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El nuevo régimen de donación de órganos

La reciente reglamentación de la ley nacional de Trasplante de Órganos, también conocida como “Ley Justina”, que regula las actividades vinculadas a la obtención y utilización de órganos, tejidos y células de origen humano en todo el país, volvió a colocar a la donación de órganos en el centro de la agenda pública.

La ley (Nº 27.447), que entró en vigencia en agosto del año pasado tras ser aprobada por unanimidad en ambas cámaras del Congreso nacional, se inspiró en el caso de Justina Lo Cane, una niña de 12 años que falleció en un centro asistencial de la Ciudad de Buenos Aires mientras esperaba un trasplante de corazón. El nuevo marco normativo dispone que toda persona es donante salvo que haya expresado lo contrario; es decir que los familiares de la persona fallecida ya no son los encargados de autorizar la donación. Establece también que se podrá realizar la ablación de órganos a toda persona mayor de 18 años que no haya dejado una constancia expresa de su oposición a la donación.

Es importante destacar que gracias a los cambios que introdujo la nueva legislación el año pasado se logró superar la marca histórica de donantes y trasplantes de órganos en la Argentina. Según datos oficiales, en 2018 se realizaron 701 procesos de donación, que permitieron que 1681 pacientes en lista de espera accedieran a un trasplante de órganos; superando así el máximo alcanzado en 2012, con 630 intervenciones. Estos avances representan una muy buena noticia para los 10.257 pacientes, de distintos puntos del país, que están en lista de espera para recibir un trasplante. En ese sentido, debe señalarse que el trabajo del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai), y en nuestra provincia del Cucai Chaco, se lleva a cabo con total transparencia, lo que garantiza que la asignación de cada órgano llegue efectivamente a aquellas personas que más lo necesitan. Debe recordarse que el trasplante de órganos es un tratamiento médico indicado cuando no existe otra alternativa para recuperar la salud de una persona.

Se deben unir esfuerzos, a partir de este nuevo marco normativo, para lograr que disminuya el desconocimiento y se erradiquen las dudas que todavía existen en ciertos sectores de la población sobre este tema, que por cierto es muy delicado. Por eso es importante recordar que la ley 27.447 dispone que en nuestro país toda persona capaz mayor de 18 años es posible donante de órganos o tejidos, salvo que haya dejado constancia expresa de lo contrario. Así, el protocolo de intervención indica que, antes de hacer una ablación, los profesionales que intervienen en el operativo deberán corroborar si el donante, en vida, informó su negativa, algo que se puede hacer a través del Incucai, el Registro Nacional de las Personas, los distintos Registros Civiles o en los organismos provinciales de Ablación e Implante

Un dato para destacar es que el reglamentación del artículo 3 indica que “la atención integral del paciente trasplantado comprende la cobertura del ciento por ciento (100%) en la provisión de medicamentos, estudios, diagnósticos y prácticas de atención de su estado de salud de todas aquellas patologías que estén directamente relacionadas con el trasplante”. Es decir, que las obras sociales y prepagas están obligadas por ley a cubrir la atención que requiera el paciente. En los casos en los que los pacientes no cuenten con cobertura de una obra social o de una empresa de medicina prepaga, la atención estará a cargo del Estado, tal como lo establece la Ley 26.928 de Protección Integral para Personas Trasplantadas.

En nuestro país, desde 1997, cada 30 de mayo se conmemora el Día Nacional de la Donación de Órganos y Tejidos. La fecha fue establecida por el Incucai para recordar el nacimiento del hijo de la primera paciente que dio a luz después de haber recibido un trasplante hepático en un hospital público de nuestro país. Pero más allá de esa fecha, es necesario que toda la comunidad tome conciencia sobre el enorme valor que tiene el acto de donar órganos y tejidos para trasplantes. Merece destacarse también el valioso trabajo que realizan los profesionales del sistema de salud que ponen todo su empeño para salvar vidas y, por supuesto, valorar el altruismo de las familias de los donantes.

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