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El cero kilómetro, cada vez más lejos

La industria automotriz tampoco puede escapar a la crisis que golpea con dureza a la mayoría de los argentinos. Un informe de la Asociación de Concesionarios de Automotores (Acara) alertó que la venta de vehículos cero kilómetro se desplomó en noviembre en todo el país, mostrando un preocupante 45,9 por ciento menos respecto de los niveles registrados el mismo mes del año pasado.

Se trata de la peor caída de ventas que anota el sector automotriz desde el año 2002, y las preocupaciones que surgen frente a este panorama son más que justificadas si se tiene en cuenta que no se observan indicadores de mejora a mediano plazo en la economía nacional. De hecho, la reducción de la inflación fue menor a la esperada, con un 3,2 por ciento en noviembre, según del Indec, con lo que suma casi un 44 por ciento en lo que va de 2018. Muchos recuerdan todavía que, antes de ganar las elecciones que lo llevarían a ocupar el sillón de Rivadavia, el actual presidente de la Nación, Mauricio Macri, aseguraba que “lo más fácil” de resolver para su gobierno sería la inflación. “La inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar”, sostenía el, por entonces, candidato. Hoy, la suba de precios de los autos es uno de los motivos por los que el acceso a un cero kilómetro está cada vez más lejos de los bolsillos de la mayoría de los argentinos que sufren la pérdida de poder adquisitivo, en un país donde la suba de costos financieros por las mayores tasas de interés y la devaluación conspiran contra la reactivación. Para el sector automotriz, noviembre fue el mes con la peor caída de ventas desde que gobierna la coalición Cambiemos. Según el informe de la Asociación de Concesionarios de Automotores, el mes pasado se vendieron 39.565 unidades nuevas, un 18,5 por ciento menos que en octubre de este mismo año. En noviembre de 2017 habían sido 73.145 los vehículos vendidos. Es la mayor caída interanual desde 2002 y el menor volumen comercializado desde diciembre de 2015 (31.581). El sondeo de la entidad que nuclea a concesionarios de todo el país reveló también que, prácticamente, se advierten indicadores negativos en todos los segmentos, con bajas superiores al 80 por ciento en modelos importados. El acumulado de once meses asciende a 774.571 unidades, lo que consolida también una caída del 9,2 por ciento comparado con el mismo período de 2017, en el que se habían registrado colocaciones de 853.413 vehículos.

Entre los consumidores más castigados por el actual modelo económico están los que soñaban con llegar a un cero kilómetro a través de planes de ahorro previo. Según datos de la Cámara de Comercio Automotor (CCA), las cuotas de estos planes saltaron de 3000 a 9000 pesos en promedio por la devaluación y el impacto en los precios internos. Los créditos prendarios que no ajustan por inflación como los UVA tienen una tasa de interés promedio del 30 por ciento anual. Por un lado, estas variables dieron como resultado una reducción en la demanda de vehículos y, por otra parte, disparó hasta cifras alarmantes la mora en el pago de las cuotas. Según esta entidad, los planes de ahorro para adquirir autos se desplomaron un 70 por ciento y el 20 por ciento de los créditos otorgados está en mora o los propietarios dejaron de pagar. Según Acara, el segmento más afectado por la dramática caída de las ventas fue el de camiones, con 958 unidades y un retroceso de 59,2 por ciento contra noviembre de 2017. Le sigue el segmento de automóviles, con 29.105 patentamientos (-45,6) y comerciales livianos, con 8944 (-45,1). Entre los mayores retrocesos por modelo se observan el Volkswagen GOL, que tuvo con una caída de 68,4 por ciento interanual; seguido por el Renault Sandero con un retroceso de 67 por ciento y el Toyota Etios, que se vendió un 56,2 por ciento menos. Entre las unidades importadas y premium las caídas superan el 80 por ciento, como Land Rover, con un rojo de 81 por ciento. Es evidente que el gobierno nacional enfrenta serios problemas ante la incapacidad que demuestra para resolver el problema de la inflación, a lo que se suma ahora un aumento del riesgo país, lo que convierte a la Argentina en una plaza a la que difícilmente lleguen inversiones.

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