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Brexit: seguidilla de renuncias de ministros

La primera ministra Theresa May sufrió un fuerte revés cuando otros tres miembros del ejecutivo dimitieron en desacuerdo con su arreglo con la unión europea. Diputados de su partido pidieron un voto de censura al gobierno.

   Londres, 15 (AFP) – “No puedo reconciliar los términos del acuerdo propuesto con las promesas que hice al país”, afirmó Dominic Raab, quien era el ministro especial para el Brexit, en su carta de renuncia publicada en Twitter. La divisa británica, la libra esterlina, cayó bruscamente 2,3% ante la noticia.

Ante las renuncias en serie de sus ministros y la rebelión de sus diputados, May descubre que no habría condiciones mínimas para su salto fuera de Europa.

Raab, nombrado en julio tras la dimisión del anterior ministro del Brexit, David Davis, renunció menos de una hora después de que lo hiciera el secretario de Estado para Irlanda del Norte, Shailesh Vara, también por discrepancias con el acuerdo de Brexit. Minutos más tarde, la ministra de Trabajo y Pensiones, Esther McVey, dejaba también su cargo.

   “El acuerdo que puso usted ayer frente al gabinete no honra el resultado del referéndum” de 2016, cuando 52% de británicos optaron por salir de la UE, escribió McVey, quien votó ella misma a favor del Brexit en aquella consulta. Tras cinco horas de frenético consejo de ministros, May anunció el miércoles por la noche “la decisión colectiva” de su gabinete de respaldar los términos del  proyecto de acuerdo alcanzado con Bruselas. Los defensores acérrimos del Brexit en su Partido Conservador reprochan a la jefa del gobierno haber hecho “concesiones inaceptables” a Bruselas.

   “Sé que nos esperan días difíciles”, afirmó May en referencia a la avalancha de críticas, pero “creo firmemente que es el mejor acuerdo que podía negociarse”. Raab le contestó en su carta: “Entiendo por qué optó por seguir adelante con el acuerdo con la UE en los términos propuestos, pero debo dimitir. Necesita usted un ministro del Brexit que pueda defender el acuerdo con convicción”, agregó.

Rebelión en tropa propia

“Lamentablemente, el proyecto de acuerdo presentado al Parlamento ha resultado ser peor de lo que anticipábamos y no cumple con las promesas que se hicieron a la nación”, escribió el diputado conservador Jacob Rees-Mogg.

May vio así su gabinete repentinamente sumido en el caos justo antes de iniciar la titánica tarea de defender este jueves el acuerdo de divorcio frente al Parlamento, donde cuenta con frágil mayoría, y una rebelión en sus propias filas. La inquilina del número 10 de Downing Street, para quien el  pacto permite a los británicos retomar el control sobre su “dinero, leyes y fronteras”, presentó el texto este jueves en la Cámara de los Comunes.

   “Con cada fibra de mi ser creo que el rumbo que marqué es correcto para mi país”, afirmó. Y frente a las cada vez más numerosas voces que piden nueva consulta popular, reafirmó que no convocará ese segundo referéndum. “El liderazgo consiste en tomar las decisiones correctas, no las decisiones fáciles”, subrayó. Y, fiel a su legendaria tozudez, dijo: “¿Voy a llevar esto a cabo? ¡Sí!”.

   Tras áspero debate en la Cámara de los Comunes, donde partidarios y detractores del Brexit fustigaron el texto aprobado en Bruselas, un destacado diputado del Partido Conservador pidió un voto de censura, desafiando el liderazgo de May.

   Para el voto de censura se necesita que al menos 48 legisladores de la formación de May escriban peticiones similares. Otros lo hicieron ya, y la prensa especula que podría alcanzarse rápidamente ese número tras la presentación del controvertido texto. “Tenemos que cambiar de política, y para cambiar de política necesitamos cambiar a la primera ministra”, dijo el diputado conservador Peter Bone.

Dos años, mal acuerdo  

   La víspera, el líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, acusó a May de “negociar durante dos años un mal acuerdo”. Para los unionistas norirlandeses, de los que depende la mayoría parlamentaria de May, el texto “socava la integridad económica” del Reino Unido. Casi 17 meses necesitaron los negociadores para plasmar en un texto de 585 páginas el procedimiento de retirada de Reino Unido el próximo 29 de marzo y el período de transición hasta finales de 2020, al que se sumará una declaración sobre la futura relación entre ambas partes.

   El principal escollo -cómo mantener la frontera fluida entre Irlanda e Irlanda del Norte- se solventó con un sistema provisional que mantendrá a la provincia británica dentro del mercado común europeo mientras se negocia una solución definitiva como un acuerdo de libre comercio. Si al término del periodo de transición sigue sin acordarse nada mejor, se aplicará el denominado “backstop”, o  “red de seguridad”, creando “un territorio aduanero  único” entre la UE y Reino Unido y en reglamentaciones europeas para Irlanda del Norte.

En el continente

   Del otro lado del Canal de la Mancha, los europeos salieron del letargo ante la duda sobre si May lograría el sí de su gobierno, y empezaron a organizar los próximos pasos de cara a una cumbre extraordinaria el 25 de noviembre para “formalizar” el acuerdo.

   “A nuestros amigos británicos: por mucho que me entristezca verlos marcharse, haré todo lo posible para que esta despedida sea lo menos dolorosa posible para ustedes y para nosotros”, dijo el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. “La UE está preparada para un acuerdo final con Reino Unido en noviembre”, agregó. Pero ante la crítica situación política de May, subrayó que la UE también está preparada “para un escenario de falta de acuerdo” y “por supuesto, para una ausencia de Brexit”.

   También la canciller alemana Angela Merkel advirtió sobre el fracaso. “Estoy muy contenta de que después de largas negociaciones que no han sido siempre fáciles, se haya podido formular una propuesta”, declaró en Potsdam, subrayando que el texto debe aún ser sometido a la votación de los parlamentos británico y de los otros 27 países de  la UE.

“Lo peor sería que no se llegue a ningún acuerdo”, aseguró, pero “es una alternativa que siempre debemos tener en cuenta”. Casi 17 meses necesitaron los negociadores británicos y europeos para plasmar el procedimiento de retirada de Reino Unido el 29 de marzo y el período de transición hasta finales de 2020, al que se sumará una declaración sobre la futura relación entre ambas partes.