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Día clave en el Congreso por la semilla

Puede ingresar para ser aprobado. O no. A última hora las llamadas y reuniones se intensificaban y a la hora de cierre de esta columna, la incertidumbre crecía. El saldo lamentable es que pese a que se abrieron espacios de opiniones y debates, no fueron muchos los productores ni organizaciones que nuclean a los chacareros que participaron.

Recién sobre este fin de semana lo hicieron algunas entidades y se sabe, a ciencia cierta, que otras estuvieron trabajando arduamente junto a algunos funcionarios de la cartera productiva como es el caso de Chaco, viajaron a Buenos Aires y expresaron su posición y luego también se sintieron molestos “porque de golpe y porrazo—dicen—terminaron votando un proyecto de Ley diferente al que lo estábamos consensuando”.

Última sesión del año

Son horas cruciales, determinantes, para que el proyecto que fuera puesto en escena sea tomado en la agenda de hoy -última sesión del año de la Cámara de Diputados de la Nación— o en su defecto sea dejado para un debate más amplio para el año que viene.

Diferencias

Las entidades como FAA, Coninagro e inclusive la Sociedad Rural Argentina pretenden es poner claridad en cuanto quienes son los que pueden tener acceso al uso propio de la semilla sin pagar regalías y cuál sería el techo de hectáreas permitidas.

Las siete filiales chaqueñas de FAA se oponen rotundamente a esto y los semilleros consideran que es hora de pagar por la tecnología que usan los productores en la siembra de sus campos.

“La ley tendría que ser más inclusiva, más o menos hasta las 400 hectáreas”, dicen el ministro de la Producción de Chaco, Marcelo Repetto, y el subsecretario de Agricultura Jorge García, al referirse a algunos aspectos del proyecto de ley de reforma de la Ley de Semillas.

 “Respecto de la ley de semillas, nosotros participamos en Buenos Aires en la ronda de consultas de la Cámara de Diputados y ahí llevamos una postura bien definida, que es el de reconocer el uso propio del productor que eso lo contempla la actual ley y es lo que se quiere modificar”, indicó Repetto.

Distintos enfoques

Hay distintos enfoques y en es necesario establecer que no se logró –con anterioridad a esta fecha- un debate profundo, sectorizado, porque cada cultivo, como es el caso del algodón, juega roles diferentes a la semilla para otros cultivos. Así, cada segmento necesita una discusión de ideas, y los señores legisladores ni tampoco el gobierno nacional deben priorizar el valor de la semilla y no que este proyecto sea la moneda de cambio en términos políticos, de cara a un 2019 plenamente electoral.

 A la par, es interesante determinar la representatividad real de algunas entidades que estuvieron o están vinculadas al campo, para que el productor pueda tener participación a través de sus representantes genuinos en un tema que va más allá del 2019 donde vuelven a elegirse presidente, gobernadores y legisladores.

No es una decisión salomónica

Al consultar a varios referentes del campo-la mayoría opto por opinar en voz baja—queda la sensación que se pretende que se vote una ley en la cual se tomen decisiones salomónicas y se conforme a las partes enfrentadas.

El valor de la semilla y la necesidad también de reconocer la propiedad intelectual de la semilla, con una fuerte apuesta al acceso que pueda tener el segmento de pequeños productores al uso de la simiente para uso dentro de la agricultura familiar, no tiene que ser dejada de lado.

Pero tampoco, la necesidad de contar con investigación que implica inversión en recursos en la búsqueda de nuevas tecnologías debe seguirse como meta y no espantar las futuras investigaciones o convenios. Y eso sin dudas implica que se deba pagar un canon por el uso de esa tecnología.

Horas definitorias

En el diario La Nación, se indicó que como el oficialismo no tiene los votos suficientes para aprobar el proyecto en el recinto, durante el fin de semana hubo contactos con la oposición para tratar de conseguir su acompañamiento. De hecho, en otro encuentro de los diputados se intentaba definir si el miércoles hay chances de llevar esto al recinto.

Desde 1973, la ley actual de semillas permite de manera irrestricta el uso propio, es decir la posibilidad de que el productor se guarde parte de una cosecha de soja o trigo para volver a usar en la siguiente campaña como semilla. La nueva ley limita ese uso propio y solo no estarán obligados a pagar regalías agricultores familiares, pueblos originarios y productores con una facturación de 4,8 millones de pesos. Sobre este último monto, se está analizando que se pueda ampliar.

Por cinco años, las empresas deberán informar con la bolsa de semilla el valor de la regalía que deberá pagar el productor. En la semilla –dice el rotativo porteño--se reconocerá toda la propiedad intelectual de las empresas que generaron ese producto.

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