Retroceso en el ránking de igualdad de género
La Argentina retrocedió dos puestos en el ranking de igualdad de género que elabora el Foro Económico Mundial. En efecto, en la última medición del Índice de Brecha Global de Género, nuestro país ocupó el lugar 36, mientras que en la edición anterior estaba en el puesto 34. No obstante, el estudio -que mide la magnitud de la brecha entre mujeres y hombres en términos de salud, educación, economía e indicadores políticos— muestra un leve aumento de la paridad en relación a los ingresos salariales entre trabajadores de uno y otro sexo.
Este índice, que se publicó por primera vez en el año 2006, ofrece un marco para medir las disparidades de género en los países mediante cuatro subíndices: participación económica, logro educativo, salud y supervivencia y participación política. Según este último informe, el progreso en la igualdad de género se está desacelerando a nivel global. En ese sentido, los especialistas del Foro Económico Mundial advierten que si los avances siguen tan lentos como hasta ahora, se necesitarán 108 años cerrar la Brecha Global de Género, que ahora es del 68 por ciento. Este índice se utiliza para entender en qué medida los países están distribuyendo sus recursos y oportunidades de forma ecuánime entre hombres y mujeres. De acuerdo a este estudio, una vez más Islandia se ubica en el primer lugar del ranking de países con más equidad, seguido por Finlandia y Noruega. Cabe aclarar que este trabajo de investigación se llevó a cabo con datos 142 países, y toda la información recolectada fue procesada, analizada y comparada para poder elaborar un listado de naciones que refleje la brecha de género existente en cada una. Este índice analiza el grado de participación económica y de oportunidades (salarios, participación y empleo altamente capacitado), educación (acceso a niveles de educación básicos y más elevados), participación política (representación en las estructuras de toma de decisiones), salud y supervivencia (expectativa de vida). En el otro extremo de la tabla de posiciones, en los últimos puestos del ranking, se encuentran Chad, Pakistán y Yemen, que son los países donde existen mayores diferencias entre hombres y mujeres.
El informe del Foro Económico Mundial advierte, por otra parte, que la brecha de género relacionada con las oportunidades económicas es la que llevará más tiempo en cerrarse por completo: a los 202 años. Es que el denominado “techo de cristal” (la limitación al ascenso laboral de las trabajadoras) persiste y las mujeres siguen siendo pasadas por alto para cargos gerenciales o oficiales de alto nivel. Según el estudio al que aquí se hace referencia, en los países donde hay datos disponibles, solo un tercio (34 por ciento) de los cargos de gerentes globales son ocupados por mujeres.
También hay una importante brecha de género en los profesionales que se desempeñan en áreas relacionadas con la Inteligencia Artificial, con solo un 23 por ciento de mujeres, en comparación con el 77 por ciento que son hombres, lo que da como resultado una brecha de género aún por cerrar del 70%. Cerrar brecha de género en materia de participación política, en tanto, demandará otros 107 años, según se desprende del documento del Foro Económico Mundial donde se observa un bajo número de mujeres en todos los roles políticos y particularmente como jefas de Estado. Solo el 18 por ciento de los ministros son mujeres, y en seis de los 149 países, no hay mujeres en cargos ministeriales.
Solo los datos relacionados con la educación muestran indicadores positivos: a nivel global, la brecha de género en cuestiones educativas es de un 5 por ciento en promedio y puede cerrarse en solo 14 años, según las tendencias actuales. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo recuerda que lograr la igualdad de género en el mundo es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que son parte de una agenda inclusiva que plantea la necesidad de luchar contra las causas fundamentales de la pobreza y de lograr un cambio en beneficio de todas las personas.
En la Argentina, en tanto, es necesario que se avance con un cambio profundo de actitudes y prácticas culturales a fin de construir una sociedad en el que las mujeres puedan gozar plenamente de todos sus derechos.










