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Un mes sin Angelina: dilaciones judiciales y un sólo detenido

Esta semana se cumplió un mes de la desaparición de Angelina Cáceres . Las próximas horas son claves para que el Instituto de Medicina y Ciencias Forenses (Imcif) informe al fiscal los resultados de la autopsia y si el cuerpo hallado esta mañana en un descampado de la zona sur es el de la menor.

La adolescente de 13 años salió en la noche del 23 de diciembre de su domicilio ubicado en el barrio Juan Bautista Alberdi para dirigirse a una iglesia cercana a la que concurría habitualmente Luego de pasar unos minutos en el templo, nada más se supo.

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En la puerta un cartel piden justicia por Angelina. Un imputado de esa causa se negó a declarar ayer.

Angelina tiene dos hermanos y vive con su padre, Daniel, un vendedor ambulante que con sus escasos recursos inició casi en soledad la búsqueda de su hija.

La madre de la adolescente, Sandra Mansilla, hacía lo propio por su cuenta también sin éxito. Desde que se realizó la denuncia en la comisaría Quinta hasta ahora los fiscales que intervinieron en el expediente (por la feria judicial la causa ya pasó por tres representantes del ministerio público) tiene a un detenido que se niega a declarar, prácticamente sin ninguna otra línea investigativa e interviene sin resultados concretos cuando se advierten por redes sociales o canales oficiales sobre el paradero de la chica.

El detenido J.P, un muchacho de 21 años, de Laguna Limpia que apenas se estableció la desaparición pudo saberse que se comunicaba por redes sociales con Angelina.

El detenido está acusado de “Grooming y abuso sexual agravado por aprovechamiento de la inmadurez sexual de la víctima, en concurso real, y corrupción de menores en concurso ideal".

Daniela, hermana de Angelina, fue quien radicó la denuncia de la desaparición de la adolescente el 24 de diciembre, horas después de que la chica no regresara de la Iglesia y allí aportó el nombre de JP, con quien habían podido determinar que Angelina chateó y quedó en encontrarse el 23 de diciembre en una plaza cercana.

JP hacía dos semanas que estaba en Resistencia y volvió a Laguna Limpia el mismo 23 a medianoche, horas después de la desaparición, estaba en la casa de una tía, que vive en cercanías del domicilio de la familia Cáceres.

La pregunta que cabe es la razón por la cual la Justicia demoró recién hasta los primeros días de enero en realizar las acciones de rigor que permitan dilucidar la responsabilidad de quien la familia ponía sobre la lupa. Lo cierto es que con el secuestro de la computadora de la adolescente y el análisis del intercambio de mensajes, recién el 11 de enero se determinó la detención de JP.

Desde el Poder Judicial podrán decir que feriados y feria mediante retrasan el día a día de cualquier investigación o que la disgregación familiar no contribuye a agilizar la búsqueda, pero lo cierto es que se perdió tiempo valioso para este tipo de hechos.

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