Becas devaluadas llevan a una educación para pocos
Pese a que el índice de inflación registrado el año pasado llegó al 47 por ciento, los montos de las becas del plan de apoyo económico Progresar, destinado a estudiantes de familias de menos recursos, se mantuvieron congelados por decisión del gobierno nacional. De esta manera se pone de manifiesto, una vez más, el doble discurso oficial: por un lado asegura que quiere acompañar a los jóvenes para que terminen sus estudios, pero en forma paralela deja que el monto de las becas se desplome en términos reales dificultando la continuidad y permanencia en las aulas de los alumnos que más necesitan apoyo.
Las becas Progresar se pusieron en marcha en el año 2014 con el fin de servir de ayuda a muchos alumnos de familias de pocos recursos que cursaban estudios primarios, secundarios, terciarios o universitarios. Se calcula que cuando Mauricio Macri llegó a la Casa Rosada casi un millón de estudiantes contaban con ese beneficio. Pero el giro en las políticas económicas y sociales que experimentó el país desde 2015, y los siguientes recortes presupuestarios, hicieron que el monto de las becas para completar estudios obligatorios de nivel primario y medio cayeran en términos reales un 94 por ciento, en las ayudas para estudios primarios y secundarios, y un 70 por ciento para estudios universitarios, y que aumentara la deserción en los distintos niveles. El Ministerio de Educación de la Nación relanzó el programa el año pasado, con bombos y platillos, anunciando la actualización del monto de la beca de 900 a 1250 pesos para estudiantes de primaria y secundaria, y de 2300 pesos para los estudian en la universidad, pero esos valores continuaron por debajo del poder adquisitivo que tenía el estímulo en el año 2015. En otras palabras, a los estudiantes les rinde mucho menos el importe de la beca que, de esta manera, va perdiendo el sentido que se le dio desde un primer momento que era acortar la brecha de desigualdad existente en la sociedad en lo que hace al acceso a la educación. Pero, además, el gobierno también resolvió colocar más requisitos para acceder a las ayudas y de esa manera los jóvenes de los sectores más postergados sumaron más obstáculos en el camino de su formación.
Cabe recordar que el programa Progresar fue pensado, en sus orígenes, como parte de una política pública destinada a alentar la presencia en las aulas de jóvenes de entre 18 y 24 años de hogares con ingresos menores a un salario mínimo, para quienes se destinó una ayuda económica que permitiera compensar las desigualdades. En el Chaco y las provincias de la región, muchos alumnos pudieron de esta manera completar sus estudios primarios y secundarios, y otros tanto continuar una carrera universitaria. Con la inflación, los importes de las becas fueron perdiendo valor, de manera que el objetivo de garantizar el acceso a la educación a los jóvenes de familias de menores ingresos se fue diluyendo en la práctica y esa intención sólo quedó en los discursos oficiales.
Desde algunos sectores que critican la política educativa que impulsa el macrismo, afirman que la decisión del Ministerio de Educación de mantener desactualizados los montos de las becas respecto de la fuerte inflación acumulada a lo largo del último año no hace otra cosa que ampliar la brecha entre quienes tienen posibilidades de costearse los gastos del transporte, alquileres (en el caso de los estudiantes universitarios) y material de estudio, entre otros, y los jóvenes de los sectores menos favorecidos cuyas familias no pueden hacer frente a estas obligaciones. Así, en lugar de avanzar en la democratización de la educación, se retrocede. Distintos centros de estudiantes de universidades de diferentes puntos del país denunciaron en los últimos días que la falta de actualización de las becas representó un duro golpe para los estudiantes de menos recursos y se tradujo en una mayor deserción de alumnos de estos sectores.
El acceso a la educación es clave para lograr un mayor desarrollo económico, social y cultural del país. Las políticas públicas nacionales de los últimos años en materia de educación no se han traducido en un mejor acceso al sistema educativo. Al contrario, muchos niños y jóvenes se han visto privados de las oportunidades de formación al no poder contar con una beca del programa Progresar con montos actualizados que garanticen ese derecho.










