Crisis golpea a fabricantes de maquinaria agrícola
El trabajo que demanda la fabricación de maquinaria agrícola es uno de los principales motores de la economía argentina, por lo que -se supone- debería recibir una especial atención a la hora de diseñar políticas públicas. Sin embargo, más allá del intento que se hizo para celebrar reuniones con representantes de las empresas fabricantes, en el marco de la Mesa Nacional de Maquinaria Agrícola con el objetivo de aumentar la competitividad, la realidad muestra hoy que la crisis golpea con fuerza a este importante sector.
La primera reunión de la Mesa Nacional de Maquinaria Agrícola se realizó en abril del año pasado en la localidad de Las Parejas, Santa Fe, y contó con la presencia del presidente de la Nación, Mauricio Macri. Se dijo en ese momento que esa instancia tenía como objetivo aumentar la competitividad del sector, que dinamiza a otras actividades industriales como la producción de acero, la metalmecánica, el caucho y el plástico. También se destacó entonces que el sector agrupaba a más de 300 fábricas de producción nacional, con más de 13.000 empleados en forma directa, y otros 30.000 en forma indirecta.
Transcurridos casi nueve meses de aquel promocionado encuentro, en estos días la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma) denunció la falta de soluciones que mostró el desarrollo de la mesa de competitividad del sector que puso en marcha el gobierno nacional, y alertó sobre el serio problema que representa la falta de créditos a tasas razonables para la actividad. En ese sentido, la entidad que nuclea a los fabricantes remarcó que con las actuales tasas que superan el 50 por ciento no es posible llevar adelante la actividad industrial. Es que, en rigor, las demoras de la administración nacional para adoptar medidas económicas que garantizaran el regreso del país al sendero del crecimiento hicieron que hoy la Argentina esté en una situación de inviabilidad económica y es por eso que se observa una caída generalizada de la actividad económica en los distintos sectores.
Con respecto a las empresas fabricantes de maquinarias agrícolas, debe señalarse además que hasta la segunda reunión que se realizó a fines de julio del año pasado en Córdoba había ciertas expectativas de lograr medidas que reactiven la actividad industrial, al menos en ese sector, pero todo siguió igual y por eso es comprensible que hoy la cámara de fabricantes exprese su decepción por la falta de avances concretos. Ahora las esperanzas están en que este año que recién comienza traiga buenas cosechas y que eso se traduzca en mayores inversiones en materia de maquinarias, pero en esta espera las ventas de máquinas agrícolas siguen con indicadores negativos obligando a muchas empresas a paralizar líneas de producción. Un relevamiento realizado por la cámara empresaria del sector reveló que el 62 por ciento de las empresas están trabajando apenas al 50 o 60 por ciento de su capacidad instalada; es decir que el problema no pasa por la falta de inversiones sino por la imposibilidad de poder sacar provecho de toda la infraestructura, herramientas y máquinas que ya tiene esta industria. Si bien es cierto que es necesario avanzar en algunas cuestiones relacionadas con factores de la producción que pueden mejorar la competitividad, también debe señalarse que los empresarios del sector pusieron empuje, imaginación y capitales propios para consolidar esta industria que, gracias a todo este esfuerzo, logró en el año 2011, en un contexto económico nacional favorable, la mayor producción y ventas que registra la historia de la maquinaria agrícola de producción nacional en el país. Hoy la realidad es otra. Las empresas tienen enormes dificultades para enfrentar una agresiva competencia internacional proveniente de países que, directa o indirectamente subsidian su producción, aunque no por eso bajan los brazos. La crisis las obligó a reestructurar fábricas y cada vez se hace más difícil vender sin el respaldo de créditos. El pronóstico favorable que anticipa muy buenas cosechas para este año aparece como un bálsamo, pero que necesariamente debe ir acompañado de políticas públicas que apuntalen a este sector clave, que viene golpeado y acusa una caída en las ventas de fin de año cercano a un 43 por ciento respecto a diciembre de 2017. Los pocos créditos disponibles, la mayoría de ellos en dólares, hacen que muchos productores posterguen su decisión de renovar la compra de maquinaria. Es de esperar que el gobierno nacional tome nota de esta difícil coyuntura para el sector y adopte medidas que protejan a estas empresas que generan trabajo y riqueza para los argentinos.










