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Sancionan a Apple y Samsung por envejecer sus equipos

La obsolescencia programada es una realidad que la industria sufre desde antes de los equipos electrónicos. 

Los teléfonos cada día incorporan más funciones, algunas por sugerencia del fabricante pero eso puede significar que el equipo termine “cansando” y haya que comprar uno nuevo.

Hacer que un producto se “vuelva viejo” es una norma general y es la base del sistema de capitalismo consumista. Si las cosas no se rompieran, descompusieran o fuesen más feas o menos eficientes que las nuevas la industria hubiese dejado de existir prácticamente desde sus inicios.

El problema surge cuando esa obsolescencia es cuidadosamente planificada para llevar al consumidor -por ejemplo- a cambiar de teléfono celular cada dos años aunque el nuevo no aporte mucho más que el actual. El regulador italiano de la competencia sancionó el mes pasado con una multa de diez millones de euros a Apple y de cinco millones a Samsung por ralentizar deliberadamente sus teléfonos.

La decisión es una de las primeras en el mundo por la llamada obsolescencia programada, la práctica de limitar deliberadamente la vida útil de un aparato para incitar a comprar uno nuevo. En el caso de los dos fabricantes de teléfonos, están acusados de reducir deliberadamente la velocidad de sus viejos modelos.

‘Las compañías del grupo Apple y del grupo Samsung aplicaron prácticas comerciales deshonestas’, indicó en un comunicado la autoridad italiana tras su investigación. Las actualizaciones de los sistemas operativos en los viejos modelos de Apple y Samsung ‘provocaron graves disfunciones y redujeron de manera significativa sus prestaciones, acelerando así su sustitución’, dijo la agencia.

En concreto, Samsung alentó a los propietarios de su modelo Note 4 a instalar una nueva versión de Android (el sistema operativo de Google) que estaba pensada para un modelo más reciente, el Note 7, con la consecuencia de ralentizarlos. Apple alentó por su parte a los propietarios de modelos Iphone 6 a instalar un sistema operativo pensado para el Iphone 7, provocando problemas similares.

La autoridad italiana también sancionó a Apple por no informar correctamente a los usuarios de las características de sus baterías de litio, en particular de su tiempo medio de vida y de cómo hay que mantenerlas. Esto explica por qué la multa a Apple es el doble de la de Samsung. La agencia italiana abrió la investigación en enero tras las quejas de los consumidores. Samsung negó entonces las negociaciones.

El grupo surcoreano anunció en un comunicado su decisión de apelar. ‘Samsung nunca llevó a cabo una actualización de sus dispositivos para reducir el rendimiento del Galaxy Note 4’, afirmó. ‘Por el contrario, Samsung siempre propuso actualizaciones de dispositivos que permiten a sus usuarios tener la mejor experiencia posible’.

El problema con Samsung ya está presente en los modelos Galaxy aunque en este caso no se enfocaron los italianos pero cualquier usuario de un J7 de 2016 estará padeciendo una incomprensible lentitud en su equipo que comenzó el día que el teléfono avisó que había un nuevo sistema operativo disponible. En Francia, la fiscalía de París también abrió una investigación contra Apple en enero por sospechas de obsolescencia programada por razones similares.

En Estados Unidos, el ministerio de Justicia y la comisión de bolsa y valores (SEC), que supervisa la bolsa estadounidense, también abrieron una investigación por presunto incumplimiento de las reglas bursátiles por la ralentización de algunos iPhone.

En diciembre de 2017, tras las quejas de los usuarios sobre la ralentización de los iPhone y algunos tests de la prensa especializada, Apple reconoció que lo hacía de manera deliberada en algunos modelos para ‘prorrogar su tiempo de vida’ y para evitar que se apagaran de manera intempestiva.