquismo y el sobrepeso y la incidencia de factores ambientales como los niveles de emisión de dióxido de carbono, el acceso de la población a redes de agua potable y a sistemas de saneamiento.
En el primer lugar del listado se ubica España, que en esta última medición logró desplazar a Italia de ese lugar del podio y que ahora pasó a la segunda posición entre los países más saludables del mundo. Un dato a tener en cuenta es que ambos países comparten los beneficios de la comida mediterránea, en tanto ésta se conforma de una dieta complementada con aceite de oliva y nueces, entre otros ingredientes considerados muy saludables. En rigor, se trata de una dieta que combina sabores españoles, italianos, árabes, griegos y franceses, y que se destaca por emplear ingredientes naturales, frescos y de gran calidad como el ya mencionado aceite de oliva; pescados y mariscos; verduras, arroz y carnes. Sobre este tema, puede mencionarse un estudio realizado por la Universidad de Navarra que valora la calidad de la comida mediterránea al señalar que las personas que la incluyen en sus hábitos alimentarios poseen una tasa más baja de eventos cardiovasculares graves, en comparación con una dieta baja en grasa.
Otro dato llamativo que revela este índice global de salud es el caso de Cuba, país que se ubicó cinco posiciones por encima de una potencia económica como es Estados Unidos, convirtiéndose así en la única nación que no está clasificada como “de altos ingresos” por el Banco Mundial pero que lograr tener una calificación tan alta en el índice de salud de Bloomberg. Al respecto, especialistas en salud observan que los buenos resultados que exhibe Cuba se debe, entre otras cosas, a que en la isla se pone mucho énfasis en la atención preventiva, a diferencia de lo que sucede en Estados Unidos donde el mercado alienta más el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades y donde, además, la esperanza de vida fue más baja debido a las muertes por sobredosis de drogas y suicidios.
La Organización Mundial de la Salud publicó un informe en el que se destaca la necesidad de promover una dieta sana a lo largo de la vida ya que ésta ayuda a prevenir la malnutrición en todas sus formas, así como diferentes enfermedades no transmisibles y trastornos. El documento del organismo observa, por otra parte, que el aumento de la producción de alimentos procesados, la rápida urbanización y el cambio en los estilos de vida dieron lugar a un cambio en los hábitos alimentarios de la población de la mayoría de los países. El nuestro, por supuesto, no escapa a ese serio problema y así se tiene que, lamentablemente, muchos argentinos consumen actualmente más alimentos con muchas calorías, grasas, azúcares y sal. A esto debe agregarse que muchas personas no ingieren frutas ni verduras, de manera que se impone la necesidad de promover buenos hábitos alimentarios y trabajar sobre la prevención de las enfermedades.










