La bestia de Donald Trump
Se la conoce con ese nombre y es literalmente un vehículo militar que luce como un automóvil.
Su paso raudo por las calles de Buenos Aires la semana pasada generó asombro. Las dos gigantescas limusinas de vidrios oscuros atravesaron las calles a toda velocidad precedidas por un imponente dispositivo de seguridad.

En alguna de las dos viajaba el presidente Donald Trump en una técnica de caravana que impide saber a cuál vehículo apuntar en caso de un atentado.
Pero si se trata de atacar al presidente de los Estados Unidos, los agresores no lo tendrán fácil, la “bestia”, tal es el nombre del auto es literalmente un vehículo militar confortable y veloz.
Los datos que rodean a esta joya de la tecnología marean: su peso es de más de 9.000 kilos, está blindada y construida a partir del chasis modificado de un Chevrolet Kodiak, un camión pesado de General Motors. Forma parte de un encargo de 12 limusinas que se hizo en 2014 por los que la administración norteamericana pagó casi 16 millones de dólares, lo que significa que cada unidad cuesta 1,31 millones aproximadamente.

El servicio secreto no ofrece datos específicos de los vehículos presidenciales por cuestiones de seguridad, pero poco a poco se van conociendo más características. Se sabe que el grosor de la carrocería es de, al menos, 20 centímetros, mientras las ventanas tienen un espesor de 11 centímetros y están, como el resto del coche, blindadas. Con todos esos datos, la puerta del coche del presidente pesa tanto como la de un avión 757.
Además, en el impensable caso de que el presidente sufriera un atentado y necesitara una transfusión urgente, el vehículo transporta siempre un pequeño frigorífico en el que hay un litro y medio de la sangre del propio Donald Trump, además de todos los medicamentos necesarios para suministrarle de manera urgente.

Toda una maravilla que el presidente estrenó en un evento especial, para viajar a la sede de Naciones Unidas en Nueva York, donde pronunció un discurso ante la Asamblea General y ahora trajo a la Argentina a bordo de un avión de transporte militar encargado de trasladar todos los vehículos que utiliza la comitiva del presidente norteamericano.










