El diluvio desnudó errores y desidias pero Peppo logró que Macri resuelva
El periodista no olvida aquella imagen de las inundaciones de 1966 cuando el gobernador Bittel entraba descalzo y con pantalones arremangados a su despacho, al regresar de la jaqueada Barranqueras, y lo aguardaban ministros enviados por el presidente Illia para auxiliar al Chaco.

Otro recuerdo concierne al gobernador de facto Ruiz Palacios, desplegando vías de evacuación de zonas del Gran Resistencia en peligro ante el quiebre, en 1982, del dique regulador del río Negro.
Y la propia experiencia personal de verse atrapado por el diluvio en la calle 3 y agradecer el apoyo de vecinos y de una camioneta policial para ingresar a Villa Don Enrique, son registros de un cachetazo climático cuyos estragos urbanos y en zonas rurales todavía no pudieron cuantificarse con precisión, pero que fueron un golpe de gracia para la resistencia chaqueña a los estragos del modelo económico macrista que hizo del 2018 un año donde el ajuste al ritmo impuesto por el FMI terminó como una soga al cuello para todos, sin exclusiones.
LA REACCIÓN DE PEPPO
El gobernador programó descansar con su familia hasta el 20 de enero en Cariló, pero antes de partir ya organizó una reunión con el Poder Judicial que derivó en la reunión con el ministro Garavano en Buenos Aires. El desastre hídrico que convirtió al Chaco en la provincia más castigada en centros urbanos y en el espinazo de su gran potencial agropecuario determinó que el vicegobernador Capitanich, su hermano intendente de Resistencia y todos los funcionarios reclutados no bregaran solos: Oscar Peppo regresó y se puso al frente, activando a su mano derecha que es el ministro de Hacienda para que éste (cuyas vacaciones duraron dos días), se instalara en un comando de emergencia que debió moverse rápido con una premisa: sin la asistencia de recursos nacionales, el Chaco no podría afrontar por sí mismo todas las necesidades, todas apremiantes y dignas de recurrir a todo el equipamiento y a todos los funcionarios y técnicos que debían colocarse sin pestañear a la altura de las circunstancias.
MACRI VINO, VIO Y APOYÓ
Esta vez hay que decir con objetividad que, notificado el presidente del agravamiento de la situación del litoral, aceptó un pedido de Peppo que a su regreso de Brasil aterrizara en Resistencia y lo hizo, recibió un amplio informe de la encrucijada regional en una reunión en Barranqueras. Con el antecedente de unas siete visitas que a la postre no se tradujeron en resultados efectivos (como se esperaba con la terminación de unas 3.500 viviendas paralizadas desde el 2015 para dar un ejemplo) la primera sensación fue de un rédito mediático que obsesiona la ambición electoral del macrismo, pero los hechos posteriores lograron una mejor cosecha.
El gobernador y Ocampo suben y bajan del jet provincial para golpear puertas y sondear todas las alternativas posibles. Se puede decir que son duchos en saber cómo funciona el gabinete de Cambiemos y a qué puertas llamar con más chances que otras. El ministro de Hacienda logró que Nicolás Dujovne lo atendiera y le asegurara fondos de ATN, antes que el hombre clave de enlace con el FMI partiera hacia la cumbre mundial en Davos (Suiza).
Se sabe que un enlace primordial siempre fueron el ministro Frigerio y su secretario Caldarelli, pero ahora se toparon con la reaparición de Marcos Peña, jefe de Gabinete, regulando con ambición reeleccionista el registro clave para construcciones y otros conductos fiscales.
ADVERTENCIA ENÉRGICA
Tenía agendada la reunión de gobernadores de las 16 con el propio Macri y una rueda de prensa para anunciar un paquete de obras y servicios por 600 millones en ocho áreas distintas, pero Peppo promovió una reunión de gabinete donde se mostró enérgico en la advertencia a quienes no estuvieran a la altura de sus premisas de información precisa sobre daños y desplegar esfuerzos para darle prioridad a la estabilidad de la producción y contener el nivel de empleo, habida cuenta de los impactos recesivos y la erosión inflacionaria.
Esos anuncios se prepararon en 48 horas en el equipo económico, incluyendo una participación del Nuevo Banco del Chaco. Los detalles son conocidos, pero lo que asomó como destape de la emergencia, es que no todos los ministros y otras áreas satisfacen la dinámica que el gobernador espera con la conciencia de que la gobernabilidad 2019, un año electoral desafiante y complicado, no saldrá a flote, con el contratiempo de que el banco de suplentes virtualmente no existe para el último año de gestión.
CEDIÓ LA IRREDUCTIBLE AFIP
Todos los reclamos de la dirigencia agropecuaria no ahorraron cuestionamientos al “mutis por el foro” (dicho en lenguaje teatral), de diputados nacionales y senadores que, como otros provinciales, se llamaron a silencio sobre este desastre regional y sólo aparecieron como Terada y Pilatti Vergara opinando de ese DNU presidencial que no fue otra cosa que una distracción de la crisis y del descontento que crece en manifestaciones de protesta.
Sin embargo, hasta el muy cuestionado exministro de Agroindustria y expresidente de la Sociedad Rural Argentina, Luis Etchevehere, vino hasta Coronel Du Graty, donde un respetado intendente radical como Juan C. Polini certificó junto al ministro Repetto que no bajaba la guardia como sus correligionarios Reschini, de General Pinedo, y Machuca, de Las Breñas, y lo más importante: el trámite que se inició el lunes logró que ayer se declarara a la provincia del Chaco en estado de emergencia y/o desastre agropecuario por el término de un año.
En la reunión de gobernadores afectados (sólo faltó el santiagueño Zamora) con el presidente, se abrió el camino para que a través del Banco Nación se canalicen los beneficios de esa declaración y lo más importante es que la implacable AFIP, que pretendía que productores inundados pagaran anticipo de Ganancias, ahora se encuadre en la envergadura de la situación y ofrezca alternativas como también el amplio sector de las pymes del comercio y la industria, cuyo agrupamiento con fundamentos muy sólidos había golpeado sin éxito alguno las puertas de la AFIP en Buenos Aires y ahora espera que no lo dejen afuera cuando las papas queman, especialmente en suspensión de ejecuciones fiscales, con un plan de pago de 48 cuotas sin anticipo al 36% anual y las retenciones por el SISA, que como dijera Aldo Chiesa (presidente de CRA), en su visita de esta semana, sean suspendidas.
Se comenta que tuvo valor para bajar líneas de asistencia que el propio Macri expresara que el Chaco no sólo era la provincia más afectada, sino la que presentó un informe detallado de la situación que enfrenta y sus correspondientes demandas a distintas jurisdicciones del Estado nacional, donde siempre es muy ardua la tarea de vencer a criterios centralistas.
La memoria del agua
*Nadie puede olvidar que las provincias del Chaco, Santa Fe y Santiago del Estero desactivaron el comité de cuenca de los Bajos Submeridionales que debería actuar para definir estrategias de intervención tanto en etapa de inundaciones como de sequías, basándose en antecedentes que el Chaco tiene como estudios de suelos y no puede la APA, desde Resistencia, cargar con toda la responsabilidad como organismo ejecutor del Código de Aguas. En tal sentido, hay un elemento de juicio como es la perspectiva trimestral del comportamiento de precipitaciones para orientar la planificación de inversiones agropecuarias.
*Resistencia se volvió a rasgar las vestiduras cuando hace diez años que necesita imperiosamente ampliar las dimensiones del canal 16, que deben ser similares al canal de la Soberanía Nacional. Pero ocurrió que la licitación de la obra de ampliación del canal 16, tramo ruta 11 - riacho Arazá, con un contrato de 135 millones y plazo de ejecución de 15 meses, arrancó en el segundo semestre del año pasado y se estacionó en un 10 por ciento. De tal estancamiento -por las razones que sea-, se generó un descuido hasta en la opinión pública y en el seguimiento de organismos comprometidos con esa obra.
*Los expertos con más experiencia reclaman un plan integral de drenaje urbano para todo el Gran Resistencia y sus cuatro municipios.
*Además, Resistencia -que alguna vez promovió la consigna y el compromiso colectivo de “nunca más bajo el agua”-, sabe que el agua tiene memoria y que hacer desaparecer el riacho Arazá para construir el Barrio España como consintió el avasallamiento de lagunas con ocupaciones y construcciones divorciadas de toda regulación, es un precio muy alto que se paga en emergencias como la vivida aunque haya sido record el volumen de agua caída en tan corto lapso de tiempo. (Ni hablemos de la violación constante de la línea de ribera en el río Negro).
*Los factores que inciden sobre las deficiencias del drenaje urbano no eximen de responsabilidad a los mismos vecinos, que hicieron del canal 16 una chacarita, arrojando hasta heladeras para su taponamiento y después promueven piquetes con el agua en la cintura.
*El crecimiento poblacional de la fenicia Resistencia, en suma, es un factor casi incontenible, pero la improvisación y la especulación dominantes no pueden lavarse las manos echándole la culpa de este episodio, que seguramente hará historia, al cambio climático que existe pero será más grave si lo afrontamos con esperanzas milagreras.
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