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La NASA celebró el Año Nuevo con un histórico sobrevuelo

La sonda New Horizons pasó a 3500 km de Ultima Thule, el cuerpo celeste más lejano jamás explorado por la humanidad.

   La sonda pasó a unos 6.400 millones de kilómetros de la Tierra y envió unas señales muy esperadas que llegaron a la Tierra sobre las 15.30 GMT (10.30 de la Argentina), confirmando que había logrado su misión sin sufrir daños. La noticia arrancó gritos de júbilo en el laboratorio de física aplicada John Hopkins, en Maryland. 

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Representación artística de la sonda aproximándose a Ultima Thule. Se tardará unos 13 meses en recibir los 7 GB de datos que recogerá New Horizons en el sobrevuelo.

   New Horizons “funciona”, anunció Alice Bowman, responsable del proyecto. “Acabamos de llevar a cabo el sobrevuelo más alejado jamás conseguido”, dijo. Cerca de 10 horas antes, a las 5.33 GMT (2.33 de la Argentina), la sonda orientó sus cámaras hacia Ultima Thule, vestigio helado de la formación del  sistema solar. Las imágenes y datos recopilados por la sonda empezarán a llegar en próximas horas.

   New Horizons debía sacar unas 900 fotos en unos segundos al sobrevolar Ultima Thule desde una distancia de unos 3.500 km. Una primera imagen de Ultima Thule, tomada a “solo” 1,9 millones de km, ya mostraba una primera sorpresa: el objeto, de tamaño pequeño (20 a 30 km de diámetro), parece tener forma alargada y no redonda. Otras fotografías deberían llegar a la Tierra en los próximos tres días.

“Objeto helado”

   El objetivo de esta misión es comprender cómo se formaron los planetas, explicó el científico jefe de la misión Alan Stern. “Este objeto está tan helado que se conserva en su forma original”, dijo. “Todo lo que aprenderemos sobre Ultima, su composición, su geología, cómo se formó, si tiene satélites o la atmósfera, nos  informará sobre las condiciones de formación del sistema solar”, añadió.

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Estimaciones acerca de la superficie de Ultima Thule. Los científicos esperan recoger datos trascendentales acerca de la composición de este cuerpo celeste que se mantiene intacto desde los inicios del sistema solar.

   Ultima Thule, descubierto en 2014, se encuentra en el cinturón de Kuiper, enorme disco cósmico que se remonta a la época de la formación de los planetas, que los astrónomos llaman a veces “granero” del sistema solar. Los científicos decidieron enviar la sonda New Horizons a estudiarlo después de que ésta acometiera con éxito en 2015, nueve años después de su lanzamiento, su misión principal: enviar a la Tierra imágenes extremadamente detalladas de Plutón.

   Esta vez “vamos a tratar de obtener imágenes de Ultima con tres veces más resolución que las imágenes de Plutón”, había explicado Stern. “Si lo conseguimos será espectacular”. Pero la misión era peligrosa. New Horizons recorre el universo a 51.500 km por hora y a esa velocidad si le impacta un fragmento del tamaño de un grano de arroz puede quedar destruida instantáneamente.

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La time line muestra la trayectoria de la sonda New Horizons hasta Ulthima Thule, cuerpo que sobrevoló en la mañana del primer día del año.

Una isla lejana

   Ultima Thule debe su nombre a una isla lejana de la literatura medieval. “Significa más allá de Thule, más allá de los límites conocidos de nuestro mundo, lo que simboliza la exploración más allá del cinturón de Kuiper”, explicó la agencia espacial en un comunicado. Descubierto en los años 1990, este cinturón se encuentra a unos 4.800 millones de km del Sol, más allá de la órbita de Neptuno, el planeta más alejado del sistema solar.

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“¡Una noche que ninguno olvidará!”, exclamó el guitarrista de Queen, Brian May, quien es además doctor en astrofísica, y realizó un tributo musical para la ocasión.

   “Es la frontera de la astronomía”, indica el científico Hal Weaver, de la universidad estadounidense Johns Hopkins. “Por fin hemos llegado a los límites del sistema solar”, se entusiasma. “Esos objetos están ahí desde el principio y creemos que no han cambiado. Vamos a verificarlo”.

   A pesar del cierre parcial de las administraciones federales, a causa de la pulseada entre el presidente Donald Trump y la oposición demócrata sobre la financiación del muro en la frontera con México, la NASA, que depende de fondos federales, prometió que seguirá en funcionamiento. Su administrador, Jim Bridenstine, prometió noticias también de otra sonda: OSIRIS-REx, que se ponía en órbita alrededor del asteroide Bennu la noche de fin de año.

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