En el país de los ciegos
H.G.Wells, cuenta que en una región desierta de Ecuador, un volcán entró en erupción y durante diecisiete días dejó a Quito en las tinieblas. Esto dejó una población aislada del mundo. Los habitantes sufrían de una extraña plaga: eran ciegos. Años tras años nacían así, por lo que desarrollaron casi a la perfección otros sentidos, como el tacto.
Un grupo de expedicionarios suizos, habían contratado a un joven de apellido Núñez para una travesía. Pero éste cayó en la montaña y accidentalmente fue a parar en ese lugar, que en la leyenda llamaban “el país de los ciegos”.
Cuando se recuperó de los golpes, caminando por el valle, alcanza a ver a niños y mayores como que dormían la siesta tirados en la hierba, sin preocupaciones, como si fueran eternas tardes de café.

En eso, pasan tres hombres llevando cubos de agua. Los saluda, y uno le pregunta de dónde vino: “Vengo del otro lado de las montañas —dijo Núñez— del país que está más allá, donde los hombres pueden ver”. “¿Ver?”, preguntó el más joven.
El muchacho intentó explicar la belleza del mundo del cual venía, pero no quisieron creer ni comprender nada de esto. Es que estas personas hacía catorce generaciones que eran ciegas y que estaban aisladas de todo el mundo visible.
A la junta suprema
Los tres hombres extendieron sus manos hacia él. Y lo agarraron, sujetándolo y le palparon por todas partes, hasta que uno de ellos gritó: “¡Cuidado!”, mientras tocada con su dedo el ojo de Nuñez. Ellos pensaban que aquel órgano con la agitación de sus párpados, resultaba una cosa extraña. “Extraña criatura es, dijeron. “Llevémoslo a donde están los ancianos” —propuso uno de los ciegos.
Todo era extraño. A la noche la llamaban día, y viceversa. En este escenario, el joven compareció ante el tribunal.
Núñez era distinto a todos los demás. Luego de extensas deliberaciones, a uno de los ancianos se le ocurrió una idea: curar a Núñez de sus peculiaridades.
“He reconocido a Núñez—dijo el brujo— y su caso me parece muy claro: mi diagnóstico es que podría curarse: tiene una afección en el cerebro. -. Los ancianos murmuraron y preguntaron .¿Y cuál es esa afección?. Esas cosas que él llama ojos, están tan enfermas, tanto que han afectado a su cerebro. Están enormemente distendidas, tiene pestañas y sus párpados se mueven y por consiguiente, su cerebro se encuentra en constante estado de irritación y destrucción.
Creo —siguió diciendo- que puedo decir con certeza que, a fin de curarle completamente, solo necesitamos una simple y fácil operación quirúrgica: extraerle estos cuerpos tan irritantes que él llama ojos.
¿Se volverá cuerdo?, preguntaron los demás ancianos. “Sí”, respondió el doctor, “y será un ciudadano admirable, como nosotros!”. Y dio gracias al cielo por la ciencia.
Cuando la mentira, ¿Es la verdad?
En los últimos días, hemos recibido decenas de mensajes de productores agrícolas del norte del país, muchos de ellos asombrados por la falta de visión de la clase política sobre temas puntuales del campo.
“Es como si vivieran su propia realidad, su mundo de facilismo…nos escuchan por obligación y luego hacen lo que ellos quieren”, dijo muy enojado Eduardo, un productor de la zona de Villa Minetti.
“No miran…y esto ocurre de Ushuaia a La Quiaca… nosotros hacemos el ajuste cada año desde hace más de una década; la clase política no, por el contrario siguen usando los recursos que nosotros aportamos”, comentó a este periodista Francisco, productor agrícola de la zona de riego en Santiago del Estero.
Claro está, que no podemos calificar a todos de la misma manera. Hay honrosas excepciones que lamentablemente poco y nada aparecen en los diarios o en la televisión.
Esto está indicando que si la mayoría de clase política es ciega a lo que le pasa a los que generan los recursos económicos del país, no tardará mucho en consumirse la última lata de arvejas de la alacena, dicho en buen romance, no explotemos ni le generemos stress a la gallina de los huevos de oro.
Esta semana será clave, definitoria en muchos aspectos. Uno de ellos está relacionado a la nueva ley de semillas. Es inadmisible que se haya demorado tanto su tratamiento y vale señalar que las entidades deben hacer también una autocrítica, ya que se ha visto que recién ahora “apuran” reuniones con legisladores nacionales, se ha planteado escasamente el tema en grupos de debate, y amerita preguntarse si un tema tan importante como es el uso de la semilla y la inversión en el país de nuevas tecnologías puede quedar supeditado a una aprobación en la última sesión del año cuando allí lo que se hace es aprobar todo para “limpiar” de expedientes y proyectos de ley de todo el año.
¿Podremos poner la política al servicio de la sociedad?. Si. Pero a no olvidar que, de la sociedad, salen los dirigentes. Por lo tanto, hay un compromiso mutuo, y la mejor forma de alcanzar los objetivos de que la política sea ciencia y arte, es participando, no solo exigiendo.










