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De la mano de una mujer, vuelve el algodón al departamento Sargento Cabral

Sáenz Peña (Agencia) - Una agricultora, ingeniera agrónoma de profesión, con todo el apoyo de su familia, ha logrado que el departamento Sargento Cabral vuelva a tener algodón.

Alicia Rodich se emociona al responder las preguntas que le hacemos sobre el retorno a la siembra de un cultivo emblema para muchos productores chaqueños. 

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La agricultora e ingeniera agrónoma Alicia Rodich transformó mas de 300 hectáreas que estaban improductivas en lotes de algodón y en soja.

“Después de 6 años volvemos a nuestros orígenes. En el 2014, mi familia cumplió 100 años sembrando algodón en forma ininterrumpida aquí en Las Garcitas”, dice esta joven productora, madre de dos hijos que divide tareas entre sus funciones de esposa, madre, técnica y productora.

En una entrevista publicada por el sitio agropecuario chaqueño Agroperfiles, dice con orgullo: “Hoy puedo decir con orgullo que vuelve el Oro Blanco a Las Garcitas, al Departamento Sargento Cabral y a mi familia”.

Emociones que no son pocas

Estas emociones tienen muchas razones para aparecer. La última vez que se hizo algodón en el Departamento Sargento Cabral fue en la campaña 2014/2015. Su familia hizo en la campaña 2013/2014, y en esa fecha, el clima no acompañó bien a ningún cultivo de la zona, tal es así que se dejó que rebrote para poder sacar apenas 700 kg/ha.

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Cien años de algodón de la familia Rodich, que los cumplió en 2014. Fue, precisamente, en esos años que dejaron se implantar el cultivo.

“Desde ese día, mi familia se dedicó exclusivamente a la ganadería y ese año se cumplieron 100 años desde la primera entrega de algodón de mis abuelos Rodich”, comenta.

“Papi: dejame trabajar estas tierras”

Alicia, con el título de ingeniera agrónoma en manos, habló con su padre, Jorge Esteban Rodich: “Dejame probar en estas tierras que son improductivas, voy a incursionar en la agricultura”, le dijo. Y el padre, no tuvo opción que dejar que su hija emprenda esto. No fue fácil, porque en seis años de estar improductivas, los predios se llenaron de aromitos, o espinillo blanco, y había que sacarlos y trabajar la tierra. “Con mucho esfuerzo lo hicimos”.

Después de seis años

Hoy, después de 6 años volvimos a confiar y apostar al cultivo de algodón, hoy volvimos a nuestros orígenes. Familia netamente algodonera, señala. Pero no fue fácil retomar la tarea de productora: “Yo siempre recalco que el productor, lo último que pierde son las esperanzas. Es un ejemplo como apuesta una y otra vez al campo!!

Puede perder todo en una campañaà pero para la próxima ya está sembrando nuevo cultivo, nuevas esperanzas, nuevas expectativas, nuevos sacrificios. Es así, y te lo digo con una emoción profunda”, comenta. 

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El oro blanco vuelve al departamento Sargento Cabral de la mano de una mujer que viene rodeada de una historia de algodón de parte de sus abuelos maternos y de su esposo.

El lote, fue implantado el 17 de octubre del año pasado, justo el día cuando su abuelo Pedro hubiera cumplido años. La variedad de semilla sembrada es Nuopal y DP1238.

Un regalo para el corazón

Alicia contó una anécdota de familia: su padre Jorge, viene de una familia algodonera por tradición. Su padre Pedro Rodich (bisabuelo de Alicia) ganó el segundo premio algodonero de la campaña 1914-1915, otorgado por el Museo Agrícola de la Sociedad Rural Argentina. Sigue diciendo el sitio Agroperfiles que al dejar el cultivo, por el cual llegó a sembrar 800 hectáreas pero por el clima perdió todo. Así, don Jorge, sentía pena cada vez que le tocaba andar por estos lotes, llenos de malezas y de aromos.

Poco tiempo después, a don Jorge Rodich le aconsejan un tratamiento médico y su vida de compromiso con el campo, la familia entiende que es una cuestión prioritaria. Alicia, pensó para sí misma: “Voy a sembrar algodón, le voy a dar el gusto a mi papucho, cueste lo que me cueste”. Y lo hizo.

Esa tarde de enero

Una tarde de enero, cuenta su esposa Estela, al pasar por esos lotes que antes estaban taponados de malezas y arbustos, había algodón, sembrado por su hija. Don Jorge se emocionó hasta las lágrimas.

“Eso le hizo muy bien anímicamente, y ahora se lo ve sonriente, optimista, porque estamos siguiendo la tradición algodonera”, dice la ingeniera agrónoma y agricultura Alicia.

El apoyo familiar

Sin dudar, Alicia dice: ¡¡Las mujeres no sólo somos para la cocina!!. Y seguido, agrega: “Sin el apoyo de mi marido Guillermo Codutti y mis hijos Bautista y Esteban, no podría seguir firme en esta tarea. Me pierdo reuniones de la escuela, jardín, cumpleaños, pero ésto es el campo. No hay domingo ni feriados. Pero hoy estoy cosechando mis esfuerzos, miedos, expectativas esperanzas y no me quedan dudas que todo esfuerzo tiene sus frutos”, dice.

Dios me puso en mi camino al mejor hombre, mi marido, y hoy me doy cuenta que mi vida gira en el algodón porque él, Guillermo Codutti, es bisnieto de Adolfo Codutti, uno de los primeros desmotadores de algodón en la provincia del Chaco.

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