Rigor periodístico, el mejor antídoto para falsas noticias
En su libro “La verdad de las noticias falsas” el periodista español Marc Amorós, aborda este fenómeno (que en el mundo anglosajón se denomina “fake news”) y explica que se trata de mentiras que se difunden, por lo general a través de las redes sociales, con apariencia de noticia real para engañar a la mayor cantidad de personas.
El tema es tan serio, que en la última asamblea general que acaba de celebrar la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en Salta, la flamante presidenta de la entidad, María Elvira Domínguez, directora del diario El País de Cali (Colombia) consideró que es fundamental rescatar la labor del periodismo riguroso y serio, ante la multiplicación de estas noticias falsas.
Sería un error subestimar el poder que tienen estas mentiras, ya que muchas veces logran una gran eficiencia, en parte gracias al camuflaje que adquieren y que le otorgan verosimilitud. El vertiginoso desarrollo de la tecnología digital ha permitido potenciar la circulación de información falsa, con el fin de generar confusión y desinformar a la ciudadanía. Amorós observa que, en rigor, el concepto de fake new no es nuevo, sino que lo que es nuevo es el fenómeno. Lo que sucede, advierte, es que antes las mentiras quedaban reducidas a un círculo de amigos, pero ahora con la ayuda y enorme potencia de las redes sociales pueden llegar en pocas horas a miles o millones de personas. El alcance dependerá de los elementos verosímiles que contenga y de quién o quiénes estén interesados en que se difunda el engaño. Está en lo cierto la directora del diario colombiano El País cuando remarca que es clave reivindicar el papel de la prensa “como responsable del periodismo riguroso, que tiene en la verdad su razón de ser, como los mejores aliados en la lucha de la democracia contra la corrupción y las mafias”; y también acierta cuando convoca a los medios de comunicación “a liderar y defender la validez y vigencia del ejercicio del periodismo serio, veraz y de calidad”. En otras palabras, el buen periodismo debe redoblar sus esfuerzos para ganar la dura batalla que se libra todos los días contra aquellas informaciones que se difunden con una voluntad deliberada de engañar. El rigor periodístico es estos días el mejor antídoto contra esas mentiras que circulan por las redes sociales y que confunden a lectores, escuchas y televidentes. El derecho a adoptar decisiones informadas sobre los temas que son de interés para la sociedad y que afectan a la ciudadanía debe ser defendido a través del periodismo veraz, que trabaja con fuentes debidamente verificadas y que ayuda a comprender mejor los acontecimientos sobre los que se informa.
No debe olvidarse que en la mayoría de los países se ejerce presión sobre periodistas y medios de comunicación por el solo hecho de informar a los ciudadanos. Es por eso que en la reunión de la SIP en Salta, que contó con la presencia del presidente de la Nación, Mauricio Macri, también se expresó preocupación por el hostigamiento y las persecuciones que sufren muchos profesionales de medios de las Américas y, lo que es más grave aún, los asesinatos de 30 periodistas registrados en lo que va de este año en la región. En el encuentro se denunció también casos como el de Cuba, “donde la represión estatal ha aumentado; el de Venezuela, donde el gobierno continúa violando los derechos humanos de sus ciudadanos”; y el de Nicaragua, donde la SIP denunció que las libertades son vulneradas “como consecuencia de una campaña de agresión sistemática del gobierno”. La entidad, que nuclea a medios de comunicación de las Américas, consideró que merecen una “atención especial” las situaciones de México, “donde las cifras de periodistas asesinados y desaparecidos sigue en aumento; Honduras, que continúa siendo uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo; y Brasil, donde los asesinatos y hostigamientos a los periodistas no cesan”. También se mencionó el caso de los Estados Unidos, “cuyo presidente fustiga constantemente a los principales medios de comunicación y a los periodistas por sus críticas, calificándolos de enemigos del pueblo”; y de Colombia, donde los periodistas enfrentan permanentemente amenazas, secuestros e intimidaciones de las bandas criminales implicadas en el tráfico de drogas, de los grupos armados, ilegales y de políticos vinculados con la corrupción que intentan impedir la labor de los medios de comunicación que investigan y denuncian.










